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Del Potro alimenta su sueño de ganar el Masters en Shangai

Sus ojos rojos le delatan. El argentino Juan Martín del Potro lleva ya más de dos días en Shanghai para prepararse para el Masters de tenis, pero es incapaz aún de acoplarse al cambio horario. Por las diez horas de diferencia entre la ciudad china y Buenos Aires no consigue dormir, y por ello pasa más horas en vela disfrutando del “sueño” que supone verse entre los ocho mejores jugadores del año.

Sábado 08 de Noviembre de 2008

Sus ojos rojos le delatan. El argentino Juan Martín del Potro lleva ya más de dos días en Shanghai para prepararse para el Masters de tenis, pero es incapaz aún de acoplarse al cambio horario. Por las diez horas de diferencia entre la ciudad china y Buenos Aires no consigue dormir, y por ello pasa más horas en vela disfrutando del “sueño” que supone verse entre los ocho mejores jugadores del año.
La falta de aclimatación será un problema más para el número uno argentino ante su debut mañana ante el serbio Novak Djokovic, tercer jugador mundial. “Me estoy despertando a las seis de la mañana. Cuesta adaptarse, pero espero que para el lunes o el martes esté superado”, aseguró hoy el tenista de 20 años, que cree que estar en Shanghai es “un regalo” que le da el tenis, “un sueño” que, de momento, no le deja dormir.
Al número ocho del mundo no le preocupa ni la lesión en un dedo del pie ni la próxima final de la Copa Davis de tenis en su país, en Mar del Plata, ante España. “Si estoy acá es porque estoy en condiciones de jugar y de hacer un buen torneo. Quiero ganar partidos o al menos demostrar que puedo estar a este nivel”, señaló el debutante, que perdió ante Djokovic la única vez en que se enfrentaron.
“Quiero disfrutarlo. Es el momento más importante de mi carrera”, aseguró sin pensar en la final de la Davis. “Ya habrá tiempo”.
Como apenas duerme, puede descubrir Shanghai. “Es muy bonita, muy diferente a Argentina”, señaló, destacando el frenético tránsito como mayor peculiaridad.
El frenesí no es algo que denote Del Potro, que respondió con buen humor a una pregunta de una periodista china que le espetó que por qué se mueve tan lento. “Porque soy muy alto y me cuesta más tiempo hacer todo”, dijo entre risas el tenista de 198 centímetros de altura.
Esa parsimonia es la que quiere mantener en Shanghai para evitar que le traicionen unos nervios que de momento no deja traslucir. Está seguro de cabeza -gracias a su novia, según aseguró hoy- y de físico. Su longuilínea figura deja entrever ya un atisbo de músculos perfilados. “No hay nada raro”, saltó cuando se habla de su cambio físico, una de las claves de la explosión en 2008.
Ha ganado cuatro torneos y eso le ha permitido viajar a China y codearse con la élite. Sólo quizá su aspecto denota que es un novato. Alejado de la elegancia del suizo Roger Federer y de los presumidos Djokovic y Andy Roddick, Del Potro se desenvuelve peor con el traje. Con el pelo elevado, camisa abierta y solapas por encima de la chaqueta añade un punto “Fiebre del Sábado por la Noche” a la elegante foto de los ocho mejores del mundo. Y a eso suma un caminar perezoso y unos ojos rojos por culpa del sueño de Shanghai.

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