El argentino que debutó en la Fórmula 1 en Canadá, logró mejores resultados que Colapinto y pasó desapercibido

Llega la Fórmula 1 a Canadá y se viene de celebrar el 7º lugar de Colapinto. Hace casi 50 años un argentino debutó con el mismo resultado y no tuvo repercusión.

06:10 hs - Miércoles 20 de Mayo de 2026

¿Qué se hubiera dicho de Colapinto, si hubiera debutado en la Fórmula 1 saliendo 7º en un auto con el asiento de otro piloto y que encima sumara puntos en 4 de sus primeras 5 carreras? Maravillas seguramente, más que ahora, que viene de lograr ese resultado en Miami. en vísperas del Gran Premio de Canadá.

Sin embargo, nada de eso pasó hace casi 50 años, en el mismo callejero de la Isla de Notre Dame, cuando un piloto argentino debutaba sorpresivamente y alcanzaba el 7º puesto. Ese GP de Canadá fue la penúltima cita de la temporada de 1979. Y no solo, eso, en tres de las siguientes cuatro carreras hubiera terminado en los puntos con el sistema actual, ya que llegó entre los 10 primeros.

Pero claro, Ricardo Zunino, el Colorado, nació en otra época, donde la TV a color hacía poco que había llegado a la Argentina. Donde la Fórmula 1 solo premiaba en puntos a los seis primeros. Donde los autos, cierto también, se rompían más y había lugar para imprevistos.

Los tiempos sin redes ni internet

No había redes sociales, no existía internet, muchas veces se conocían los detalles de una carrera el martes, cuando salía la revista Corsa con los relatos de Germán Sopeña o en El Gráfico, con los de Orlando Ríos. En ese mundo, el sanjuanino irrumpió en la máxima categoría, de sopetón, sin querer queriendo, reemplazando a un campeón del mundo que se bajaba imprevistamente de la Fórmula 1 el viernes del GP.

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Zunino había ido a Canadá como invitado de Bernie Ecclestone, el dueño del equipo Brabham. Hacía rato que el inglés le había echado el ojo, lo hacía correr en la Fórmula Aurora, o Fórmula 1 Inglesa, con autos de la máxima categoría de dos años o más de antigüedad, y ya se especulaba con que podía hacerlo debutar en 1980 si, como varios pensaban, el ex bicampeón Niki Lauda dejaba el equipo.

Las mieles del título del 75 y 77 en Ferrari, habían quedado muy atrás. Lauda penó todo el 78 y hasta antes de ese GP de Canadá con el último Brabham equipado con motor Alfa Romeo, el BT 48, y aunque el BT 49 con el Cosworth andaba claramente mejor ya estaba hastiado. Con el modelo usado hasta ese momento, apenas había sumado 3 puntos en Monza en la carrera anterior y uno más a principio de año en Sudáfrica. Para entonces, además el austríaco ya había fundado su empresa aérea Air Lauda.

Pero Lauda sorprendió a todos ese viernes de mal tiempo en Canadá. Sufría un cuadro estomacal que lo tenía a maltraer y ese pareció ser el motivo de dejar el casco a un costado cuando se bajó del auto para la segunda sesión del día, la cronometrada válida para la clasificación, ya que en aquella época se clasificaba viernes y sábado.

Pero cuando el equipo Brabham empezó a llamar por los altoparlantes del autódromo a Zunino, la cosa empezó a tomar otro color. Lauda dejaba la F-1 ahí mismo, hasta que las deudas de su empresa de aviación lo empujaron a volver tres años después.

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Volvía de unos trámites y lo subieron a un Fórmula 1

Ajeno a todo, Zunino estaba volviendo al autódromo después de realizar un trámite con su visa en el centro de Montreal cuando llegó despreocupado al box. Ahí un mecánico lo apuró y le dijo que vaya urgente a hablar con Ecclestone. El inglés Rupert Keegan, compañero suyo en Fórmula Aurora, que estaba sin butaca y vio toda la movida, no hacía más que lamentarse.

