Ovación

Dezzotti: "Para que la gente entienda la realidad hay que hacérsela ver"

Gustavo Dezotti, ex mánager de Newell's, cree que la sinceridad del dirigente es básica y recuerda cómo reconstruyeron el club tras los 14 años de la era de Eduardo J. López.

Martes 28 de Noviembre de 2017

¿Es más lindo el rubro de la construcción que el ambiente del fútbol?


No, no, estar cerca del ambiente del fútbol es seguir siendo parte y seguir teniendo el espíritu, el alma en eso. Para nosotros seguir cerca es importantísimo. Después las cosas se dan o no. Yo soy técnico, fui ayudante... Es un bichito que te tiene que picar, se tienen que dar algunas condiciones y a mí eso no me pasó. Sí me gustó lo de mánager y sí me sentí cómodo en Newell's. En realidad ahí hacía un poco de todo. Lo que pasó es que cuando asumimos la cosa no estaba bien y entre todos hacíamos un poco de todo con Guillermo Lorente, Eduardo Bermúdez, (Pablo) Morosano, (Jorge) Riccobelli, Vicente Tasca.

Gustavo Dezotti habla de Newell's con la misma frontalidad y vehemencia con la que volaba en busca de la pelota para que el centro, casi sobre la raya de fondo de cancha, aterrizara en los botines o las cabezas de Balbo, Almirón, Alfaro... Jugó la mayoría de los partidos de aquel tremendo equipo de José Yudica que salió campeón en 1988 después de comerse el sapo de ser subcampeón de Central en 1987. Lejos de desvanecerse por el impacto, aquel equipo que dirigía Solari se potenció y se fortaleció con el Piojo hasta ofrecer verdaderos espectáculos casi todos los domingos. El Galgo forma parte de la legión de héroes que recuperó el club tras los 14 años de mandato de Eduardo J. López. Se involucró como mánager en la presidencia de Lorente y desde entonces, según confiesa, no hace más que ratificar sus formas y sus convicciones a pesar de que el mundo del fútbol siempre ofrece un amplio menú de tentaciones para cambiar de opinión.

¿Pusiste mucha plata en Newell's?

Qué se yo...

Poner, pusiste. Es una pregunta fea.

Me parece que hay cosas que los socios tienen que saber y no sólo imaginárselas. Es un ambiente muy cruel, el bajo perfil te suele pasar factura.
Y... Ayudamos en la construcción de las pensiones, cuando teníamos que mejorar las canchas con los riegos, también colaboramos en la compra de la ropa y las pelotas para las inferiores porque no teníamos. Cuando empezamos a renovar los contratos con la ropa deportiva junto con Jorgito Theiler les hicimos ver a los dirigentes que si bien era muy importante lo económico, era mejor que recibiéramos los elementos de trabajo antes que el dinero porque no teníamos nada. No cobramos un peso, pero recibimos pelotas, materiales y hasta botines para los chicos de inferiores. No tenían nada. En Newell's estuve 4 años y medio, pero nunca cobré. Tenía el título de mánager y todo lo que quieras pero en realidad estaba como dirigente sin sueldo ni nada.

Ad honórem.


Es que cuando nos metimos sabíamos que iba a ser así. La realidad de Newell's era esa. Hasta los técnicos que fuimos teniendo en inferiores sabían cuánto ganarían al principio y tenían muy claro que iba a ser menos que lo que cobrarían en cualquier otro lado. Eso era lo que podíamos hacer, lo que podíamos cumplir. Por eso todo el plantel de técnicos era surgido del club. De Theiler para abajo, todos. Cada uno de nosotros defendía la parte que le tocaba. Era muy triste ver a los chicos de las divisiones inferiores viajar a Buenos Aires con sus jeans, sus remeras y sus zapatillas y no con el escudo del club. Era triste llegar a los entrenamientos y preguntarle a Jorge si los chicos que estaban en la cancha eran los que venían a probarse y resulta que era la sexta o la séptima. Lo que pasa es que estaban todos con ropa distinta y parecía una prueba. De a poco lo fuimos cambiando con Jorgito (Theiler) y con (Sergio) Giovagnoli y también haciéndoles ver a los dirigentes que teníamos que tener buenas canchas y buenas pelotas para poder formar después buenos jugadores.


