Ovación

Deporte y desaparecidos: los 220 casos del horror

El periodista Gustavo Veiga escribió el primer volumen de "Deporte, desaparecidos y dictadura" en 2006. Ahora publicó el tercer libro con más testimonios.

Miércoles 12 de Junio de 2019

"Todo comenzó con un librito". Así llama el periodista Gustavo Veiga a esa primera edición de "Deporte, desaparecidos y dictadura" (editorial Arco), un texto que escribió en 2006, a los 30 años del último golpe cívico, militar y eclesiástico. Había juntado en cien páginas las huellas de 20 deportistas argentinos que habían sufrido el secuestro y la tortura durante el terrorismo de Estado. Siguió trabajando el tema y en 2010 publicó una segunda entrega con más páginas y más casos: un total de 35. Y, finalmente, este periodista de investigación, docente y premio Konex 2007 volvió a la carga: en estos días presentó la tercera y definitiva entrega, con casi 200 páginas y 220 casos.

Algunos de los jóvenes desaparecidos son rosarinos y varios del rugby de la ciudad. Un listado de 17 nombres y apellidos relacionados con la ovalada, de Maristas, Duendes, Plaza, Jockey, Old Resian, Logaritmo, Gimnasia y Esgrima, Universitario, Sagrado Corazón y Tacuara, que La Capital dio a conocer el 13 de septiembre de 2015. Veiga tiene 61 años y 40 de profesión, fue rugbier y tiene un primo desaparecido. Y le contó a Ovación cómo nació y creció este libro coral que por ahora se consigue por Mercado Libre, se presentará en julio en Santa Fe y posteriormente en Rosario. Un documento que por su propia historia se le hizo casi "inevitable" escribir.

¿Podría decirse que el texto de 2006 fue fundador de varias notas, libros y documentales ?

Algo de eso sucedió. Cuando me convocó la editorial yo no tenía el libro en la cabeza, pero llevaba doce años escribiendo este tipo de notas en "Página 12", en el diario de las Madres y en "La Voz del Interior" y decidí compilarlas en un libro que fue de historias compartidas con otros colegas. Eso dio impulso a "Maten al rugbier", de Claudio Gómez, sobre los jugadores de La Plata, al documental de un colega italiano en la RAI, a otro documental que otros amigos hicieron en Brasil y a la miniserie de 8 capítulos y 25 minutos que se hizo en Canal Encuentro. Me enorgullece que con la fuerza de ese primer librito, así lo llamo cariñosamente, se haya disparado todo eso.

En esta tercera edición hay más casos, pero también otro prologuista.

Sí, lo prologó Claudio Tamburrini, el ex arquero de Almagro, filósofo y sobreviviente de un centro clandestino de detención (N. de la R.: la Mansión Seré, de Morón, de donde se fugó el 24 de marzo de 1978). Hoy vive en Suecia y lo convoqué porque tengo una relación de años con él y escribo sobre su historia. Pero además en este libro hay textos inéditos: uno es sobre el wing izquierdo de Gimnasia de Jujuy Ernesto "Ranga" David Roja, fusilado seis días antes de que la dictadura diera el golpe el 24 de marzo del 76.

Ranga fue fusilado poco antes de cumplir 30 años por la la Concentración Nacional Universitaria (CNU), una organización terrorista ultraderechista antesala de la Triple A. No era militante pero lo apresaron junto a dos amigos jujeños, Gerardo y Raúl Arabel, que estudiaban medicina en La Plata y militaban en el peronismo de izquierda. Ranga había ido a operarse de una rodilla. Todo esto lo cuenta Veiga en el libro y también aclara: "Junto a Antonio Piovoso, el arquero de Gimnasia y Esgrima La Plata que jugó tres partidos en el campeonato Metropolitano de 1973, son los dos futbolistas víctimas del terrorismo de Estado que llegaron a primera en un torneo profesional de la AFA. El platense continúa desaparecido".

Leí que Piovoso fue suplente de Gatti jugando para los triperos.

Lo secuestraron en el 77 y lo que se agregó en este libro fue la coincidencia de su historia con otro desaparecido de su mismo equipo: Carlos Rivada, ambos jugaban en Huracán de Tres Arroyos del 74. No sabía esta parte de la historia, me enteré por un periodista de allí, Santiago Menichelli. Por eso digo que son libros que se hacen entre varios y que empezaron de la nada. Tal como pasó con el periodista italiano Valerio Piccioni, que se enteró en Buenos Aires del caso del corredor tucumano Miguel Sánchez y comenzó a organizar las Carreras de Miguel en Italia, que luego se replicaron en varias ciudades más los 24 de marzo. Fue la primera historia de un deportista desaparecido que trascendió.

En el texto no hay sólo deportistas víctimas sino también victimarios.

Están las historias de deportistas represores, uno de los más conocidos es el arquero ex Central Edgardo "Gato" Andrada, también está el ex jugador de Newell's Juan de la Cruz Kairuz, hay además un ex integrante del Batallón 601 que jugó en All Boys, dos periodistas deportivos delatores en La Pampa, dos árbitros de Mar del Plata y Guillermo Suárez Mason, emblema de la represión y socio honorario de Argentino Juniors.

¿Cómo investigar temas que a pocas asociaciones deportivas les interesa recordar?

Se puede sin ellas: con familiares y amigos. Siempre les digo a mis alumnos que para investigar hay que quitarle horas al sueño, tener dedicación y compromiso. En este momento me interesa más la política internacional, pero no abandono el deporte porque es una propaladora que me permite hablar de memoria y del comportamiento social: miserias y grandezas o cómo la política interactúa con el deporte. El problema es la dispersión, una mezcla de temas que no sé si hablan bien de mí o de la crisis del periodismo.

Miriam Moro jugó al hockey

En la lista de deportistas desaparecidas del tercer libro de Gustavo Veiga está mencionada Miriam Moro, le decían Charito o Negrita. Era jugadora de hockey e hincha de Newell's. Fue secuestrada y desaparecida el 27 de septiembre de 1976, tenía 24 años, dos hijos y estaba embarazada de 3 meses. Era mujer del ex rugbier rosarino Roberto de Vicenzo.

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