Ovación

El clásico entre vecinos del populoso barrio Tablada terminó 2 a 2 y en paz

Ni la lluvia suspendió ayer el clásico entre vecinos de Central y Ñuls que se jugó en Tablada Sur (Chacabuco y Uriburu) y con ambas hinchadas presentes.

Domingo 19 de Octubre de 2014

Ni la lluvia suspendió ayer el clásico. Sí, el clásico entre vecinos de Central y Ñuls que se jugó pacíficamente en Tablada Sur (Chacabuco y Uriburu) y con ambas hinchadas presentes. Todo un ejemplo para la ciudad. Se trata de un partido tradicional en el que desde hace ocho años se confunden tanto jugadores como hinchas leprosos y canallas bajo el lema “Jugar sin violencia”. Y lo logran. El de ayer fue la edición 16ª, a los ojos de familias enteras del Fonavi que está pegado a la cancha. Terminó en empate: 2 a 2 y en un clima de “paz y tranquildad del que participaron 400 personas”, según aseguró el técnico de Central, Miguel López, nacido hace 38 años en el barrio y cuñado del técnico de Ñuls, Juan Tata Pedraza, de 42, también oriundo del vecindario. Todo quedó en familia y en paz en Tablada.

   La tarde estaba oscura pero no faltó color. Detrás de cada arco, una bandera de cada club agarrada de la red y, rodeando toda la cancha, los hinchas auriazules y rojinegros, de todas las edades miraban el partido prácticamente un paso adelante de la línea de los laterales, empujados por la emoción del juego.

    De los 16 partidos que ya se jugaron, 13 los ganó Central, uno Ñuls y con el de ayer se registraron ya dos empates. Los organizadores reconocieron que no siempre los partidos se vivieron con clima monacal.

“Pero ya nos estamos acostumbrando y nos divertimos. Al final hasta nos juntamos en un almacén cercano a festejar. El lunes (mañana) cumplimos ocho años organizándolo y sin apoyo de nadie”, dijo López. Y agregó: “Camisetas y pelotas son nuestras y como no podemos pagar árbitros paramos ante un full o una patada”. Un clásico con marcas de picado.

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