Sábado 31 de Agosto de 2019
A Diego Cocca lo asiste todo el derecho de sentirse dolido en su labor profesional por la venta a destiempo de Maxi Lovera, cuando el torneo había comenzado. Pero como conductor de grupo cometió el gran error de hacer público lo que no debía. Porque si en su fuero íntimo tenía la voluntad de pegar el portazo y tal vez la razón lo asistía debió hacerlo sin vueltas. Y si luego recapacitó y fue sobre sus pasos, jamás debió dar a conocer ese pensamiento dubitativo sobre seguir al frente del equipo auriazul como lo hizo ayer en rueda de prensa. Central se juega muchísimo y no hay margen para transmitir dudas, menos de parte del líder del grupo. Ahora lo menos importante es que se vendió Lovera. Ahora lo más importante es que Cocca pensó en dar un paso al costado. El foco real que era un problema futbolístico por la venta de un jugador, pasó a ser una cuestión más compleja como es la duda que asaltó a Cocca.