Ovación

De una noche larga y oscura al brillo de otra estrella

Domingo 18 de Mayo de 2014

River  Plate volvió a salir campeón del fútbol argentino luego de una  larga noche de 2171 días, en la que sufrió un descenso y un último  puesto y por la que pasaron tres presidentes y ocho técnicos a lo  largo de nueve campeonatos.

El 8 de junio del 2008 River le ganó a Olimpo por 2-1 con  goles de Diego Buonanotte y bajo la dirección técnica de Diego  Simeone  obtuvo el título 33 de su historia. En ese tiempo nadie  imaginó la llegada de los años más amargos en la gloriosa historia  del club.

La primera de una larga cadena de tristeza se dio por un  conflicto de Ariel Ortega, que fue separado del plantel por Simeone  luego de llegar tarde y en mal estado al último entrenamiento  previo a un partido con Banfield en el que se festejaría el título.

Las acusaciones de “vigilante” y “buchón” del jujeño al  actual entrenador del Atlético de Madrid ensombrecieron aquella  conquista, que tuvo un festejo medido por coincidir temporalmente  con la vergozante eliminación de la Copa Libertadores a manos de  San Lorenzo en la noche inmortalizada como el “silencio atroz”.

El torneo Apertura de la temporada 2008 fue el principio del  fin ya que River culminó en la última ubicación de la tabla con  sólo 14 puntos y ya sin Simeone, que había renunciado en la fecha  14, se comenzaba a mirar el promedio.

Durante el 2009, en medio del último año de la gestión de  José María Aguilar, pasaron dos entrenadores: Néstor Gorosito y  Leonardo Astrada, quienes dejaron al equipo 8vo. en el Clausura y  13ro. en el Apertura, con magras cosechas de puntos.

En 2010, tras las elecciones ganadas por Daniel Passarella al  actual presidente Rodolfo D´Onofrio con apenas tres votos de  diferencia, Astrada fue despedido y arribó Angel Cappa, que ni  siquiera pudo completar un torneo entero y mantuvo al equipo en una  zona de peligro relacionada con el promedio.

Juan José López, director de las inferiores, se hizo cargo  del equipo profesional pero no pudo evitar que el equipo cayera en  la promoción y luego en el descenso directo de categoría, tras no  ganarle a Belgrano en una serie disputada en junio de 2011.

River atravesó la B Nacional con Matías Almeyda como  entrenador de un equipo que apeló a la mística riverplatense con la  llegada de jugadores vinculados afectivamente: Alejandro Domínguez,  Fernando Cavenaghi, Leonardo Ponzio y David Trezguet.

La vuelta a Primera de River en junio del 2012 estuvo  manchada por el sufrimiento de las últimas jornadas  -recién  consiguió subir en la fecha 38 tras ganarle a Almirante Brown 2-0-  y porque a la semana siguiente desafectaron del plantel a Cavenaghi  y al  “Chori” Domínguez.

La decisión tomada por Passarella (y aceptada por Almeyda)  generó un conflicto con todo tipo de cruces verbales y acusaciones  para el presidente de parte de los propios jugadores y del manager  de ambos, Néstor Sívori.

La estadía de Almeyda en primera duró poco menos que un  campeonato, ya que en la fecha 17 del Apertura 2012, tras igualar  2-2 con Independiente, Passarella lo despidió para contratar a  Ramón Díaz, que debutó en la última fecha con triunfo ante San  Martín de San Juan por 2 a 1.

El regreso de Ramón Díaz fue el momento de mayor alegría de  los hinchas “millonarios” durante los años de sequía y en su primer  torneo completo, luego de una década fuera del club, obtuvo un  subcampeonato y clasificó al equipo a la Copa Sudamericana del  2013.

Sin embargo, el último torneo disputado por River no tuvo el  nivel esperado y el equipo culminó en la posición 17 de la tabla,  además de quedar eliminado por Lanús en la Copa Sudamericana, razón  por la cual Passarella no se presentó a las elecciones  presidenciales.

Por último y tras asumir como presidente de River, Rodolfo  D´Onofrio se reunió con Ramón Díaz y tras hacerle una drástica  rebaja en el contrato, lo mantuvo en el cargo, con lo que el  “Pelado” inició la pretemporada con un solo refuerzo y la vuelta de  Fernando Cavenaghi.

Así, de la mano de Ramón Díaz y con la figura excluyente del  Torito, River volvió a tener una alegría de campeonato tras casi  seis años para liberar a la hinchada “millonaria” de la constante  de frustraciones deportivas e institucionales.

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