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El Charrúa ganó con poco fútbol y mucha eficacia

Haciendo uso pleno de la ley de compensaciones, Central Córdoba se quedó ayer, en el marco de la quinta fecha del torneo de Primera B, con un importantísimo triunfo ante Colegiales cuando prácticamente el empate estaba firmado.

Lunes 03 de Septiembre de 2012

Haciendo uso pleno de la ley de compensaciones, Central Córdoba se quedó ayer, en el marco de la quinta fecha del torneo de Primera B, con un importantísimo triunfo ante Colegiales cuando prácticamente el empate estaba firmado. Así como hace una semana se les escaparon dos puntos cuando ya saboreaba la victoria y en la última jugada del partido Gabriel Fernández clavó un golazo que estableció el empate ante Flandria y le ahogó el festejo al charrúa, ayer fue el Matador de Tablada quien sumó dos puntos más al capitalizar una de las pocas chances que tuvo cuando la igualdad parecía inevitable.

Para el charrúa fue un partido duro, muy complicado, sobre todo porque se tuvo que rearmar a último momento por las ausencias de Nicolás De Bruno y Santiago Raymonda (ver aparte), precisamente los dos jugadores que generan el fútbol en el conjunto de Tablada.

Poco importó que el partido haya sido casi en su totalidad deslucido, muy luchado e impreciso y que por momentos (sobre todo en el complemento) sufrió bastante porque perdió la pelota. Finalmente ganó, que es lo que importa. Necesitaba de ese triunfo y lo consiguió, más allá de que lo hizo con lo justo, sin sobrarle nada.

En el primer tiempo Central Córdoba se presentó con autoridad, jugando con la pelota al pie, triangulando, aunque le faltó la verticalidad necesaria para inquietar a la última línea del conjunto de Munro. Su oponente, en cambio, apostó a los pelotazos. Con ellos intentó abastecer a Noriega y Molina, dos delanteros grandotes que más allá de su buen físico fueron intrascendentes a la hora de enfrentar a Poropat, ya que fueron bien controlados por el trío Killer-Villar-Rodríguez.

El charrúa mostró buena presión en el mediocampo, pero le faltó generar juego para inquietar la última línea rival. Uno no quiso, el otro no pudo, lo cierto es que por momentos el azulgrana y el tricolor se prestaron la pelota. Las imprecisiones también estuvieron a la orden del día, al punto tal que el peligro se diluyó a medida que los equipos avanzaban en el terreno. Jugaron como si el empate los conformara a ambos.

Los segundos cuarenta y cinco minutos tuvieron el mismo matiz, con la diferencia de que el conjunto de Tablada empezó a perder en el mediocampo y Colegiales se animó a merodear (sólo un poco) por el área de Poropat gracias a las subidas del incansable Lucas Vicente, un tres con mucha proyección.

El equipo de Munro se fue metiendo de a poco en campo rival y tuvo un par de ocasiones para desnivelar a un equipo charrúa que peligrosamente se refugió atrás. Y fue en pleno asedio de la gente de Colegiales que Córdoba llegó al triunfo. A los 40' Dening encaró por la derecha, apiló un par de defensores y luego mandó un preciso centro que Diego Villagra transformó en gol, con un cabezazo fulminante que dejó sin chances al arquero Sergio Matinella.

Fue un golpe letal, por la contundencia de la contra y por el momento del partido. Porque a partir de allí casi no hubo tiempo para más. Córdoba sumó los tres puntos en juego y se puso nuevamente en carrera, en el lote de "los de arriba".

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