clasico rosarino

El clásico de Villa Banana, una fiesta de amistad, un ejemplo para imitar

En El Potrero de 27 de Febrero y Pascual Rosas, se armó el tradicional partido en plena armonía

Viernes 13 de Septiembre de 2019

Villa Banana volvió a organizar el tradicional clásico entre leprosos y canallas del barrio, y contra todos los prejuicios fue un juego divertido y sin ningún tipo de asperezas.

En El Potrero, de 27 de Febrero y Pascual Rosas, salieron a la cancha este mediodía, primero las chicas y luego los muchachos, mientras vecinos de todas las edades alentaron por igual.

"Por un clásico sin violencia. Comunidad Rebelde", se leía en el trapo colgado tras uno de los arcos, como una declaración de principios de la organización social territorial con trabajo en uno de los barrios más vulnerables de la zona oeste, donde el Plan Abre está realizando trabajos de apertura de calles y redistribución de viviendas.

"Vienen demasiado lentos los trabajos, ya se trasladaron 40 familias al barrio Toba de calle Roullión y se deberá correr la cancha unos 15 metros hacia el oeste, necesitamos que se agilice la actividad. Acá practican fútbol 130 jóvenes de entre 15 y 30 años, que realizan talleres de albañilería, carpintería, panadería y arbitraje y para quienes el deporte es muy importante", dijo el referente de la organización, Iván Moreyra.

El partido de las muchachas terminó en empate y el de los varones, que se jugó en dos etapas, tuvo como ganador a los centralistas. Pero todos destacaron que el resultado realmente fue lo que menos importó. El barrio se paró con un buen motivo, muchos trasladaron sus sillas y sus familias a la cancha y armaron sus plateas, muchos más aprovecharon para vender sandwiches y choripanes. Hoy Villa Banana anticipó el clásico y la fiesta.

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