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Duendes, el gigante que ganó invicto y por tercera vez el Torneo del Interior

Duendes está acostumbrado a transitar por el sendero de la bonanza. En sus primeros pasos comenzó a andar por el camino del éxito deportivo. Y en los últimos años lo trasladó al plano nacional.

Domingo 25 de Noviembre de 2012

Duendes está acostumbrado a transitar por el sendero de la bonanza. En sus primeros pasos comenzó a andar por el camino del éxito deportivo. Y en los últimos años lo trasladó al plano nacional. Pero el casillero que avanzó ayer no es uno más. Todo lo contrario. Porque se erigió campeón del Torneo del Interior tras vencer a Cardenales por 40 a 21 en condición de visitante, y de la mano de la consagración llegaron un sinfín de valores agregados. El de máxima, consiguió su tercera corona y se convirtió en el más ganador de la competencia, tras igualar la línea de La Tablada. Y en un segundo plano no tan lejano está el hecho de que lo consiguió fuera de Las Delicias, con lo que eso implica. Porque el verdinegro finalmente pudo romper el maleficio de sucumbir en las finales de los torneos grandes en condición de foráneo.

   El verdulero escribió ayer uno de los capítulos más importantes de su precoz pero galardonada historia. Lo hizo con su característica idiosincracia. Porque supo sacar adelante un duelo que se le presentó muy complicado. Fue una batalla, con los forwards a la cabeza, donde nadie podía regalar ni un centímetro. Le costó acomodarse, tanto como a su rival. Pero una vez que logró hacer pie, de a poco empezó a inclinar la balanza a su favor.

   Duendes resolvió el partido a lo Duendes. Porque aprovechó sus opciones para marcar. Y cuando tuvo carencia de pelota sacó a relucir su poder defensivo. Ante una propuesta avasallante y férrea el verdinegro logró aguantar de manera firme y fue desinflando a su oponente, que no encontraba los caminos. Pero el desarrollo de la historia no fue tan sencillo como parece.

   El primer tiempo fue palo a palo. Golpe a golpe. Los dos supieron sorprender buscando jugar. Las propuestas fueron similares. Ambos pretendieron hacerse fuertes en la batalla de los forwards para después dar la estocada final con los backs. Y lo lograron en la misma medida. La prueba de esto es que al final del primer capítulo la diferencia en el marcador era sólo de cuatro puntos a favor de la visita (17-13).

   En el complemento el desarrollo dio un golpe de timón importante. Más tarde de lo que insinuaba. Porque Cardenales se quedó con un hombre menos a los 2 minutos pero la visita no supo cristalizar la superioridad numérica.

   Paradójicamente el verdinegro comenzó a inclinar el partido a su favor cuando ya había 30 jugadores en cancha. Se despegó en el tanteador con dos penales y comenzó a jugar el rol que mejor le queda. Desde ese momento exhibió una clara superioridad en los puntos de contacto y no perdonó. Así la empresa de vulnerar el ingoal rival comenzó a resultarle tan accesible como, a priori, inimaginable.

   Cuando promediaba el complemento Duendes era el amo y señor del partido. A tal punto que sentenciar que la historia estaba definida no era tan arriesgado. Y cumplió con el pronóstico de ocasión. Porque terminó resolviendo el durísimo escollo con suficiencia, tomando las precauciones de turno y dando claras muestras de su jerarquía.

   Así el verdinegro se anotó un poroto distinto. Uno que hoy y hasta ayer le había resultado inalcanzable. Y lo hizo de maneja inobjetable durante todo el camino al título. Pero no hay que perder de vista uno de los aspectos más destacables: lo de ayer no fue un hecho aislado. Ahí está el quid de la cuestión. Ese es el verdadero meollo del asunto. El aspecto sobresaliente es que se mantuvo dentro de una línea que viene manteniendo casi religiosamente, principalmente en los últimos años. Porque en la última década Duendes se convirtió en el gran protagonista del rugby argentino. Y ayer se pudo sacar la piedra de su zapato: ganó un título fuera de Las Delicias. 

Amelong entró y fue de lo mejor

Muchas miradas hicieron foco sobre el mismo destino: Andrés Amelong. Porque el back salió a la cancha para reemplazar la obligada baja de Jerónimo De la Fuente, una de las cartas más fuertes del verdinegro. Y cumplió. El centro afrontó una parada por demás de complicada y demostró estar a la altura de las circunstancias, ya que fue clave dentro del ataque de su equipo. Totalmente. Y tras la victoria demostró su justificada alegría. “Ganamos porque metimos más”, manifestó a la hora de argumentar la victoria. Y en cuanto al desarrollo del partido, esgrimió: “Sabíamos que iba a ser muy duro porque Cardenales iba a plantear un juego muy físico, como sucedió. Pero nos hicimos muy fuertes en ese punto y pudimos hacer la diferencia con los backs gracias al juego de los forwards”, concluyó.

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