El arco de Newell's, cerrado para los juveniles del club
Con Arboleda y Macagno es mínima la chance de que juegue un arquero de las inferiores. Los motivos según Tognarelli, coordinador de inferiores, y Pocrnjic, exgolero leproso.

Domingo 30 de Enero de 2022

La incorporación de Iván Arboleda para ser el uno de Newell’s es una nueva traba para que un arquero formado en las inferiores del club ocupe el arco de primera. Con Ramiro Macagno de suplente, no hay ninguna perspectiva que eso vaya a suceder en lo inmediato. Tampoco es una novedad. Desde hace años se convirtió en costumbre. Antes fueron Alan Aguerre, Nelson Ibáñez, Sebastián D’Angelo y Oscar Ustari los que llegaron para atajar en la lepra y relegaron a los de abajo, por mencionar a los de la última década. Gustavo Tognarelli, exgolero rojinegro y actual coordinador de las inferiores, habló del tema y explicó que en la actualidad los entrenadores prefieren a los “arqueros de experiencia” para no correr riesgo con los juveniles. Y aclaró que es una tendencia en todo el fútbol argentino, no exclusiva de Newell’s. Es la misma apreciación de Luciano Pocrnjic, último arquero identificado con Newell’s que jugó de titular con frecuencia hasta 2018. Según su mirada, el arco rojinegro es “difícil, complicado, de mucha responsabilidad”, y por lo tanto no es para cualquiera.

Tognarelli manifestó que es todo un desafío para un entrenador darle el arco a un juvenil, aunque no por eso dijo que no deban hacerlo. Entiende que existen circunstancias que son más propicias que otras para darles esa posibilidad. Aseguró que Williams Barlasina, cedido a préstamo a Agropecuario por un año, Franco Herrera, que atajó el amistoso contra Patronato, y Felipe San Juan, de la reserva, son los que pueden dar el salto a primera. Y contó que en el trabajo de captación, teniendo a César Jaime como coordinador de arqueros del club, se busca un biotipo específico para el arco.

¿Es tan grande la presión de ser arquero de Newell’s que no se le da chance a los jóvenes formados en el club?

No es fácil hacerlos debutar, más en la situación futbolística que pasó y pasa el club. Los técnicos que vienen tratan de tener arqueros de experiencia. Barlasina tiene muy buenas condiciones, un biotipo muy importante. Se prefirió darlo a préstamo a Agropecuario para que madure, haga experiencia en la Primera Nacional y después vuelva, como alguna vez lo hizo Guzmán o Lucas Hoyos, para que pueda estar en el arco de Newell’s. Esas cosas que pasan son exclusivamente decisiones de los técnicos de primera. Depende de ellos, de que le den la confianza a los juveniles del club para ponerlos en el arco.

La mayoría de los entrenadores de diferentes equipos también prefieren a los arqueros que ya tienen años en primera.

No hacen debutar arqueros. Compran o llevan a préstamo. Pasa en River, Boca, Independiente, San Lorenzo. También en Vélez, donde ataja Lucas Hoyos. Y eso que es un club que se caracteriza por trabajar bien en la formación, por proyectar jugadores, aunque tampoco lo pueden hacer con los arqueros. En general no se respalda el trabajo que se hace en inferiores con los arqueros. Pasa que es un puesto difícil. Si empezás el torneo con un juvenil sin experiencia en primera y no comienza bien, reemplazarlo es más difícil todavía. Si el club busca un arquero de trayectoria para llevarlo al banco, seguro que no viene. Y si ninguno de los dos con los que contás tiene experiencia, podés equivocarte con ambos, te van a hacer goles y eso puede llevar a que el DT tenga que irse del club. En otros puestos la inexperiencia de uno la cubren otros jugadores, pero en el arco sos el último hombre, el último escollo. Así que los entrenadores se aseguran con uno de experiencia y que sabe cómo rinde. Hoy los chicos tienen que buscar experiencia en otros clubes y ganarse el lugar. Se convirtió en algo normal. Los chicos tienen que apostar a madurar. Siempre digo que si te toca debutar en el arco, no tenés que salir. Es un puesto difícil, pero lindo.

Entonces, para darles una oportunidad se necesitan condiciones mínimas, que tienen que ver con un equipo que no atraviese por un malo momento.

Sí, es el mejor marco para darles un respaldo. Es un puesto difícil, de mucha responsabilidad. Si cometés un error, un gol te deja expuesto. Y después para bancarte las críticas tenés que ser muy fuerte de personalidad, de autoestima. Que de por sí en ese puesto necesitás todo eso, porque de lo contrario no podés atajar. Una cosa es iniciar a un arquero en primera y otra cosa es que esté esperando y de pronto le toque entrar. Fijate que Unsaín era titular y después se lesionó y no volvió a atajar. Hay que tener personalidad para pasar esos momentos. Es fundamental. Con la presión que se juega el fútbol, hoy el hincha no le soporta al futbolista dos o tres errores, por más que sea de las inferiores. Antes no se era tan exigente o le gustaba al hincha ver a futbolistas surgidos de la cantera. Le tenía mayor paciencia. Ahora quieren ver el resultado inmediato y no les importa quien lo ejecute.