Era la época en la que las peores canchas iban para los pibes. Lo importante era que no les pasara nada a los más grandes.


Pasaba eso, las únicas que estaban buenas eran las que usaba la primera, las demás estaban como estaban. Mirá, siempre doy el mismo ejemplo. Teníamos un nueve que no cabeceaba bien en equis categoría y había que enseñarle. Entonces qué hacíamos, le tirábamos centros. Para eso necesitábamos 15 pelotas por categoría, pero teníamos 2. Por lo tanto, antes de empezar con esos trabajos salíamos a buscar pelotas. Después poníamos a los laterales y a los punteros a tirar los centros. Te tiraban 4 bien y 15 mal porque las canchas eran un desastre. Resultado, hay que arreglar las canchas. ¿Cómo arreglamos las canchas? Cortándoles el pasto, regándolas...


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¿Al principio los centros los tirabas vos?


No (carcajada), no hubiesen aprendido nunca, jajaja. Tuvimos que arrancar todo de cero. En vez de llegar y empezar a formar los chicos primero hubo que rehacer las canchas, conseguir la ropa, las pelotas, el calzado... En esa época a Newell's no venía nadie, es más los chicos que jugaban bien se querían ir. Si vos tenías a tu hijo jugando en el club y venía la barra para representártelo, a la primera de cambio te lo llevabas. En un año y medio de captaciones, evaluaciones y pruebas pudimos cambiar a la mitad de los chicos. Más de 300 se tuvieron que ir y esos lugares los fuimos cubriendo con las captaciones y sobre todo con la confianza que fuimos generando. Cuando nosotros éramos chicos todos los juveniles de la zona terminaban en Newell's o en Central, pero eso cambió. Hace unos días Lanús estuvo probando chicos de 11 años acá nomás, en Alvarez. Estamos convencidos de que Newell's tiene que producir sus jugadores, los tenés que crear, los tenés que hacer.


El tema es que después los uses.


Esa tiene que ser una política del club. Pero el problema es que los dirigentes se sacan el traje de directivos y se ponen la ropa de hinchas y se complica. No vas a encontrar hoy en primera división un equipo que te juegue con tres debutantes durante todo el año y con dos o un debutante es difícil que haya. Si los hay es por una cuestión de fuerza mayor, como cuando River tuvo que poner a Martínez Quarta porque no tenía más centrales. Pero River tiene que pelear el campeonato. Vamos al caso de Newell's, que tiene que sacar puntos. Vos ponés a tres chicos, el tres, el cuatro y un volante, perdiste los primeros dos partidos y empataste los dos siguientes, la gente insulta a todo el equipo, a los dirigentes... Porque la cuestión es que si el equipo no rinde, los dirigentes son ladrones. No son incapaces porque eligieron mal al técnico o porque eligieron mal a los refuerzos. Pasan a ser ladrones. Y son hinchas y entonces empiezan a tomar decisiones como hinchas, se transforman en los voceros de la gente: hay que traer jugadores y esas cosas. Pero la gente tiene que entender, y hay que hacérselo saber, que lo que ve en la cancha es la realidad por la que pasa el club en ese momento. Hoy Newell's no puede pretender tener un equipo para pelear el campeonato porque no tiene las condiciones para hacerlo, no están dadas las condiciones ni económica ni institucionalmente. Yo no sé si los violentos son 50, 200 ó 300. A ellos, la cantidad que sean, les importa un comino Newell's. Y ojo, si te fijás bien, los insultos y los agravios no siempre son de atrás del arco. La gente no se da cuenta el daño que hace. Y yo te voy a explicar cuál es el daño que hace. Perjudica al equipo en el momento porque cuando estás disconforme con el resultado no lo ayudás, pero hay algo peor: vos vas afuera a hablar con cualquiera de los muchachos que salió de Newell's para que venga a jugar al club los últimos dos años de su carrera como Bernardi, Mateo, Heinze y sabés qué te dicen: "No, ¿para qué? después perdemos dos partidos y no podemos salir a la calle", como le pasó a Maxi, a Nacho. Por eso digo, cuando estos jugadores se quieren ir, como pasó, no les echemos la culpa a los dirigentes porque la realidad es que hay que hacerse cargo. Te doy otro ejemplo: las elecciones. Si nos ponemos a hilar finito, detallando todos los integrantes de todas las listas que se presentaron la última vez, son muy pocos, y tomados individualmente, los que hace 25 años atrás podrían haber llegado a ser dirigentes de Newell's. Yo hablé con muchos profesionales y empresarios de la ciudad que están muy bien y le pueden dedicar tiempo al club, pero te contestan de la misma manera: "No Gustavo, para que después me pase lo de Guillermo, que le quemaron gomas en la puerta de la casa o lo de Riccobelli, que fueron 40 o 50 a buscarlo a la casa...". Los violentos también alejan a los que le pueden hacer bien al club.


