El Central del Kily y un ciclo que entró en el descontrol
Central volvió a pagar errores propios y terminó a pura impotencia, con el capitán Vecchio expulsado a puro nervios y el Kily calmado por el pibe Almada.

Sábado 03 de Abril de 2021

Muchas veces la última imagen es la que cuenta y muchas veces queda desencajada con toda la historia previa. Pero la última escena de anoche en el Nuevo Gasómetro sí tuvo que ver con el desarrollo, no sólo de 90 minutos donde Central se fue deshilachando hasta entrar en el tumulto final que se llevó puesto a su mejor jugador y enseguida a Lautaro Blanco, sino por un ciclo que no termina de dar respuestas que ilusionen a su masa, que no sólo no puede dar un salto de calidad sino que ante otra prueba clave como la de San Lorenzo sucumbe sin miramientos. Por eso, el empellón del 10 canalla a Sabella fue una síntesis de una espiral que entró en la impotencia y hasta en el desgobierno. Fue tan simbólica esa acción como la secuencia en el túnel donde Facundo Almada tuvo que calmar a Cristian González. El pibe que piensa ante el conductor que pierde por un instante la cabeza. Y si además se vio que la acción que generó el forcejeo generalizado no fue para tanto, la síntesis ahonda todas esas sensaciones que nada bueno le dejaron como saldo al conjunto canalla, amén de la derrota por 2 a 0 claro está, y de la impresión que le será muy difícil remontar para seguir teniendo chances de clasificar. Así, parece una quimera.

Este ciclo del Kily González arrancó con más tolerancia, por supuesto, porque había una apuesta decidida por darle cabida a más juveniles y se sabe que necesitan tiempo. Ayer el caso de Mateo Tanlongo, un volante sin dudas promisorio pero que se excedió en confianza y pagó con el primer gol local, fue un claro ejemplo de ello. La elección del técnico obró en la misma dirección y entonces hubo mucho más paciencia que otras veces, en un contexto además de pandemia y cambios en el torneo que le daban sustento a esta apuesta. Pero ya pasados 21 partidos, con una dolorosa eliminación en la Copa Argentina incluida, la tolerancia empieza a no ser la misma.

Mucho más porque los signos siguen siendo difusos. A veces invita a la esperanza, como en ese comienzo donde Blanco y Alan Marinelli tuvieron dos claras situaciones para ponerse en ventaja, pero del mismo modo cae en un pozo del que no puede salir. Del 0-1 hasta ese barullo final, Central cayó en una impotencia notable, que ni los lógicos cambios del Kily pudieron revertir, con jugadores que reclamaban más tiempo en cancha para quedarse y una vez en ella poco hacen para justificarse. Con otros experimentados que, excepto por Vecchio y Jorge Broun para evitar más goles de San Lorenzo, no dan la talla para que los juveniles puedan resolver mejor, al punto que sólo Luca Martínez Dupuy dispuso de una ocasión sucia para empatar. Y con un entrenador al que no le hace ningún favor aparecer tan descontrolado en ese final como el capitán.

Precisamente, a veces los símbolos empujan realidades, se toman como bandera de cambios y esas últimas fotos, con infantil roja inmediata de Blanco y segundo gol de San Lorenzo incluidos, profundizaron la sensación de extravío. Que por ahí no es.

Los insultos que recibió de plateístas que viajaron seguramente dentro del protocolo (ver página 5), como el hecho de que por primera vez se fue sin hablar en conferencia de prensa, muestran que no fue una derrota más, que puede traer secuelas. Es que hay momentos en que hay que subirse al tren para seguir en carrera. Central no sólo no lo hizo anoche, sino que el ciclo entró claramente en descontrol.

El próximo

La próxima fecha Central recibe a Banfield (domingo 11, 16.45) que hoy está clasificado a 4º de final. Sería otra chance para meterse en la pelea pero no tendrá al mejor jugador: Vecchio.