Central

El Central de Montero protagonizó un milagro ante Godoy Cruz

Central caía 2-0 con un penal errado y se le venía la noche, pero sacó de la galera un triunfazo por 3-2 ante el Tomba y está en semifinales

Martes 24 de Octubre de 2017

Parecía que no salía de su tormento. Que continuaba apegado a la intrascendencia. Central no paraba de hacer macanas. Flaqueaba de lo lindo contra Godoy Cruz, que le había metido dos sopapos y lo había dejado casi en la lona. Desde lo deportivo. También en lo anímico, porque Marco Ruben había fallado un penal. Todo era contra marea en una jornada picante, en la que no sólo estaba en juego el pasaje a semifinales sino además la continuidad del proyecto que ahora sigue encabezando Paolo Montero (ver páginas 2 y 3). Pero lo que era una pálida total se transformó en un milagro. Porque los auriazules terminaron dando vuelta el marcador y sellaron un heroico 3 a 2, amén de que se metieron en las semifinales de la Copa Argentina. Fue una tarde-noche de mucho sudor y lágrimas.
   Le salió todo mal de entrada. Tobio hizo una falta de principiante a los escasos 9 segundos al potente Santiago "Morro" García. El juez Ariel Penel cobró falta y le mostró la roja al defensor, quien paradójicamente venía de cumplir una sanción por expulsión. El ex Boca continúa transitando a contramano desde que llegó a Arroyito.
   Pero ese no fue el único yerro canalla en el amanecer del partido. Camacho se quedó protestando que la pelota había salido en la línea cercana al Ruso Rodríguez cuando jamás fue así y llegó el gol del Tomba (a los 6') mediante un misil desde el borde del área lanzado por el Morro.
   Fue entonces que Montero intentó reacomodar las piezas y cambiar la hoja de ruta táctica inicial. Todo lo ensayado ya no servía de nada. Por eso mandó a Mauricio Martínez a la zaga central. Sacó al juvenil Joaquín Pereyra e hizo entrar a Santiago Romero para hacer un medio más combativo y equilibrado desde lo defensivo por fuerza mayor.
   Sin embargo, había olor a final de ciclo desde muy temprano. Todo por obra y arte de los jugadores, que entraron como en otra sintonía. Y eso que el elenco mendocino era un flan en la última línea. Mostraba muchos puntos endebles. De fácil acceso a su área. Pero el problema de Central era Central.
   La derrota parcial le aceleraba el pulso al equipo. Le generaba más adrenalina. También desesperación. Incluso, por momentos, le inyectaba impotencia al cometer tantos errores a la hora de dar un pase o asegurar una bocha. Nada le salía bien. Parecía que no era el día esperado. Ese del despegue que tanto anhelaban. El mismo del arranque de este ciclo que empezó la temporada agarrado de los pelos. Y terminó peor.
   Pero antes de ir al descanso parecía que llegaba el bálsamo de tranquilidad que tanto buscaba el auriazul. Parot tiró un centro envenenado y Cobos bajó a Herrera en el área. Penal sancionado y muy discutido por todos. Sin embargo, Ruben falló. Otra vez. Ratificó su bajo momento al meter un remate cruzado que terminó en las manos del arquero Leonardo Burián. La desazón envolvió a todo Central por completo.
   Ni hablar cuando a los 42' llegó el mazazo de Fabrizio Angileri, quien cabeceó sin piedad a la salida de un tiro de esquina. Se percibía que maduraba el nocaut. Ya ni actitud había en cancha. Incluso si terminaba por más goles a favor del Tomba estaba todo justificado.
   Sin embargo, a poco de comenzar la parte final llegó el descuento de Camacho (60') en la primera acción clara que generó el equipo en todo el encuentro. Claro que antes el rival tuvo un par de chances como para lastimar más, pero las dilapidó por exceso de confianza y por subestimar al canalla.
   Los minutos se consumían sin piedad. Los canallas no la pasaban mal, daban signos de estar vivos. La remaban como podían. Sabiendo que tenían un hombre menos. Pero cuando Pol Fernández fue expulsado (72') se nivelaron las acciones.
   Y en el momento menos pensado llegó el heroico empate de Carrizo, quien capitalizó otro pase de Camacho (75'). El horizonte se puso color esperanza para los canallas. Ni hablar para Montero, que festejó el gol del Pachi como un hincha más.
   Carrizo casi decreta el tercero, pero Burián se lució para la foto. Trascartón Martínez reventó el horizontal con un cañazo desde afuera del área. La tortilla se había dado vuelta en los minutos finales. Y a los 87' llegó el momento sublime. Zampedri estampó el 3 a 2 y todo Arroyito fue un carnaval porque conservó a su entrenador y se metió en las semifinales de la Copa Argentina. Sí, en Córdoba, protagonizó un milagro.


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