El canalla sigue muy vacío de ideas
Central ratificó en la derrota ante Racing que es un equipo con poco funcionamiento. Pateó una sola vez al arco con peligro y terminó atacando sin control

Martes 09 de Marzo de 2021

Jugando así es imposible construir una base sólida. Central continúa siendo un equipo sin ideas claras. Otra vez falló el funcionamiento colectivo. La puesta en escena fue incomprensible. El equipo del Kily González no arranca. Involuciona. En Avellaneda sucumbió por un gol de pelota parada frente a un también limitado Racing. La escuadra canalla ratificó su anemia en materia de creación ofensiva. Pateó en una sola ocasión con peligro al arco custodiado por Gabriel Arias. La imagen que ofrendó en el final del limitado encuentro pinta de cuerpo y alma la esencia de este equipo. Terminó avanzando sin control y con el debutante defensor Nicolás Ferreyra luchando en el campo ajeno como si fuese un gladiador, pero sin armas.

   Era una jornada para enderezar un poco el proceso. Racing venía doblado. Anímicamente y futbolísticamente. Era una oferta irresistible. Central no supo aprovecharla. El local ganó con muy poco. Hizo la diferencia en una jugada de laboratorio que capitalizó Copetti a los 63 minutos. Todo lo demás fue para el olvido.

   Los dos tenían urgencias. Necesidades imperiosas por un triunfo. Ganó el menos errático. El canalla pagó caro no saber ejecutar un plan acorde al presente. Y eso puede restar crédito a la era del Kily González en un futuro inmediato. Porque el canalla sigue preso de las limitaciones.

   Con la creatividad de Emiliano Vecchio no alcanza. Lucas Gamba y Diego Zabala jamás sincronizaron a la hora de generar juego. Es una formación sin astucia. Que exhibe errores en el retroceso y serios inconvenientes para tener la posesión del balón de manera regular.

   Cómo habrá sido de tímido, para ser diplomático en realidad, que recién pateó al arco albiceleste en el segundo tiempo. Lo hizo con un remate torcido del ingresado Alan Marinelli. Fue a los 60 minutos. ¿Qué hizo antes? Casi todo mal. Lo único rescatable fue en el primer período cuando generó dos situaciones. Una vía el capitán Vecchio y otra por intermedio de Sangiovani.

   El gol de Racing le sirvió para apelar al orgullo. O a la vergüenza. Intentó ir a la carga a los ponchazos. Sin ideas y con marcadas limitaciones tácticas. Porque terminar ubicando al debutante defensor Nicolás Ferreyra de delantero refleja lo endeble que es esta versión de Central. El zaguero buscó imponer su alto físico apelando a la desesperación por mostrarse en un partido que mostró muy poco durante toda la función.

   Ferreyra sacó un aprobado por encarar de guapo, no por exhibir alguna cualidad técnica. Pero le alcanzó para dejar una imagen de gladiador con hambre de ganar en la arena de la élite futbolera, ya que venía de militar en el ascenso.

   El canalla sigue sin mostrar juego e ideas. No levanta cabeza. Todo lo contrario. Está anclado en una posición incómoda en la zona A. El próximo lunes tendrá revancha. Recibirá al colista Arsenal. Deberá obtener una victoria para calmar las ya picadas aguas de Arroyito si no pretende que el ciclo de Cristian González entre en ebullición y evapore el proyecto antes de lo imaginado.