Ovación

Deporte adaptado contra todas las barreras

El Club Rosarino de Lisiados (Crol) necesita ayuda económica para participar de un torneo en Bahía Blanca y seguir en movimiento.

Sábado 12 de Mayo de 2018

"Tenemos toda la posibilidad de ganar, somos favoritos, pero la gran traba es la falta de dinero para viajar a este cuadrangular de Bahía Blanca. Como no juntamos los fondos necesarios van sólo cinco jugadores y un suplente, lo mínimo, tampoco podré acompañarlos yo, que soy el técnico. Dos jugadores ponen el auto y uno va en colectivo. Los alojarán allá, pero van con muy poca plata: apenas para combustible y lo justo para comer". Las palabras las dijo esta semana el entrenador de básquet del Club Rosarino de Lisiados (Crol), Víctor Porreca. Lo que describe es una situación cada vez más común en el deporte amateur: los deportistas y sus familias hacen malabares para poder jugar y competir. Pero lo que llama la atención en este caso es que el ex jugador y entrenador, quien se traslada en bastones porque padeció de poliomielistis en la infancia, remarque sólo el aspecto económico como la "gran traba" y no que el equipo de básquet mixto que dirige (juega una mujer que es seleccionada nacional) esté conformado por lisiados, la mayoría víctimas de accidentes de tránsito. Tampoco apunta que varios de ellos son desocupados o vendedores ambulantes, o que dos veces por semana, y en el último turno del día, entrenan en una cancha que les presta la Municipalidad, que carece de rampas en el ingreso. Una observación que corre por cuenta de Ovación, porque ellos prefieren aclarar que "a pesar de todo" están "agradecidos" porque jugar al básquet es oxígeno en de sus vidas.

   Cuando previo a la práctica del miércoles se reunieron en el medio de la cancha del complejo Belgrano (Belgrano 621) le dijeron a este diario casi con resignación que están acostumbrados a las barreras arquitectónicas de la ciudad: "Por las veredas es imposible andar con la silla" y "cuando cruzamos la calle, los autos nos tocan bocina para que nos apuremos", fueron sólo dos de los testimonios que retratan su día a día. Pero a pesar de eso, siguen haciendo girar las ruedas hacia adelante. Dijeron que "casi seguro" y a pesar de que van sin técncio ganarán este cuadrangular contra dos equipos similares de Buenos Aires y uno de Bahía Blanca, que juegan hoy y mañana. Y más: este equipo que ya ganó la primera rueda está seguro de poder ascender a primera, tras dos años en la B.

   Crol cuenta con 15 jugadores que van de los 23 a los 54 años y una jugadora de "calidad", según sus compañeros. El día del entrenamiento están ella, Susana Gómez, junto a su pareja también basquetbolista Esteban Monges; Iván Smania, Cristian Tiralongo, Ezequiel Godoy, Mario Coletti, Pablo Escobar y Fabio Almagro (jugador, ex selecionado nacional y actual presidente de Crol).

   Al momento de hablar de la crisis económica que los afecta, Porreca reconoció. "No somos abogados ni contadores y nos faltan algunos papeles y por eso no recibimos un subsidio: es nuestra responsabilidad hacer las cosas bien, pero todo nos cuesta mucho, acá hay un muchacho que es periodista deportivo pero otro junta monedas en un semáforo y a pesar de eso viene a entrenar, lo mío es ad honórem, estoy jubilado y debemos pagar de nuestro bolsillos a los árbitros". Aunque, el entrenador no se quedó sólo en las malas, recordó con orgullo cuando tanto él como algunos de los que esa noche estuvieron probando al aro (Almagro, Escobar y Tiralongo) fueron parte del plantel que salió campeón nacional en 2011 tras ganarle la final a River.

   Entre los jugadores está Cristian, quien padece de meningocele desde nacimiento (afectación de la médula), varios accidentados por choques de tránsito, principalmente de moto (Smania, Monges, Godoy, Escobar y Almagro); está Susana, quien se quemó los miembros inferiores con un brasero cuando apenas tenía nueve meses y debieron amputarle ambas piernas, y también está Mario, quien fue jockey y se cayó de un caballo en 2005. "Lo mío eran las carreras pero bueno, el básquet me gusta y así al menos pude seguir mi vida deportiva y de competencia", dice el alero.

   Ese panorama no los frena. Y hasta explican los de "categoría 1" (no pueden mover el cuepo del tronco hacia abajo) que juegan atados para no caerse y tienen mucha menos movilidad de cintura que alguien sin ambas piernas como Susana. Compesan toda traba, hacen rodar con fuerza y agilidad las ruedas inclinadas de las sillas, con las que logran girar mejor; cruzan la cancha a toda velocidad, lanzan y convierten con destreza. Contra todas las barreras. (Quienes quieran ayudar al equipo pueden comunicarse al 0341-3488073).

"Los brazos son mis piernas"

Susana, la única mujer del equipo, dice que sus brazos son sus piernas. Integra la selección argentina de básquet sobre silla de ruedas que jugará amistosos del 15 al 20 de mayo en San Pablo (Brasil), por lo tanto no viajará a Bahía Blanca. Entrena con su pareja y va acompañada de su hijita Bianca, que alcanza las pelotas desde afuera de la cancha. "Empecé con el básquet a los 19, hasta ese momento no había hecho ningún deporte. Ahora tengo 39 años entrenando, con mi equipo y la selección con la que el año que viene jugaremos el Mundial en Alemania", dijo antes de aclarar que está acostumbrada a jugar entre varones. "Somos muy poquitas en el país, no soy la única", remarcó mientras le da un paseo a su nena en silla como algo habitual.

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