Ovación

Diego Mateo y Raúl Villalba, dos amigos que compiten por un solo lugar

Pugnan para ser el cinco titular. Con los años creció el compañerismo y hasta concentran juntos. Ovación usó el doble cinco en una charla distendida en La Feliz.

Lunes 18 de Enero de 2016

Son las paradojas del destino. Porque Diego Mateo y Raúl Hernán Villalba están unidos por una gran amistad. Siempre están juntos en los entrenamientos y hasta comparten el cuarto en la concentración. Pero a la hora de jugar los partidos la gran mayoría de las veces sólo uno de los dos tiene un lugar adentro de la cancha, debido al sistema de juego que en los últimos años viene implementando Newell's de utilizar un solo volante central. Justamente Pomelo y el Mudo (por quien hubo sondeos de otros clubes para sumarlo) se desempeñan de cinco clásico y está claro que si no hay un cambio táctico pronunciado, algo que no se intuye que sucederá, sólo hay una vacante para ese puesto. Ellos lo saben mejor que nadie y se esfuerzan al máximo para estar, pero lejos de verse con recelo ponen lo grupal por encima de lo personal y apoyan plenamente al jugador elegido por el entrenador. Ovación sí los puso a los dos de titulares en una charla íntima en la concentración de Mar del Plata. Como deseo compartido para el primer semestre de 2016, no dudaron en afirmar: "Queremos ganar el clásico y pelear el campeonato”.
  En plena pretemporada se exigen al máximo en cada entrenamiento y aprovechan cada segundo libre para descansar y cargar las pilas. Saben que por delante tienen un año muy exigente. Además del puesto los une una gran amistad y algunas costumbres como el caso de no prestarle demasiada atención a las redes sociales. "No me engancho con las redes, ya que la tecnología no es mi fuerte”, asumió Pomelo. Y el Mudo aceptó que "sólo las utilizo para informarme, pero no me fijo en los comentarios ni nada de eso”. En la intimidad de la concentración leprosa aceptaron con gusto juntarse para la nota y se encendió el grabador.
  Mateo abrió el juego y dio el primer pase. "Generalmente la mayoría de los técnicos que pasaron casi ninguno jugó con doble cinco y adentro de la cancha nos tocó compartir pocos partidos juntos. Pero lo bueno es que tenemos una competencia supersana. Uno siempre quiere jugar, pero al que le toca quedar afuera lo acepta muy bien, tratamos de tirar para adelante y apoyarnos. También la competencia es buena porque hace que nos exijamos cada día más”, razonó Pomelo.
  —Raúl, en 2009 te sumaste al grupo principal, te tocó venir desde abajo y Diego era uno de los más experimentados. ¿Cómo empezó esta relación a nivel humano y profesional?
  —La verdad es que todo fue muy bueno desde el inicio que me integré al plantel de primera. Y con el tiempo nos fuimos llevando cada vez mejor con Pomelo en esta competencia por el puesto y a nivel personal también. Nos llevamos bien porque los dos somos muy tranquilos.
  —Son dos jugadores que actúan en el mismo puesto, tienen características similares en cuanto a que la principal función que cumplen es darle equilibrio al equipo y en los últimos tiempos pocos técnicos de los que tuvieron usaron el doble cinco. ¿Diego, cómo manejan esta cuestión en la relación diaria entre ambos?
  —Muy bien. Primero que con Raúl es imposible llevarte mal porque es un tipo extraordinario. No tiene problemas con nadie. Y siempre fue una competencia muy sana y lo sigue siendo. Y es más, nos conocemos desde hace mucho. Concentramos juntos desde hace siete años y tenemos una relación muy buena. Sinceramente yo también quiero lo mejor para Raúl porque le tengo muchísimo aprecio.
  —¿Alguna vez pensaron en estos años en hablar con el técnico para jugar en otro puesto de la cancha y así no tener que pelear la titularidad por un solo lugar mano a mano entre ustedes?
  —En algún momento jugué algunos partidos de líbero o marcador central, pero la posición mía es de cinco. (Mateo)
  —Me utilizaron de volante por derecha y en el último clásico jugué de líbero, pero también soy mediocampista central. (Villalba)
  —Raúl, ¿cómo es ahora la relación con Bernardi, ya que es el entrenador y el que decide quién juega y quién no?
  —Hoy en día el técnico es el que da las indicaciones y el que elige quién juega. Después los demás tenemos que estar en el lugar que disponga el entrenador y dar el máximo para el grupo. Hay que pensar en lo grupal y tirar por el bien común, eso está muy claro.
   —Diego, vos lo conocés más a Bernardi, ¿cómo es el día a día de tenerlo como entrenador?
  —Con Lucas compartimos mucho porque lo conozco desde las divisiones inferiores. Pero hay que saber separar el compañerismo excelente que hemos tenido como jugadores y saber ubicarse porque ahora yo soy jugador y él es el técnico. Hay que respetar lo que decida y apoyarlo en esta nueva función para que las cosas le salgan bien.
  —¿Se sienten viejos al lado de tantos chicos en el plantel?
  —Yo ahora me siento un poquito más viejo con 26 años (risas). Hay muchos chicos de 17 o 18 años y desde mi lugar trato de apoyarlos y transmitirles la experiencia que fui teniendo. (Villalba)
  —Y yo también me siento un poco más grande (risas), pero siempre trato de sumar y dar una mano desde el lugar que me toque. (Mateo)
  —Raúl, te hiciste ciudadano paraguayo y jugaste en la selección de Ramón Díaz. ¿Cómo resultó esa experiencia?
  —La verdad es que fue sorpresivo, pero es una experiencia personal muy buena. Fue muy positivo en lo deportivo. Me adapté rápido al grupo y en lo profesional le suma mucho a mi carrera.
  —Diego, antes de la pretemporada pensaste si seguías jugando o no y al final estás de nuevo trabajando junto a tus compañeros.
  —Sí, tenía algunas dudas cuando terminé el torneo anterior porque ponerme esta camiseta significa que hay que estar al ciento por ciento en todo sentido. Y en las vacaciones se me renovaron las energías y las ganas. Tengo el deseo de continuar y seguir metiéndole por lo menos seis meses más y aportar desde donde me toque.
  —Salieron campeones hace pocos años, vivieron momentos excelentes y otros malos. Diego, ¿cómo te sentís cuando las cosas no salen y hay duras críticas de los hinchas producto de la impaciencia generalizada por conseguir resultados, algo que es típico de nuestro fútbol?
  —La gente es muy apasionada con el fútbol en Argentina y sobre todo en Rosario. En cada partido el público te hace sentir la pasión, pero nosotros estamos acostumbrados a esto y tratamos de sobrellevarlo lo mejor posible enfocados en nuestro trabajo. Es lógico que queremos hacer lo mejor para Newell's, para nosotros y para la gente.
  —Raúl, sabés que según el partido podes ser visto como un cinco de nivel europeo y a la semana siguiente te caen todas las críticas encima. Esto le pasa a la mayoría de los jugadores, ¿cómo lo tomás?
  —Son las reglas del juego, pero hay que mantener los pies sobre la tierra, tanto cuando te toca andar bien o mal. Mayormente en la carrera de un futbolista es casi todo sacrificio porque las alegrías son difíciles de conseguir. Es muy complicado ganar un campeonato. A nosotros nos tocó hacerlo y fue grandioso para todo el plantel.
  —Diego, el título de 2013, ¿fue la máxima alegría como jugador?
  —Sin dudas, fue el primer campeonato que conseguí en mi carrera y hacerlo acá fue tocar el cielo con las manos. Fue el sueño cumplido.

Insúa se sumó anoche a la concentración

Llegó el cuarto pasajero. Anoche arribó a la concentración en La Feliz el flamante refuerzo leproso. Se trata del lateral izquierdo Emanuel Insúa (24 años), que fue cedido por seis meses a préstamo por Udinese de Italia (club dueño de su pase), sin cargo y con una opción de compra.
Ni bien pisó Mar del Plata, Insúa se dirigió al hotel Spa República, donde saludó al departamento de prensa leproso, se tomó la fotografía de rigor ante la guardia periodística allí apostada y de inmediato ingresó al comedor para compartir la cena con el plantel que recién había protagonizado el banderazo.
Enseguida fue recibido por el cuerpo técnico y sus nuevos compañeros y hoy por la mañana realizará el primer entrenamiento con la pilcha rojinegra en el predio de Villa Marista.
Insúa, a lo largo de su carrera, jugó en Boca, Godoy Cruz, Granada de España y llega procedente de Udinese. El DT Lucas Bernardi necesitaba reforzar el lateral izquierdo de la defensa, ya que en esa posición están los juveniles Gabriel Báez (se recupera de una fractura en el peroné) y Milton Valenzuela, promovido recientemente al plantel superior. También podría jugar allí el zaguero Nehuén Paz, pero no es su posición natural.
Más allá de esta incorporación,  Newell’s no descarta seguir los intentos por contar con el también lateral izquierdo Nahuel Zárate, por quien las charlas están avanzadas y podría haber definiciones en los próximos días. El jugador aún tiene contrato vigente con Boca.
Hay que decir que ya arribaron al Parque el zaguero con pasado leproso Sebastián Domínguez, el arquero Sebastián D’Angelo y el lateral de la selección peruana Luis Advíncula. Por ello, Emanuel Insúa es el cuarto refuerzo y podrían llegar más caras nuevas.
Si bien no son gestiones sencillas, en el Parque de la Independencia aún no se rinden en pos de poder incorporar al zaguero central Juan Manuel Insaurralde (Jaguares de Chiapas), el delantero chileno Sebastián Ubilla (Universidad de Chile) y los volantes Adrián Calello (Quilmes) y Esteban Pavez (Colo Colo).
Mientras se sigue reforzando, hoy Newell’s continuará con la puesta a punto física y futbolística en la ciudad balnearia y mañana protagonizará el segundo amistoso de pretemporada, ante Aldosivi, en Villa Marista. Cerrará su estadía en La Feliz el viernes con un ensayo ante San Martín de San Juan, el rival del estreno oficial previsto para el primer fin de semana de febrero.

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