Sin más, Ecclestone le dijo al Colorado que reemplazaría a Lauda, pero enseguida se dio cuenta de que faltaba menos de media hora para terminar la clasificación y que mucho sentido no tenía. Zunino no le dio opción, se calzó el casco y el buzo antiflama de Lauda y salió a conocer la pista, en tiempos sin simuladores.

Así debutó Zunino en la Fórmula 1, el viernes 28 de setiembre de 1979, en una butaca que no era suya, con buzo y hasta botitas que le quedaban grandes. Recién el sábado a la noche le llegó en un vuelo toda su ropa, con la que correría el domingo.

El sábado, luego de conocer mejor el circuito y arriesgar un poco más, Zunino clasificaría 19º sobre 24 participantes, más otros 5 que quedaron afuera. Y saldría 7º, a 2 vueltas del ganador porque debió parar en boxes a que le ajusten una tuerca del varillero de la palanca de cambios. En la largada además, Dereck Daly lo tiró al diablo para dejarlo penúltimo y debió remontar logrando varias superaciones.

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Además, en carrera logró la sexta mejor vuelta rápida, a unas pocas décimas de su joven y prometedor compañero, el brasileño Nelson Piquet. Y en tanques llenos, sesión típica antes de la carrera del domingo, ya había escalado al 11º lugar.

Y hubo más de Ricardo Zunino

Ese 7º puesto hoy hubiera sido super fantástico para Zunino, le hubiera dado sus primeros 6 puntos en la primera carrera de Fórmula 1. La repercusión hubiera sido espectacular. Pero claro, además llegaba al reino de Carlos Alberto Reutemann, el ídolo y la esperanza argentina que estaba en su octavo año de la máxima categoría. Todo lo opuesto ahora a Colapinto, que con su llegada cortó 23 años sin pilotos en la F-1.

Zunino completaría la última carrera del año en Watkins Glen dos semanas después, con un abandono, pero lograría la ansiada continuidad en el equipo Brabham para 1980, al menos hasta que llegó el mexicano Héctor Rebaque con los dólares de la petrolera Pemex y lo desalojó desde el GP de Inglaterra en adelante.

Pero en las primeras tres carreras de ese 1980, Zunino las terminó todas en el top ten. Fue de nuevo 7º en el GP de Argentina, 8º en el de Brasil en el trazado largo de Interlagos y 10º en Kyalami, en el GP de Sudáfrica.

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Después la mala suerte lo perseguiría en Long Beach, Zolder, Mónaco y Paul Ricard sería su despedida de Brabham. Volvería para el GP de Sudáfrica del 81 porque Rebaque estaba enfermo, y correría los GP de Argentina y Brasil de ese año con Tyrrell, finalizando ambos 13º. Sin apoyos económicos, eclipsado siempre por el Lole, la lluvia de Jacarepaguá donde Reutemann ganó, fue su despedida definitiva pese a otros intentos por volver.

Hoy Zunino hubiera sumado nada menos que 17 puntos en las primeras cinco carreras y de hecho hubiera sumado eso en las 11 que disputó. Una locura, si se tiene en cuenta que Colapinto sumó hasta el momento 12 en 37 GP.

Había llegado a la F-1 con 30 años, cuatro meses después inclusive que se bajara de la categoría antesala a la Máxima como era la Fórmula 2. Fue un boom que pasó desapercibido. Por su época, por el Lole, por la edad.

Hoy Colapinto viene de lograr su mejor resultado en Fórmula 1 con un 7º puesto, valorado desde todo punto de vista en una carrera donde ser el mejor de los "no poderosos" vale muchísimo. Hace 47 años, Zunino hacía algo igual de bestial, con muchos más autos en pista. Pero no se valoró de igual manera. Estas líneas pretenden ponerlo en su justo lugar.