Ovación

Di Bernardo: "El fin de semana, más que nunca, ganó el equipo"

El apertura reivindicó la tarea de todo el plantel en la obtención del campeonato. "Cada año es más duro y todo está más parejo", destacó en relación con el torneo Regional.

Miércoles 20 de Septiembre de 2017

La sequía en Fisherton terminó. Después de 16 años, Jockey Club volvió a coronarse campeón y lo hizo tras imponerse a Duendes, su archirrival, en un partido apoteótico. Con una levantada fenomenal, digna de un récord Guinness, abrazó la gloria en tiempo de descuento, con un try de Franco Manavella y la posterior conversión de Alberto Di Bernardo, justamente el único sobreviviente en cancha del campeón del 2001.
El apertura jugó con una fractura en la mano derecha porque no se quería perder el partido. Su kick, el del final, no fue uno más de los 103 puntos que marcó en la temporada, fue el que le devolvió a Jockey la sonrisa y la confianza para creer en sus propias fuerzas. Con la satisfacción del deber cumplido y con el perfil bajo que lo caracteriza, el 10 hizo su análisis en un momento más que particular, ya que en estas horas espera con Maureen, su mujer, la llegada de su primera hija, Allegra.
Fue una final increíble. ¿Vos que pensás?
En realidad al partido lo teníamos bastante en la cabeza. Sabíamos lo que teníamos que hacer porque lo habíamos preparado bien durante la semana. Habíamos jugado dos veces contra Duendes en el año y también teníamos experiencias pasadas en finales. La realidad fue que en el primer tiempo nos encontramos con que no pudimos hacer pie, sobre todo en nuestras fortalezas, que nos habían funcionado muy bien hasta ahí. Para mí Duendes hizo un planteo correcto y ante nuestra duda ellos aprovecharon, aunque creo que marcaron muchos puntos por lo que fue el desarrollo del primer tiempo. Pero insisto, nosotros en esos cuarenta minutos no hicimos nada en la cancha de lo que habíamos entrenado.
¿Dónde estuvo el clic?
En el entretiempo, sin lugar a dudas. Nos propusimos no pensar en el resultado. Sabíamos que el trabajo estaba hecho, que estábamos en la final por ese laburo pero que había que tener confianza en que se iba a dar, no en el resultado sino en lo que nosotros veníamos haciendo en el año: imponernos en la cancha. Y de ese vestuario salió un equipo totalmente convencido. Sea cual sea el resultado no nos íbamos a permitir no entregar todo y no porque no lo hagamos hecho, sino porque lo que estábamos haciendo no era lo que habíamos hablado y entrenado y por eso era más frustrante. La cabeza fue fundamental, y el equipo salió a matar o morir, a jugarse el todo por el todo en lo que le faltaba al partido para después poder mirarnos a la cara y no reprocharnos nada.
¿Cuánto valió este campeonato?
Es importante porque nos vuelve a poner en un lugar que hacía mucho tiempo que no estábamos, pero sobre todo para la experiencia de los más chicos y de los no tan chicos también.
Pero vos ya habías salido campeón con Jockey, sabías de lo que se trataba
Sí, por eso mismo. Uno lo puede contar e incluso mostrar un video, pero la sensación en carne propia es muy difícil de transmitir.
¿Cuál fue tu aporte?
Entregarme al equipo y hacer lo que tengo que hacer dentro del equipo, ni más ni menos. Creo que un factor fundamental fue que ningún jugador quiso ganar solo el partido, lo ganó el equipo y cuando digo equipo, digo jugadores, staff, aguateros, managers... Todos hicieron su trabajo para que se dé el resultado. Por eso creo que el fin de semana, más que nunca, ganó el equipo.
Suena muy lindo y si fueras político te voto, pero sos consciente de que Jockey jugó con muchas menos cartas de las que podía jugar y apostó al maul, un buen line y a tu patada, porque después en cuanto al nivel de juego no ofreció mucho más. Dicho en otras palabras, Jockey llegó donde llegó en un gran porcentaje por lo que vos generabas con el pie.
