El doblete de Fideo contra Talleres fue el premio a la búsqueda permanente de quien aún con altibajos se mostraba como el que podía hacer algo distinto
00:14 hs - Martes 25 de Agosto de 2026
El empate no estuvo mal porque lo perdía por dos goles, pero al menos en Central quedó la satisfacción de que pudo rescatar un punto cuando todo parecía perdido. Pero hubo algo más que el Canalla se lleva como positivo del Mario Alberto Kempes y fue el reencuentro de Angel Di María con el protagonismo que había perdido y que el hincha, y sobre todo Jorge Almirón, extrañaban. Ni hablar de la necesidad que tenía el propio Fideo de volver a sentirse importante, trascendente en un equipo que cuando él se ilumina las cosas le fluyen con mayor naturalidad.
Di María fue sin dudas el jugador destacado de Central. No sólo por los dos goles que convirtió, sino porque antes de anotar el primero, de penal, había sido el futbolista con mayor incidencia en ese equipo que caminaba de la mano con la intermitencia.
Fideo también arrancó intermitente, pero al menos con un mayor grado de participación que en partidos anteriores. De hecho, en ese primer tiempo en el que Central no generó demasiado, el poco peligro que llevó al arco de Unsain fue con intervenciones de su capitán.
De la mano de Di María
Fue él quien metió un buen pase en cortada para Copetti que no terminó en nada, quien metió un sablazo desde afuera tras un lateral rápido de Copetti y quien se la sirvió al chaqueño al corazón del área. Todo eso en medio de una reprobación absoluta por parte de los hinchas de la T.
Y cuando parecía que todo caminaba hacia otro duro golpe, la figura del 11 canalla comenzó a agigantarse. Nadie le iba a sacar la pelota luego de la sanción del penal vía VAR. Esta vez no hubo toque suave ni esperó que el arquero se moviera. Esta vez fue con un remate fuerte, seco.
Con ese grito rompía una sequía goleadora que arrastrada del triunfo por 4 a 0 ante Universidad Central de Venezuela, por fase de grupos de la Copa Libertadores.
El más peligroso del Canalla
Pero no se conformó con eso. Fue por más. Ya volcado decididamente por la derecha, tomó la lanza y se transformó en el arma más peligrosa del equipo. Tiró varias veces la diagonal hacia el centro, empezó a asociarse mejor con el resto y eso lo llenó de confianza.
Con esa confianza fue decidido al corazón del área en el centro de Ibarra. Un anticipo perfecto y el toque de zurda para marcar el empate.
>> Leer más: Central también reclamó penales sobre Enzo Copetti pero no se lo dieron, pero la tercera fue la vencida
De no haber sido por la buena actuación de Unsain, Di María pudo haber tenido más brillo todavía en el partido, pero esto que hizo no sólo no fue poco, sino que fue un montón. Fideo venía con un arrastre futbolístico medio de capa caída, pero esta vez pudo hacer de las suyas.
De paso, hizo su primer doblete en los 83 partidos que jugó con la camiseta canalla en sus dos etapas. Y todos sus 22 goles fueron con esa zurda determinante en el Kempes.
Di María necesita que Central funcione bien, pero Central necesita de este Di María participativo, desequilibrante y vivaz. A todas luces, la actuación del capitán fue de lo mejor del Canalla en Córdoba.