Clásico rosarino

El canalla se apegó al libreto y mostró su oficio en el Coloso

Central se apegó al libreto, mantuvo el rigor táctico y entorpeció el juego rival. Atacó poco pero casi lo gana.

Lunes 11 de Febrero de 2019

El oficio de Central prevaleció por sobre la ambición de Newell's. Atento a los movimientos del rival, el equipo de Bauza consiguió que la lepra no lo domine, más allá de que le cedió buen tiempo la pelota. Con esa postura, le alcanzó para sumar un punto que se valora más en Arroyito que en el Parque. Y bien podría haber sido victoria si acertaba alguna de las que tuvo en el último tramo del partido.

Central logró su cometido. Se jugó al ritmo que quería. Lentificó el trámite e interrumpió el circuito futbolístico del local. Entorpeció la salida leprosa tapando de manera alternada con Fernando Zampedri y Claudio Riaño a Braian Rivero para que no traslade la pelota.

Llevó a que Newell's recurra seguido al pelotazo para que Barbieri se degluta por arriba a Leal. Jamás se apresuró para patear un tiro libre, salvo el que Gil jugó rápido para Parot con la defensa local desacomodada, Callegari despejó de cabeza y Caruzzo le dio forzado enviando la pelota por arriba.

El rol más complejo le tocó a Newell's. Construir ante la oposición obstructiva canalla. La lepra en esporádicas acciones progresó con pelota al pie. Le costó asociarse a Mauro Formica, Víctor Figueroa y Maxi Rodríguez. El local tuvo mayor tiempo la pelota, pero fue inofensivo, incapaz de romper el bloque que le opuso el conjunto de Bauza. Casi no inquietó.

Una de las escasas oportunidades en las que Newell's pudo hacerla circular casi convierte Luis Leal. Nadalín la robó en mitad de cancha y la lepra pasó rápido a la ofensiva, con espacios para atacar. Formica y Maxi la tocaron y el centro de la Fiera fue a La Pantera. El cabezazo del portugués fue sobre el palo izquierdo y Ledesma se estiró y la sacó. Nunca más en la tarde el arquero canalla sería exigido.

El partido se interrumpía por la repetición de infracciones y a Central le convenía. Lo planeado le daba sus frutos. Mantenía a raya a Newell's. No corría riesgos. Pero el arco de enfrente le quedaba lejos y no se aproximaba, pese a que Alfonso Parot desdoblaba su tarea y subía con criterio por el lateral, y Leonardo Gil la manejaba y daba claridad a un sector de la cancha donde se metía mucho y se jugaba poco.

Newell's ambicionaba y no podía. Central esperaba agazapado, sin inquietar. El fútbol no aparecía y por momentos resultaba desprolijo. Las emociones eran por demás de escasas.

La impotencia de la lepra se agigantó con el correr de los minutos durante la segunda etapa. No le encontró la vuelta ni siquiera con los ingresos de Cristian Insaurralde y Alexis Rodríguez, jugadores que por características son capaces de desnivelar en el mano a mano, en lugar de Figueroa y Leal.

Central ni se inmutó. Perseveró en su estrategia, ahora en cancha con Germán Herrera y Maxi Lovera por Riaño y Allione. Mantuvo el rigor táctico y esperó. Hasta que en los 20' minutos finales se animó un poco más y casi se lleva el clásico. Aprovechó el quedo de Newell's y le faltó poco para el triunfo. Lo privó de los tres puntos Alan Aguerre.

El uno rojinegro se estiró para interceptar un peligroso centro de Lovera que tenía como destino a Herrera, voló para tapar un cabezazo del Chaqueño y desvió un remate de Becker. En la última de peligro del canalla, Bíttolo se interpuso en la línea para despejar un remate de Barbieri.

En ese cierre del partido, Central pudo haberlo ganado. Hizo su juego y logró un empate que no le cae nada mal. Newell's no se fue conforme. Ambicionaba una victoria, pero estuvo más lejos de la victoria.

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