Yo creo que el equipo al principio del torneo intentó jugar de una manera. Estábamos todos convencidos de que era esa y cuando tuvimos tres partidos en los que no se nos dio el resultado (con Jockey de Córdoba por el Nacional B, con GER en Fisherton y con Estudiantes en Paraná), vimos que si no alternábamos nos quedábamos afuera del torneo, porque después venían Duendes, Crai y Gimnasia en el club, y si perdíamos dos de esos tres partidos nos quedábamos sin nada. Ahí lo que se decidió fue usar las armas que a nosotros nos hacían más fuertes.
Priorizaron el resultado por el juego.
En ese momento sí, sabiendo que en la primera etapa del año habíamos jugado mucho rugby y que si necesitábamos hacerlo lo íbamos a poder hacer. Ante Santa Fe Rugby se dio un partido que es el Jockey que queremos ver siempre y que a veces no se puede plasmar por un montón de factores, no sólo por nosotros sino porque el rival también juega y lo hace bien. Y en un torneo que es muy parejo, es muy difícil. En los últimos quince minutos de la final se vio el Jockey que nosotros pretendemos, el que vi cuando era chico, un equipo con vértigo, con muchos pases y definición. No obstante valoro mucho haber tenido la suficiente alternancia para saber cuándo jugar y cuándo no.
A partir de ser campeón, ¿cambia la cosa? ¿Van a tener otra propuesta de juego?
Creo que esto es un comienzo. Si lo miramos como un resultado final estaríamos errando desde todo punto de vista, no solamente en el juego sino a nivel de enseñanza para los más chicos. Hay muchos chicos en este plantel, mucha juventud, y es distinto cuando uno tiene que seguir trabajando de esta forma. Sobre todo para ellos, porque es muy lindo ser campeón a los 20, 21 años, sabiendo que te queda un montón y habiéndolo vivido de tan chico. Yo tengo la suerte de seguir jugando porque a mi me tocó ser campeón, y porque viví y sé lo que es y lo quería volver a vivir e iba a hacer todo lo posible para lograrlo. Este es un proceso de años, que se materializó en primera, reserva y en la pre, algo que es muy importante.
¿Qué te pareció el torneo?
Cada año es más duro y más parejo. Ejemplos sobran: hace unos años decíamos que Crai era un sorpresa y hoy ya no lo es. Con Estudiantes pasa lo mismo; Old Resian fue finalista el año pasado... Me parece que cualquiera de los cuatro semifinalistas ,e incluso Crai, podría ser tranquilamente campeón del torneo, es más si hubiera salido cualquiera de los otros cuatro nadie se iba a sorprender. Todos los equipos son muy parejos y eso hace atractivo al torneo. Después, el formato de semifinal y final, particularmente me gusta mucho, es muy lindo también como evento. Tanto las semifinales en Duendes como las finales en las Cuatro Hectáreas, y no porque nosotros hayamos ganado, fueron una fiesta, no hubo un problema ni un incidente y fueron a verlas más de cinco mil personas.
Tuviste en tus pies la definición del torneo. Era la gloria o el fracaso en un pelotazo. ¿Qué pensaste en ese momento?
Sinceramente en nada. Creo que esa patada la dio el club. Yo me hubiera puesto más atrás, me hubiera tomado más tiempo, hubiera bajado los decibeles, pero el club no quería esperar, quería festejar. Hice todo lo que no tenía que hacer, poner la pelota, dar dos pasos (algo que nunca hago) y patear. Y cuando vi que entraba salí corriendo al rincón a buscar a mi viejo para festejar.
El año pasado hiciste un doble salteo que te privó de la final. ¿Esto fue una revancha?
No. Me gustaría decir que fue otra oportunidad... que tuvo otra chance gracias al Toro Manavella que hizo ese try, a Felipe (Tellería) que agarró una salida de 22 yardas corriendo y corrió 15 metros, al banco que entró y fue determinante. Sinceramente sólo me queda agradecer. Soñando no se hubiera dado de esa manera.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario