Ovación

El Central del Chacho permanece con la pilcha de protagonista intacta

La derrota del equipo de Eduardo Germán Coudet ante River se lamentó mucho pero la postura futbolística fue propia de un equipo que ansía  protagonismo.

Jueves 04 de Junio de 2015

Pensar que algo puede o debe cambiar en Central tras la derrota en el Monumental frente a River es simplemente un ejercicio de especulación. Un juego al que no debería prestarse el Canalla, no sin desatender cosas que merecen ser advertidas, repasadas y corregidas. Es más, aquel traje de protagonista que tanto esfuerzo le llevó confeccionar en las primeras 13 fechas del torneo no está maltrecho. Mucho menos en condiciones de deterioro que impliquen una zurcida importante. Es que el formato de partido que realizó el equipo de Coudet merece consideraciones puntuales. La que sobresale es aquella que tiene que ver con que no muchos equipos están en condiciones (de hecho pocos lo hicieron) de plantarse con autoridad y sentirse superior a rivales de esta talla futbolística. Está totalmente fuera de discusión que lo del domingo fue derrota. Y encima 2 a 0. Pero las formas no siempre quedan a remolque de la impiadosa verdad del resultado.
  Las palabras de Coudet en el pospartido (rescatando que su equipo siempre fue en busca del resultado) pueden sonar a conformista y, si se quiere, hasta sobradora de la situación. Pero hay un contexto en el que se deberían enmarcar. Y si Central hoy se permite la licencia de tomar con demasiada calma una derrota es por todo lo que hasta aquí había realizado.
  Pero el eje del análisis está en lo ocurrido en el Monumental, aunque todo lo otro no deba ser pasado por alto, por la sencilla razón de que forma parte de la idea madre. Porque Central falló, es cierto, pero el comportamiento futbolístico entregó algunas señales confiables, a partir de las cuales es posible entender esa idea de que sería un error tomarse a la tremenda la primera caída en el torneo.
  Hasta aquí ni siquiera se mencionó la injerencia, que la tuvo obviamente, del arbitraje de Néstor Pitana. No es la idea. Punto y aparte en ese tema. Analizar la postura de Central frente a un River semifinalista de la Copa Libertadores y potencialmente líder (debe su partido ante Tigre) junto a San Lorenzo es mirar un poco más allá. Es enfocar la confianza que debiera potenciarse, justamente por la jerarquía del rival, lo que no es un dato menor tampoco. Por algo Ruben tras el partido habló de que “estos equipos son difíciles, tienen pocas chances, pero te convierten”.
  ¿Le hacía falta a Central un partido de estas características? Da la impresión que no, amén de que, por nombre y presente, se trató del rival más importante con el que se jugó y justo se topó con su primera derrota. Porque forjó una imagen de equipo duro con aquel arranque con cinco triunfos consecutivos y porque lo fue ratificando cada vez que pudo, aun no pudiendo sumar de a tres. Esa es la imagen la que no parece haberse deteriorado en el primer traspié. Futbolísticamente fueron más endebles otras presentaciones. Como las de Colón, Huracán y Lanús, por nombrar algunas.
  Despojarse de la sensación de que la caída debe entregar enseñanzas sería un grosero error. Es inevitable sentir la necesidad de subsanar algunas falencias elementales en defensa. Lo mismo corre para la falta de contundencia en el arco de enfrente. Pero son los ingredientes propios del fútbol, los que moldean y definen la identidad y capacidad de un equipo. De hecho hay partidos en los que se puede fallar o al menos no poder expresar las bondades futbolísticas en su real dimensión. Aun con esta cuenta pendiente a cuestas Central logró fortalecer ese sello indeleble que tiene que ver con las ansias de protagonismo.
  Lejos estuvo el tropiezo de tener ribetes escandalosos en cuanto a su formato. Más bien todo lo contrario. La sensación de injusticia a la que todos intentaron aferrarse tal vez resulte el mejor antídoto para una caída que debe doler y enseñar, pero que no pareció forzar a Central a sacarse un traje que hasta aquí siempre le gustó lucir.

El resultado, una realidad a encaminar

Si hay algo que no le faltó a Rosario Central a lo largo del torneo fueron muestras de carácter. Aun con partidos buenos y otros no tanto. Lo del domingo será un eslabón más de esa cadena. Es que será el primer partido que el Canalla deberá afrontar después de una derrota. Nery Domínguez se expresó en ese sentido (ver página 5), pero más allá de las sensaciones que puedan traducirse discursivamente habrá un comportamiento que llevar a cabo.
  Por eso el domingo en el Gigante, justo en la previa del parate por la Copa América, el equipo del Chacho Coudet irá en busca de la recuperación, no futbolística pero sí desde los resultados.

 

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