Clásico rosarino

El clásico sólo se vivirá a través de la televisión

Copa Argentina confirmó la decisión que se manejaba. Es decir que Newell's y Central jugarán en cancha de Arsenal, a las 15.30 y a puertas cerradas. El día ya estaba establecido: 1º de noviembre. Nada de lo pretendido.

Martes 23 de Octubre de 2018

"El clásico rosarino, correspondiente a los cuartos de final de la Copa Argentina, se disputará sin público, el próximo jueves 1º de noviembre desde las 15.30, en el estadio Julio Humberto Grondona de Sarandí. El ganador del encuentro será rival de San Lorenzo o Temperley". Con estas palabras los organizadores informaron ayer, a las 14.51, la definición tan hablada y politizada del clásico. Y así se confirmó la "derrota" que englobó al fútbol rosarino, que se perderá la fiesta que tanto espera año tras año. Porque los dirigentes nunca se pusieron de acuerdo y cuando lo hicieron ya era demasiado tarde, ya que le habían dado las excusas necesarias a la AFA y los organizadores para que tomaran la determinación. Que, en definitiva, fue la que siempre tuvieron en mente. Es decir en Buenos Aires y a puertas cerradas. En definitiva, tanto los clubes como los organismos de seguridad de la provincia le dejaron servida la potestad para tomar la determinación que ningún hincha quería. Ahora, la pasión del clásico se vivirá a más de 300 kilómetros y sólo por la TV.

En cualquier encuesta que se realice la conclusión es siempre la misma. Rosario perdió el partido. Cuando tanto los canallas como los rojinegros tuvieron la posibilidad de decidir no lo hicieron porque cada uno quiso sacar su mejor "ventaja". Nadie tomó una resolución rápida y la vergüenza que generaron las idas y vueltas de todas las partes no hicieron otra cosa que dilatar demasiado la definición. Y así le cedieron todos los argumentos a los organizadores y a la AFA para que decidieran cortar por lo sano y hacer lo más fácil, para no tener que lidiar con inconvenientes. Es decir que se juegue en Buenos Aires y sin público. Hicieron lo más simple y no tendrán que lidiar con armar operativos de seguridad importantes. Además, el dato más valioso para ellos: no tener inconvenientes por incidentes.

Todo lo sucedido durante veinte días de indefiniciones, donde se dijo de todo y hasta se cruzaron duramente Copa Argentina con el gobierno de Santa Fe, hasta llevó a pensar a más de uno si en verdad los protagonistas querían en realidad jugarlo en la ciudad. En los dichos hubo coincidencia siempre y hasta que querían hacerlo con simpatizantes de las dos instituciones. Pero en los hechos parecería quedar reflejada otra cosa, porque en definitiva se disputará lejos de la ciudad y sin hinchas. Todo lo contrario a lo que se pedía públicamente con palabras.

Este clásico será el único que se disputará en el presente año. Era la oportunidad de los hinchas de ver un duelo ante su rival de toda la vida. Pero la realidad de hoy indica que existe un gran temor de las dos partes. Quizás hubiesen querido evitarse y no tener que definir una clasificación para seguir en competencia. Porque se sabe que este tipo de duelos siempre deja secuelas. Y quizás en esta ocasión sea mucho más duro porque uno quedará eliminado.

Los dos corren riesgos. Porque encima vienen con un andar torcido en la Superliga, con más malos resultados que buenos. Y este encuentro puede ser la "salvación" del año para el que se quede con el boleto a semifinales, pero al perdedor le dejará un lío tremendo.

Es un encuentro más y debería ser tomado de esa manera. Pero eso ingresa en la mente de los pensantes. En los fanáticos extremos parecería no tener cabida esa reflexión.

En Newell's no son pocos los que lamentan la fecha elegida. Justo un par de días antes del aniversario del club y de la inauguración del coqueto hotel que donó Marcelo Bielsa. Hay preparada una fiesta sumamente importante que será televisada al mundo por Fox Sports. Y arribarán invitados de renombre. "No queremos imaginarnos todo eso con una derrota ante Central", sostuvo un directivo leproso haciendo una lectura que no está del todo errada. Más aún con las situaciones que se viven antes y tras los clásicos dependiendo de los resultados. ¿O acaso no hubo una visita sorpresiva en Bella Vista la semana pasada para dejarle un mensaje al plantel de que "deben ganarle a Central"?

Del otro lado también existe preocupación. La seguidilla de buenos resultados en los últimos años no oficia de antídoto ante una derrota. Edgardo Bauza necesita como un vaso de agua en un desierto sacarse esa mochila de que aún no pudo ganarle a Newell's como entrenador. No por algo les pidió a los dirigentes que evitaran las fechas del 14 y 17 del corriente porque no iba a tener a algunos jugadores titulares.

El clásico finalmente se jugará en Arsenal y con las tribunas vacías. En silencio. Sólo el sonido del tren que pasa a metros de la cancha sacudirá el ambiente de un Central-Newell's que acapara la atención por la historia, porque con la realidad que transitan es un duelo de escaso vuelo.

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