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Dirigentes Sub 40: la nueva camada de presidentes de clubes

Comparten problemáticas y desafíos en una red. Valoran formarse en la función y critican a los viejos estatutos que aún rigen las entidades

Martes 19 de Septiembre de 2017

Son la nueva camada de presidentes de clubes. Comparten problemáticas y desafíos en una red. Valoran formarse en la función y critican a los viejos estatutos que aún rigen las entidades

El más joven tiene 28 años; el mayor, 38. Las mujeres son excepción. Estudian o trabajan y también hay un desempleado. Todos son presidentes y prácticamente "viven" en el club. Están los que presiden las entidades de barrio, de apenas 150 socios, los que hicieron historia recuperando inmuebles y caudal societario. Y los que dirigen clubes populosos de unos 1.800 carnés. El más inexperto no cumplió aún 20 días de gestión, otros acumulan varios años de experiencia. Son apenas una muestra de la nueva camada dirigencial de los clubes de la ciudad: los Sub 40. Los une la juventud pero también haberles cambiado la cara a muchos clubes que supieron ser más sociales que deportivos y en los que se imponía la platea masculina. Los jóvenes presidentes critican los viejos estatutos que los rigen, aseguran que la actividad ad honórem que realizan no es fácil y que les cuesta mantenerse económicamente en pie. Y le contaron a Ovación qué problemas y desafíos los une.

Impulsados por la necesidad de conocerse y compartir experiencias, gran parte de ellos conformó hace un año la Red de Clubes y en la previa a la reunión semanal se armó la nota. El qué explicó algunos de los logros de esta red fue Esteban Siciliano, de 38 años, presidente de "La Carpita" (Iguazú 202 bis), desde hace ocho.

"Nos hemos prestado sillas y tablones y hasta el piso de taekwondo o conversamos sobre cuestiones de gestión", comentó la cabeza de la entidad recuperada, ubicada al noroeste de la ciudad, que tiene al fútbol como sello y a la inclusión de los chicos más humildes del barrio como actividad principal.

Junto a él se dieron cita Juan Pablo Rodríguez, del Club Calzada (San Martín 3056); Misael Alasino, de Nueva Aurora (Suipacha 2175); Sol Nieto, del Atalaya (Juan Manuel de Rosas 2552); Esteban Dorigo, del Club Fisherton; Jeremías Salvo, del Suderland (Camilo Aldao 535); Pablo Laporte, del Libertad (Felipe Moré 1150); Claudio Cuatrini, del Hetz (Buenos Aires 4274), y Maximiliano Huber, del club Teléfonos (Buchanan 1551). Faltó con aviso Rosana Altamonte, de Sportivo Alberdi (Aráoz 1050).

Siciliano rescató la acción del Estado municipal y provincial al momento de entregar subsidios para obras (a través de Plan Abre) y también por organizar seminarios sobre formación dirigencial. Y en ese aspecto coincidieron varios.

Capacitarse en la función es algo que marcan como diferencia con las antiguas dirigencias, ya que antes en general se hacían cargo de los clubes los vecinos o padres de socios, quienes volcaban tiempo y esfuerzo con las herramientas que tenían y como podían.

"Cómo hacer para afrontar gastos extraordinarios, qué trámites y documentos presentar para obtener un subsidio son algunas de las preocupaciones que debemos saber resolver", apuntó Huber, de 37 años, presidente de Teléfonos, con 850 socios y múltiples actividades deportivas, entre ellas futsal femenino y masculino y hockey.

Pero además de capacitarse, para la mayoría es un valor "no eternizarse en el cargo". Así lo apuntó Laporte, del Libertad, un club de 1.800 socios e histórico del básquet. La cuestión no parece fácil cuando se piensa en renovar comisiones. "Que se acerquen los más jóvenes a trabajar no es común: en general vienen los de 50 para arriba", subrayó Dorigo, de Fisherton, flamante presidente.

Si se les pregunta cuáles son los beneficios de la "sangre joven" enumeran la manera de comunicarse y contagiar sentido de pertenencia. "Para nosotros es importante que los chicos sientan el club, que lo cuiden y trabajen para él", dijo Rodríguez, de Calzada, de apenas 28 años y ya un año de presidente.

Afirmaron que en los 90 y principios del 2000, todos los clubes atravesaron una dura crisis y la calidad de dirigentes decayó como el país. Hablaron de épocas en que las arcas de muchos clubes quebraron y bufeteros y privados la jugaron de dueños. Esos momentos los marcaron a fuego y trabajaron para que la historia no se repita. "Mantuvimos el club abierto, hicimos más socios y sumamos actividades, desde futsal, donde somos muy competitivos, hasta tango y biblioteca", dijo Alasino, de Nueva Aurora, con 400 socios.

Coinciden en que por estos días, hay cuestiones que los tienen entre las cuerdas, como la suba de tarifas. El caso de una boleta de gas, que pasó de 1.500 pesos a 26 mil, fue un ejemplo que se tomó como testigo. Al igual que la resolución: afrontaron la suba con actividad extra para no tocar las cuotas societarias.

Un tema que todos reconocen haber debatido, algunos modificado y otros comenzado a pensar es el de los estatutos. "Son obsoletos. En Atalaya aún persiste la normativa que prohíbe a una mujer asociarse a través de un socio varón", dijo Nieto, la primera presidenta del club y ya con 5 años de gestión. Hay más: en Calzada la mujer no vota y en Libertad discutieron el concepto de grupo familiar, en momentos de familias ensambladas de múltiples maneras.

Todos aceptan que la mujer ganó espacios, pero queda mucho por hacer. "Nosotros no teníamos ni vestuarios femeninos. Debimos improvisar una infraestructura", dijo Cuatrini, de Hertz, un club de 150 deportistas, con taekwondo y fútbol pero también con zumba, la actividad femenina furor en muchos clubes de barrio. Son los presidentes, los de ahora, los Sub 40.

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