Ovación

Djokovic derrotó a Federer en una espectacular semifinal en Australia

En un partido de altísimo nivel, el serbio Novak Djokovic venció al suizo Roger Federer por 7-6 (7-3), 7-5 y 6-4, en la primer semifinal del abierto de tenis de Australia. Ahora buscará su segundo título de Grand Slam ante el ganador de la semifinal entre Andy Murray y David Ferrer.

Jueves 27 de Enero de 2011

En un partido de altísimo nivel, el serbio Novak Djokovic venció al suizo Roger Federer por por 7-6 (7-3), 7-5 y 6-4, en una de las semifinales del abierto de tenis de Australia.

Djokovic avanzó así a la final del torneo de Melbourne que conquistó en 2008 y buscará el segundo título de Grand Slam de su  carrera ante el ganador de la semifinal que animarán mañana a las  5.30 (hora de la Argentina) el escocés Andy Murray y el español  David Ferrer, en tanto Federer no podrá defender el título que consiguió el  año pasado.

El serbio jugará el domingo la final del Abierto de tenis de Australia, una definición de Grand Slam casi sin precedentes en las últimas seis temporadas, ya que no tendrá ni al español Rafael Nadal ni al suizo Roger Federer como protagonistas.

Djokovic, número tres del mundo, se impuso hoy a Federer por 7-6 (7-3), 7-5 y 6-4 en tres horas exactas y se medirá al ganador del choque de mañana entre el británico Andy Murray y el español David Ferrer.
“Es realmente uno de los mejores partidos que haya jugado en mucho tiempo”, dijo el serbio de 23 años, que volvió a frustrar al suizo en una semifinal de Grand Slam, tal como había hecho en septiembre en la del US Open, cuando lo derrotó tras recuperarse de dos match points en contra.

“Quiero ver ese partido mañana desde la cama y con palomitas de maíz”, bromeó Djokovic acerca de la segunda semifinal. El serbio no se confía: “Es una final de Grand Slam, todo puede pasar”.
La final del domingo será especial, porque es la segunda de las últimas 24 en torneos de Grand Slam en la que no estarán ni Nadal ni Federer luchando por el título. Sólo una vez en los últimos seis años se había dado una situación así: precisamente en la final de Australia 2008 que Djokovic ganó al francés Jo-Wilfried Tsonga.

Así, el camino está abierto para que Djokovic y Murray, los dos más cercanos desafiantes del duopolio Nadal-Federer, comiencen 2011 recortando la desventaja. Ferrer, por supuesto, no tiene interés en que Murray tenga esa oportunidad.

A Federer le ganó un Djokovic en gran nivel, fiel al tenis potente y vibrante que venía mostrando durante todo el torneo. Pero a Federer también le ganó Federer, un jugador nervioso e inestable, quizás presionado por la oportunidad de comenzar el año pisando más fuerte que Nadal, que el miércoles había perdido lesionado en cuartos.
Así, el suizo pudo haber ganado el primer set, pero lo perdió por 7-3 en el tie break. Y no pudo, sino que debió haber ganado el segundo, en el que dispuso de ventaja de 5-2 y luego 5-3 y su servicio. Lo perdió 7-5.

¿Era la táctica lógica jugarle a Djokovic anclado en el fondo? Todo indica que no. Los tiros de Federer llevaban menos potencia y, sobre todo, seguridad que los de Djokovic, la clara fuerza dominante en los peloteos desde la base. Curioso en un Federer que, días atrás, había asegurado que estaba intentando volver al tenis agresivo de sus inicios, soltarse más y subir más frecuentemente a la red.
“En ese segundo set estaba con un break arriba y, en 20 minutos, 5-2 abajo”, recordó Djokovic tras su séptimo triunfo en 20 choques con Federer. “De haber perdido ese set no sé que dirección habría tomado el partido”.

Pero no hubo dirección alternativa, porque Federer pronto se encontró 4-2 abajo en el tercer set. Al suizo lo volvieron a devorar los nervios en ese final. Tras una tensa y emotiva lucha para quebrar el servicio de Djokovic y situarse 4-4, el estadio vibró con una ovación generalizada. ¿Y si Federer ganaba el tercero? ¿Y si había más partido? ¿Y si llegaba a la final?

Preguntas vanas, porque el suizo cometió cuatro errores groseros desde el fondo -derecha, revés, derecha, revés- para darle a Djokovic una ventaja de 5-4 y saque. Un par de minutos más tarde, el grito del serbio estremeció la noche australiana, al tiempo que las sombras caían sobre el rostro del ex número uno. (Télam / DPA)

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