¿Dónde quedó Rosario como la capital del fútbol?
Hace rato que los clubes de primera y ascenso de Rosario no dan la talla. Esta LPF expuso más a Newell's y Central. Como a Córdoba y Argentino el progreso meteórico de otros equipos. ¿Dónde quedó la capital del fútbol?

Lunes 29 de Agosto de 2022

El fútbol rosarino está atravesando uno de sus peores momentos, qué duda cabe. Este fin de semana con apenas el puntito canalla en el Nuevo Gasómetro no fue más que otro ejemplo. Hace rato navega en la intrascendencia, no da en la tecla en la correcta utilización de sus recursos y este torneo de la Liga Profesional no hace más que exponerlo. Porque, ¿qué mejor manera de observar el fenómeno si no es la comparación? Es que Central y Newell’s, Newell’s y Central quedan más expuestos cuando se ve que este campeonato no lo dominan los poderosos, los de mayor billetera sino todo lo contrario. Como pocas veces, la frutilla del postre está al alcance de clubes poco acostumbrados a esas lides. Y es más, varios de ellos utilizan jugadores que han sido descartados por los de acá. ¿Dónde quedó Rosario, la otrora capital nacional del fútbol?

Con Javier Sanguinetti, Newell’s se ha quedado en las insinuaciones. Amaga siempre pero se queda en el intento de dar un salto de calidad. Le ha pasado en la Copa de la Liga, quedó bien expuesto en este campeonato. Y se alejó completamente de esa posibilidad, al punto que el horizonte de este ciclo parece ya marcado por el partido de octavos de final de Copa Argentina ante Talleres dentro de diez días.

Cuando debía cumplir prácticamente un trámite para clasificar a los cuartos de final de la Copa de la Liga se quedó en el intento con dos cierres malos ante San Lorenzo y Gimnasia. Cuando se afirmaba en la punta del actual campeonato y vencía por dos goles en casa a Patronato, se dejó empatar y nada volvió a ser lo que era entonces. Se cayó a pedazos.

Una pena para Newell’s en un certamen que tranquilamente podía haber peleado, si se considera que Atlético Tucumán, más allá de la polémica derrota en La Bombonera, manda con una defensa formada por Bruno Bianchi, Manuel Capasso y Matías Orihuela, donde juega además Eugenio Isnaldo, todos descartados en su momento en el Parque. Además con excanallas también poco explotados en Arroyito como Joaquín Pereyra, Gastón Gil Romero y, en menor medida, Ciro Rius.

El escolta es Gimnasia, dirigido por un exDT auriazul como Néstor Gorosito, que tiene de arquero titular a Rodrigo Rey, que salió de las inferiores leprosas como Ezequiel Unsain, el uno de Defensa, o Lucas Hoyos, el de Vélez, que no tuvieron cabida en el club del Parque. Y que debió salir a buscar de urgencia un cuidapalos que era suplente en Lanús y de apenas 22 años. Algo se viene haciendo mal, sin dudas, y desde hace muchos años. A propósito del Lobo, Nicolás Colazo, de paso poco feliz por Central, también es parte de un plantel que da pelea.

Huracán va tercero y tiene de figura al uruguayo Matías Cóccaro, que no quiso venir a Central. También luce Federico Fattori, que en Newell’s no pudo hacer pie tras romperla en Chicago, y le va bien a Fernando Tobio, quien tampoco se lució en Arroyito. Ahí nomás de la punta, y dando una lección de fútbol en el Coloso, Godoy Cruz suma puntos para el promedio con el Ruso Rodríguez en la valla y Franco Negri de lateral izquierdo, hasta hace poco rojinegro.

Es decir, ninguno de los equipos mencionados impresionan por sus nombres, tampoco por sus entrenadores, y sin embargo ahí están, dejando más al descubierto las malas praxis de los clubes rosarinos, que en el caso canalla en ocho meses ya pasaron cuatro entrenadores, y más allá del interinato de Germán Rivarola, todos fueron primerizos en eso de dirigir en primera.

La enorme cantidad de equipos en primera división hace que la oferta de los mejores jugadores o técnicos se divida, que no sea posible acaparar, pero ahí está la habilidad de los que aciertan de todas maneras y gestionan mejor los recursos a disposición. Ni Central ni Newell’s se lucen por eso.

En el ascenso también

Por supuesto, las limitaciones son mayores para Central Córdoba o Argentino, pero también en sus contextos no aciertan. No por nada siguen vegetando en la Primera C y en la Primera D, mientras cuesta ver como otros clubes tradicionales de las bajas categorías han realizado un ascenso meteórico.

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Lamento charrúa. Caída con Lamadrid y reducido que se va.

Cuando Argentino logró su primer título profesional en 1983, en la C, lo hizo goleando a Defensa y Justicia en Florencio Varela. Cuando ascendió a la B por última vez derrotó en la final a Barracas Central. Hoy son 5 divisionales los que los separan.

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Lamento salaíto. Derrota con Paraguayo y la final más lejos.

Los charrúas no pueden volver a su última época dorada de los 90, donde hasta llegó a disputar el ascenso a primera. Y duele ver a Flandria, Sacachispas, Tristán Suárez, Riestra o Brown de Adrogué por citar algunos, peleando en la segunda categoría. Algo no se viene haciendo bien. Es más, se quedó sin técnico después de perder en la Copa Santa Fe.

¿Y Tiro Federal? ¿Qué quedó de aquel sueño loco?

Estas líneas son más bien descriptivas, pueden molestar a las conducciones de turno, pero nunca es triste la verdad y se apunta a visualizarla para generar debate. Es el fútbol rosarino en general el que debe encontrarle remedios para volver a ser en su conjunto. Para apuntalar los buenos momentos que también los hubo pero esporádicamente, sin haberlos consolidado, como el Newell’s del Tata, el Central del Chacho o hasta el del Patón, o el Central Córdoba que logró volver a la B en Ezeiza y no duró nada, mientras que Argentino casi no tuvo chances en 13 años de salir de la D.

Rosario, la otrora capital del fútbol, forma parte de un pasado que es preciso refundar. Cuando uno acierta, en primera e inferiores, empuja al otro. Hace muchísimo que eso no pasa y es necesario poner manos a la obra.