Lo que me decís es que las listas se precarizan por el microclima que vive el club.

Totalmente.


¿Y qué tiene que hacer alguien que quiere ser dirigente y no sufrir este tipo de agresiones o escraches?


Tenés que estar dispuesto a esto. Si el equipo pierde dos o tres partidos porque elegiste mal al entrenador o no se dieron las cosas, sabés que pasás a ser un ladrón y que pueden ir a tu casa a molestarte a vos o a alguno de tu familia. El que se enfrenta a eso tiene que ser una persona a la que no le interesa nada o tiene intereses creados. No hay otra explicación. Ojo, yo te digo esto ahora que estoy afuera, pero en su momento me metí. Participé desde 5 o 6 años antes de que pudiéramos sacarlo a López, estuve en las marchas, etcétera. Porque uno cree que aunque sea puede aportar un granito de arena, pero la realidad es que ese grupito aleja a los jugadores que quieran volver y a los dirigentes que quieran participar. No hay mucho más que eso.


Es un mensaje desolador. Son pocos, pero te manejan el estado anímico del club, el humor institucional.


Sí, es así. Ningún proyecto sirve si no va acompañado de los resultados de primera división. No importa si tenés todos los deportes amateurs funcionando, si tenés superávit, nada. Perdiste tres domingos seguidos y todo lo demás no sirve. Lo tenés que acompañar con resultados.

Me da pudor preguntarlo, pero tengo que hacerlo. ¿Vas a ser dirigente alguna vez?


Creo que te vengo respondiendo desde hace un rato, pero la verdad es que no podría contestarte con un no rotundo porque nuestra vida está ahí adentro. Nosotros somos un grupo que sigue yendo todos los sábados a ver las inferiores y ni hablar de los partidos de la Superliga.


¿Hablás con Eduardo Bermúdez?

De tanto en tanto, una vez al mes, algo así.

¿Le soltaste la mano ahora que está complicado?


No, al contrario. El sabe que estoy a su disposición para lo que sea. Vuelvo a lo de antes. No puedo descartar que alguna vez vaya a ser dirigente, pero siempre hablamos en nuestro grupo que para poder involucrarnos otra vez tendríamos que juntarnos todos de nuevo. O por lo menos ser 6 o 7 tipos que todos pensemos igual y que los demás acompañen. Porque si no, después pasa lo que ha estado pasando: cuando aparece una situación de conflicto cada uno quiere salvar su pellejo.

Gestionar con sinceridad descarnada no es políticamente correcto.

Para que la gente vea la realidad, hay que hacérsela ver. Y ahí está la sinceridad del dirigente. Hay clubes que tienen la posibilidad de contratar jugadores a los que vos no podés acceder. Ellos te compran jugadores que valen millones y vos tenés que ir a buscar uno a préstamo y en lo posible gratis. La diferencia es enorme y la gente tiene que ver la realidad.





