Ovación

Dupuy: "Mi abuela fue lo primero que se me vino a la mente"

El delantero habló de las lágrimas tras su primer gol en primera, que fueron por la muerte de su abuela y por "el esfuerzo" que hace un jugador para llegar

Miércoles 17 de Febrero de 2021

Minuto 40 del primer tiempo. El centro desde la derecha de Facundo Almada, el desvío de Gamba, el remate de Zabala que dio en la mano de un defensor de Argentinos Juniors y el zurdazo goleador de Luca Martínez Dupuy. Posterior a eso el llanto de emoción que a simple vista pareció desmesurado, amén del desborde que suele implicar para cualquier chico de las divisiones inferiores convertir el primer gol en primera. Pero las lágrimas de Dupuy tenían razón de ser. Estaba esa satisfacción lógica por el primer grito, que se hizo esperar por cierto pero que apareció dos semanas después de un golpe duro que le dio la vida: la pérdida de su abuela Nora, con quien tenía una relación especial y a quien le prometió dedicarle el primer gol. “Mi abuela fue lo primero que se me vino a mente”, destacó el juvenil en charla con Ovación, después de haber cumplido la jornada de entrenamiento, pero viviendo aún los coletazos emocionales de ese grito que lo marcó en lo personal y que le abrió el camino a la victoria al Central del Kily. Antes, apenas finalizado el partido, había sido mas directo, cuando admitió que esa promesa se la hizo “cuando la saludé por última vez, que fue cuando le di un beso al cajón”.

  Para los cortos 19 años que carga sobre su espalda, Martínez Dupuy ya vivió lo más importante en la carrera de un futbolista: el debut en la máxima categoría. Pero claro, después de varios partidos estaba en busca de esa zanahoria que todos persiguen, sobre todo los delanteros, y es el gol. Le llegó en un partido especial, el primero después del fallecimiento de su abuela, a la que despidió con angustia, a la que le prometió que el primer tanto en primera iba a ser a su memoria.

  “Apenas entró la pelota la imagen de mi abuela fue lo primero que se me vino a la mente, por eso las lágrimas, que también fueron por el esfuerzo que siempre hizo mi familia”, dijo. Y agregó: “Llevaba 8 meses sin ver a mi viejo y justo llegó al país el día del partido, con mi mamá y hermana viajando para todos lados haciéndole el aguante. El esfuerzo de un jugador es grande y hacer un gol no es fácil. Lo que sentí en ese momento fue la necesidad de descargarme”.

Dupuy 2.jpg
Dupuy besa el tatuaje que tiene en el muslo, dedicado a su abuela.

Dupuy besa el tatuaje que tiene en el muslo, dedicado a su abuela.

  Para Dupuy fueron días difíciles en medio de esta corta pretemporada, porque debió encararla con la predisposición lógica, pero tocado emocionalmente. Es más, inició la semana previa al debut canalla en el torneo con las expectativas de siempre, pero sabiendo que el nombre de Marco Ruben era el que picaba en punta y que de no estar, como finalmente sucedió, el indicado para moverse en el corazón del área era Lucas Gamba. Lo cierto es que esa previa fue transcurriendo y los entrenamientos de fútbol comenzaron a hacerle un lugar, también en una semana en la que se hablaba mucho (aún se habla) de la posibilidad de que llegue un centrodelantero, lo que, a priori, podría relegarlo tanto a él como a Ignacio Russo, el otro pibe de las inferiores que se mueve en ese puesto. “No esperaba jugar, pero como siempre digo, hay que estar al 100 todos los días. Entré tranquilo, confiado en lo que sé hacer y con la ilusión de que iba a tener la ayuda de ella, que una me iba a quedar”, se sinceró, zigzagueando entre la felicidad y la congoja.

  Y la chance le llegó. El Kily vio que no podía contar con Ruben, entendió que Gamba podía darle más réditos por afuera y a la hora de elegir un 9 se inclinó por Dupuy, que ya había jugado dos partidos como titular y algunos otros ingresando desde el banco, pero que en ninguno había podido marcar su primer tanto en primera división.

  Por todas estas cosas que contó Dupuy se entienden esas lágrimas tras la conquista, en medio de una carrera loca hacia uno de los laterales para mostrar primero y luego besar el tatuaje del muslo derecho con la frase: “Yo amo (en lugar de la la palabra tiene un corazón) a abuelita”.

https://api.scraperapi.com/?api_key=1e0f56943452409b556fd540b2fa059c&premium=true&url=https%3A%2F%2Fpublish.twitter.com%2Foembed%3Furl%3Dhttps%3A%2F%2Ftwitter.com%2FTNTSportsAR%2Fstatus%2F1361452171460509699

  Sensaciones personales y familiares al margen, Martínez Dupuy había estado cerca de convertir en un par de ocasiones y se quedó con las ganas. Una de las jugadas que más recuerda el juvenil fue en un encuentro frente a Patronato, en el que la pelota lo sorprendió y, pese a que pudo conectar, el arquero Sapa le detuvo el balón sobre la línea de sentencia. Y más acá en el tiempo recuerda la acción en la que la pelota volvió a sorprenderlo tras el rebote en el travesaño después de un remate de Damián Martínez. Puso el pie derecho pero el balón se le fue afuera por centímetros. Pudo ser el 1-2, a los 33’ del complemento, pero no sucedió.

  En otros varios partidos ingresó desde el banco, pero poco pudo hacer en esos escasos minutos. Esta vez fue diferente. Fue con la titularidad bajo el brazo y en busca de un objetivo que alcanzar y una promesa por cumplir.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS