Ovación

Devotos rosarinos de Manu

Ginóbili dio una charla en la ciudad ante un numeroso público que se convocó por la admiración que despierta el bahiense.

Viernes 07 de Agosto de 2015

Nadie que no entre en la categoría de ídolo reúne semejante cantidad de público para mostrarse lejos del espacio físico en el que supo ganarse tal devoción. Emanuel Ginóbili ocupa ese sitio de privilegio, propia de los elegidos de ese público, capaz de llenar el teatro Vorterix para escucharlo solamente hablar. No hubo lanzamientos al aro ni nada que se le parezca. La máxima estrella del básquet argentino desgranó ayer aspectos de su vida, en una charla con el periodista Gonzalo Bonadeo, quien lo definió "el mejor deportista argentino de la historia", entre los aplausos y ovación de la gente.

Más de una hora y media antes de la aparición de Manu en el escenario del teatro, una fila de una cuadra y media esperaba que se habilitara el ingreso. "Está Ginóbili", le manifestó este periodista a una mujer que pasaba por el lugar y preguntó qué sucedía ante tanta aglomeración. Suponiendo que no se sabía de quién se trataba, le añadió: "el jugador de básquet". "Ah, Manu", dijo ella, dejando en claro que hasta el menos familiarizado con el básquet conoce a la perfección la figura del bahiense.

Chicos con la camiseta de los Spurs y el inconfundible número 20 se apretujaban con el resto en un espacio que quedó chico ante tamaña convocatoria. El jugador de Crol (Club Rosarino de Lisiados), Cristian Tiralongo, pugnaba con su silla de ruedas encontrar el mejor lugar para que nadie le obstaculice la visión. Unos metros más allá, una joven que supo jugar en Tiro Suizo se jactaba de haberse fotografiado con Ginóbili para su cumpleaños número 15.

"Olé, olé, olé, Manu, Manu", fue el estallido apenas asomó la figura del escolta de los Spurs en el escenario, como si se tratase de un estadio de básquet. Sentado en un sofá, despertó los primeros aplausos al señalar con humildad que es "una enorme casualidad" integrar un conjunto de la categoría y de las individualidades de San Antonio. "Muchas veces se habla de trabajo y sacrificio, pero sabés cuántos conozco que laburaron más que yo y no se les dio, por una lesión o por alguna otra cosa. Estoy en un equipo ganador, serio, responsable, ideal para mí. Probablemente yo lo ayudé, traté por todos los medios de darle todo lo que necesitaba y amoldarme", dijo el bahiense, a poco de comenzar su 14ª temporada en la NBA con el conjunto texano.

El silencio trastocó en risas cuando Manu señaló que "en los 13 años" que llevan juntos con Tim Duncan en San Antonio nunca lo vio elongar. "Termina el partido y me pongo a elongar, y él en cambio se va directamente al micro. Yo me arrastro y el está impecable. Lo de Tim es muy difícil de explicar. Tiene 39 años y sigue jugando en un gran nivel", manifestó.

Ginóbili aseguró que aún hoy no entiende por qué San Antonio lo eligió en su momento para integrar su plantel en 2002. "No era ni cerca el jugador en el que me transformé", dijo. Y añadió que hubo un momento clave en su carrera, de crecimiento individual. Fue al coronarse campeón de la Euroliga en 2001 con Kinder Bologna. "Ahí pasé de sentirme un jugador talentoso a otro que podía ser el líder de un equipo".

El bahiense subrayó que las excusas no tienen ningún sentido, al recordar la final del Mundial de Indianápolis 2002 que Argentina perdió con Yugoslavia en el suplementario, luego de que Hugo Sconochini recibiera una falta no sancionada al cierre del tiempo regular. "En el deporte, las variables son tantas que no las podés manejar, ya sea un fallo arbitral, una lesión o un error. Si como equipo llegaste a esa situación (de paridad), dejaste que el azar influyera en el resultado. Por lo tanto, un poco de culpa tenés vos".

De selección. Gerardo Martino es un seguidor ferviente del básquet de la NBA y no extrañó entonces que se acercara para escuchar a Ginóbili. Pese a a la cantidad de público no pasó desapercibido tampoco la longilínea figura de Jorge Theiler, futuro entrenador de los seleccionados argentinos juveniles.

Oberto cantó. Uno de los invitados a la charla de ayer fue Fabricio Oberto. El cordobés, ex compañero de Manu en San Antonio y la selección argentina, deleitó al público con su grupo y demostró sus dotes con la guitarra eléctrica. El ex pivote cantó temas en inglés y en español.

Imagina el día que retiren su camiseta

Ginóbili sabe que el día del retiro, la inconfundible camiseta número 20 que usó durante casi una década y media será retirada en San Antonio y colgada en el estadio del equipo texano, como es costumbre en la NBA.
“No soy de prestar tanta atención a los récords y esas cosas, pero creo que el día que vea colgada la 20 se me caerán los pantalones”, aseguró Manu.
“Sé que es inevitable que eso pase, tanto con Tim (Duncan), con Tony (Paker) y conmigo. Me la tengo que mandar muy grande este ultimo año para que no la retiren”, dijo entre las risas de todos los presentes.
Por último, hizo un reconocimiento al público. “Ver que se acercan para escucharme, no porque vaya a decir nada muy inteligente, me hace sentir muy bien. Valoro muchísimo esta muestra de afecto”, dijo.

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