Sorpresiva apuesta por las sociedades anónimas


"Te voy a hacer un razonamiento medio largo, pero dejame llegar al final".

Prometido, tenemos espacio.

El problema económico de los clubes en Argentina no se va a solucionar hasta que todos los dirigentes se pongan de acuerdo. Y eso va a ser muy difícil. ¿Sabés por qué? Porque yo soy Newell's y tengo que intentar meterme en una copa y necesito terminar entre los primeros once. O tengo que entrar a la Libertadores y debo terminar entre los primeros cinco. Estoy obligado a contratar jugadores, tengo que traer unos cuatro más o menos. Y termino trayendo jugadores con contratos que no puedo pagar porque cuando les ofrezco lo que les puedo pagar, no vienen. En resumen, ¿qué hago, me endeudo o no me endeudo? Supongamos que decido no endeudarme, me arreglo con lo que tengo, que es lo que debería hacer. Resulta que hay otro equipo que se tiene que salvar del descenso y al que no le importa endeudarse en millones de dólares. Y contrata al jugador que yo no traje porque decidí cuidar mis finanzas. Mi gente, cuando este equipo me gana o me saca de la clasificación a las copas, me liquida. Tengo los números al día, pago lo que puedo pagar, pero el otro equipo se endeudó y se metió en la copa. ¿Cómo le hago entender a la gente que eso no es lo que se debe hacer? No puedo. ¿Y entonces qué hago para evitarlo?: contrato yo también. Y acá todos compensan con la misma frase: "Cuando vendamos un jugador". Si es como leo que Newell's tiene un déficit anual de 2 millones, ¿qué pasa si en 2 años no vende a ninguno?: el déficit pasa a ser de 4 millones. ¿Con la venta de qué jugador equilibrás las cuentas?, con ninguna. Entonces terminás vendiendo una promesa no ya para contratar sino para pagar la deuda que generaste y que se sigue incrementando. Ese círculo no lo cerrás más.

¿Ya está?

Terminé.

Acabás de describir la última contratación de Nacho Scocco y sus consecuencias. Newell's no podía ni debía contratar a Nacho porque no podía pagar ni el pase ni su salario. Y lo contrató igual.


Totalmente de acuerdo. Newell's necesitaba quedarse con Nacho, pero la realidad es que había que hacerle ver a la gente que Newell's no lo podía comprar.

¿Y entonces, cómo se acomoda esto, hay que seguir igual porque no hay arreglo?


Un porcentaje muy alto de la solución van a ser las sociedades anónimas. Cuando privaticen los clubes, esa es la realidad.


Epa, no esperaba ese giro, ¿no te parece una opción que transfiere o comercializa la pasión?


El amor del hincha va a ser el mismo. Y va a seguir yendo a la cancha y va a alentar si su equipo está bien y va a putear si está mal. ¿Sabés cuál es la única diferencia? Que no va a haber nadie que endeude a tu club. El privado, que es el que se endeuda, tiene que pagar la deuda. Si vos sos dueño de un club y no armás un equipo competitivo, la gente no va a ir a la cancha y los sponsors no te van a pagar y vas a tener un equipo cada vez más diezmado.


¿Y si aparece un jeque, te paga lo que le pedís y al tiempo te descuida el club porque no le rinde y terminás en cualquier lado?


Pero vos me das el peor ejemplo, te pregunto: ¿y si viene un jeque, pregunta cuáles son los 4 mejores jugadores de Argentina, los compra y los pone en Newell's? ¿O viene y pregunta cuánto sale el proyecto de inferiores porque lo quiere llevar a cabo? Te contesto: si el equipo termina 18º el mejor futbolista va a valer un millón. Si el equipo está entre los 4 mejores durante 5 años, el que va a valer un millón es el peor jugador. No sé si las sociedades anónimas representan la solución total, pero estoy seguro de que son una gran parte.

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