¿Cambió el trabajo con los arqueros de inferiores y la búsqueda de talentos desde que volviste a trabajar en el club?

Se baja una línea, pero dejamos que los cuerpos técnicos tengan su impronta e iniciativa porque si no le quitás autoridad y toda inventiva para desarrollar un entrenamiento. Sí en la captación estamos buscando un biotipo. En el puesto de arquero y de los centrales se busca un determinado físico, que es lo que requiere el fútbol actual. Si ves el fútbol a nivel internacional, el arquero, los centrales y la gran mayoría del resto de los jugadores de campo tienen altura, físico. Parecen robots, pero aparte técnicamente son muy buenos. No es que se deja de lado la calidad por el físico. Es un conjunto de cosas, El físico es importante porque hay mucho roce y contacto, mucho juego aéreo con pelotas rápidas y difíciles, con arqueros que deben tener las condiciones para salir a cortar.

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¿Cuál es la altura mínima que debe tener?

Por cuestiones estadísticas, los arqueros tienen de 1,87 metro para arriba, lo mismo que los centrales. Son muy pocos los centrales bajos. Hasta los laterales tienen un biotipo diferente. El físico de los jugadores europeos es imponente. Para sumarse a ese mercado, y que al club le represente una diferencia económica importante, no podemos alejarnos de lo que vemos.

¿Hay jóvenes de las inferiores que podrían dar el salto a primera?

Sí, Barlasina, que se fue, Herrera y San Juan tienen buenas características. Atajan bien en sus divisiones. Pero el salto a primera son decisiones de los técnicos, de lo que ven en los entrenamientos. Desde el banco ven si le dan seguridad en el arco. Si no prefieren no arriesgarse y jugar con un arquero experimentado, siendo menor la responsabilidad del técnico a si hubiese elegido a un joven.

Responsabilidad y orgullo

Luciano Pocrnjic tiene 40 años y atajó hasta la última temporada en Aldosivi. Se siente muy cómodo en Mar del Plata y está definiendo su futuro, si continúa en otro club o cuelga los guantes. Fue el último arquero identificado con la lepra, más allá que no hizo las inferiores en el club, que tuvo continuidad en la primera. Su último partido con la camiseta rojinegra fue en mayo de 2018 contra Deportivo Rincón (2-0) por Copa Argentina. Es palabra autorizada para referirse al tema.

¿Qué representa ocupar el arco de Newell’s?

Por mi vivencia, es un arco difícil, complicado, de mucha responsabilidad. Hay que estar a la altura para hacerse cargo. Siempre se estuvo acostumbrado a tener arqueros de mucho nivel, de trayectoria, de selección. Para el nacido en el club siempre fue un poco cuesta arriba porque la competencia era grande y las posibilidades se reducían. A la vez atajar en Newell’s es un orgullo. En mi primera etapa no me tocó jugar casi nunca y después pude darme el gusto de tener continuidad. Para el nacido en el club es doble el mérito de estar en un arco donde pasaron tan grandes arqueros. Y doble lo que se disfruta porque por ese arco pasaron desde Scoponi y Cejas hasta Guzmán, toda gente que fue referente del arco y del club.

Por tu experiencia, ¿qué es lo que pasa que los arqueros jóvenes no tienen cabida, no solo en Newell’s sino en los clubes en general?

Es un puesto complicado, más allá de la institución, y los entrenadores buscan gente de experiencia, aplomada, que le pueda dar un respaldo desde el lugar que ocupa, no solo desde la función primordial que es atajar sino en el aspecto grupal. El arquero tiene que tener espalda para que el entrenador se sienta lo más cómodo posible. Hay excepciones, pero los datos estadísticos muestran otra cosa. Los juveniles tienen que hacer un camino más largo al que recorre un jugador de otro puesto. Hoy les toca salir a hacer camino por otro lado y por ahí tienen la suerte de volver a su club, como me pasó a mí de grande.

El margen de error del arquero es menor, ¿necesita estar mentalmente más preparado que en otros puestos?

Todos tienen responsabilidades, pero un error en otro sector del campo puede disimularse. Si nosotros nos equivocamos, quedamos marcados porque sos el único responsable. Con el correr del tiempo aprendés a sobrellevar ciertas situaciones. Todos en algún momento cometemos equivocaciones. El tema es no repetirlos seguidos porque ahí empieza a estar en juego el puesto.

¿Escuchabas el murmullo a tus espaldas en la cancha de Newell’s ante algún error?

De local siempre jugábamos a cancha llena. Es doble la motivación pero el error repercute un poco más. Tengo la suerte de que la gente siempre me apoyó y me sentí respaldado en todo momento, más allá de que hubo críticas. Para mí fueron grandes momentos los que viví en mi última etapa en Newell’s, en la que pude atajar, que era un sueño pendiente. El murmullo siempre está y cuando jugás a cancha llena es pesado. Pero también hay cosas lindas. Toda mi experiencia en Newell’s la disfruté muchísimo. Fui un privilegiado de ocupar ese arco y de estar donde pasaron tantos grandes.