Similitudes y diferencias entre aquel equipo que se coronó en la Copa de la Liga 2023 y este que ya está en octavos y va también por el título
Miércoles 07 de Mayo de 2025
Cumplido el objetivo de la clasificación, Central está a cuatro partidos de un nuevo título. Y en medio de este gran recorrido, el recuerdo de lo que fue la coronación en la Copa de la Liga 2023 se hace insoslayable. De aquel equipo de Miguel Angel Russo a este de Ariel Holan, ¿cuáles son las similitudes y las diferencias?
Obviamente que los contextos y las realidades son diferentes, pero cuando aquel Central que fue campeón hace menos de dos años se metió en los cuartos de final, las expectativas treparon hasta su punto más alto.
Hoy, tener al equipo metido nuevamente en las instancias finales del campeonato hace que la ilusión de los hinchas vuelva a potenciarse, no sólo por la forma en la que logró la clasificación, sino por la imagen que dejó en su última presentación, en la que se aseguró el primer puesto en el grupo.
No le será fácil al Canalla llegar a la final y mucho menos adueñarse del título, pero a los otros 15 equipos les pasará lo mismo. Es que lo que se viene son encuentros a todo o nada, en los que un error, por mínimo que sea, puede echar todo por la borda. Pero son apenas cuatro partidos.
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Y es tan reciente el recuerdo que la comparación emerge casi por decantación, especialmente porque el formato del torneo es similar, con fase de grupos primero y con instancias eliminatorias después.
¿Qué tienen de parecido y en qué se diferencian aquel Central de Russo con este de Holan?
La clasificación
En este punto hay una diferencia sustancial y tiene que ver con la forma en la que ambos equipos accedieron a las instancias finales. En esa Copa de la Liga 2023, Central se metió “por la ventana”, recién en la última fecha, tras el triunfo como visitante frente a Arsenal. Pero no sólo eso, sino que lidió hasta el último minuto del choque entre Talleres e Independiente (un gol más del Rojo dejaba al Canalla fuera de competencia).
Lo de esta vez fue diferente, porque más allá de que eran ocho los que clasificaban, a este Central de Holan le resultó todo mucho más sencillo. El gran arranque que tuvo le permitió ir afrontando cada partido con mucha tranquilidad.
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El reflejo de lo fácil que lo hizo fue que logró el pasaporte a los octavos de final a cuatro fechas del cierre de la fase de grupo. Ya era un hecho que se iba a clasificar, pero los números le terminaron de dar la derecha tras el triunfo contra Vélez, en el Gigante. De ahí en más, tenía los partidos contra Platense, Instituto, San Lorenzo e Independiente par ir en busca del puesto más alto, algo que también consiguió.
En instancias de mata mata puede que ello no influya demasiado, pero hay una diferencia notoria entre un proceso y otro.
El Canalla, con un equipo base
Ese Central de Russo se formó con una base que el entrenador fue encontrando con el correr de los partidos. De hecho, desde que logró la clasificación hasta que se coronó campeón, los pocos cambios que hubo fueron por circunstancias especiales.
Y no es menor el dato, al que habría que ponerlo en la columna de las similitudes, de que muchos de aquellos que fueron campeones hoy formen parte de este equipo. Son los casos de Jorge Broun, Facundo Mallo, Carlos Quintana, Agustín Sández, Maximiliano Lovera, Ignacio Malcorra y Jaminton Campaz. Pero también se podrían incluir a jugadores como Juan Cruz Komar, Tomás O’Connor y Lautaro Giaccone. Aquella base es muy similar a esta.
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Incluso desmenuzando un poco más el análisis se puede hablar de que el equipo de Russo dependía en gran medida de lo que podían generar Malcorra y Campaz en la ofensiva, algo similar a lo que ocurrió ahora, sin olvidar que el colombiano hace un par de partidos que no juega por lesión.
Aquel equipo fue adquiriendo una solidez defensiva cada vez mayor y éste también la tiene, aunque la encontró más rápidamente.
¿Algo más? Sí. Ese Central campeón no tenía un 9 goleador, que marcara la diferencia o resultara implacable. Tanto a Luca Martínez Dupuy como a Tobías Cervera les costaba anotar seguido. Ahora, a Enzo Copetti y a Sebastián Ferreira les pasa algo similar. De hecho, en los 16 partidos disputados convirtieron poco. Copetti lo hizo en tres ocasiones y el paraguayo en dos.
Este equipo sí tiene un poco más de variantes a la hora del recambio, sobre todo del medio hacia adelante, donde Santiago López, Giaccone, Duarte e incluso Lovera vienen aportando su granito de arena cuando les aparece una oportunidad.
Neutral y local
En este punto todo está por verse, pero ya en la previa de las instancias finales hay una diferencia notoria. El Central de Russo siempre tuvo que ir en busca de los pases a la fase siguiente en canchas neutrales, donde, a priori, las posibilidades de uno y otro se equiparan.
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Esto es lo que hizo en su momento (y a la distancia mucho más) que el camino a la gran final cobrara mucha relevancia. Porque tuvo que ir a Salta para jugar con Racing y después a Córdoba para medir fuerza con River.
A Holan y sus dirigidos se les plantea un escenario totalmente distinto, con una clara ventaja, muy bien ganada por cierto. Central sabe que para llegar a la final debe sortear tres instancias, pero todas ellas serían en el Gigante de Arroyito. No habría necesidad de programar viajes ni repartir la capacidad del estadio con hinchas del rival.
¿Por qué un gran punto a favor? Porque Central fue en estas 16 fechas el único equipo que ganó el ciento por ciento de los puntos jugando como local y eso es, al menos en los papeles, un as en la manga que tendrá para lo que se viene.
En algún punto también hay cierta concordancia con lo que fue el andar del Central 2023, que, aun con menos eficacia, también se mantuvo invicto en el Gigante en la fase de grupos (de los 8 que disputó, ganó 5 y empató los tres restantes).
Central y el juego
Un ítem en el que hay una diferencia notoria y es algo que avalan los mismos números. Se dice absolutamente todo cuando se menciona que un equipo clasificó último y en la última fecha y el otro primero y que la clasificación en sí la logró cuatro fechas antes.
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En el recorrido de esa fase de grupos también se advierten las diferencias. Es que el de 2023 arrancó de manera irregular e hizo el click recién en el clásico de la séptima fecha, que ganó con tiro libre de Malcorra. A esa fecha el equipo llegó en la última posición.
De ahí en más se transformó en un equipo sólido, compacto, que no perdió más. Y ese segundo tramo del torneo fue siempre en alza, con algunos rendimientos de alto vuelo, como el del triunfo por 3-1 ante River en el Gigante.
El juego del Central de hoy fue mucho más parejo, lo que se tradujo en resultados. De hecho, nunca bajó del segundo puesto, lo que es un mérito. Incluso perdió un solo partido de 16, nada menos que frente a Boca en La Bombonera.
Pero en cuanto al juego en sí, hay ahora no sólo una mayor solidez, sino que el fútbol le fluye de manera más sostenida. Incluso bajo un formato similar, con un 4-2-3-1 que ambos técnicos utilizaron como base.
Por allí la conformación de un doble 5 más establecido y bien de marca permite que los futbolistas de tres cuartos de cancha hacia adelante tengan, aunque pequeña, una mayor cuota de libertad.