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De a miles por las calles rosarinas

El Maratón Internacional de la Bandera convocó ayer en la 14ª edición a 4.800 participantes en la prueba principal de 42 kilómetros y la integrativa de 8 km.

Lunes 29 de Junio de 2015

Tantos juntos y tan diversos en sus orígenes, culturas y hasta nacionalidades, unidos a una misma afición: correr sobre el asfalto. Todos ellos, los 4.800, se concentraron ayer para competir en los 42 kilómetros o los 8 km de la carrera integrativa, estableciendo un récord de participantes en el Maratón Internacional de la Bandera. Esa cifra en la 14ª edición de la prueba rosarina tiene su razón de ser en un argumento repetido por la mayoría. Se sienten cómodos y a gusto en la carrera que organizó la Asociación Rosarina de Atletismo, con la colaboración de la Municipalidad y el gobierno de la provincia de Santa Fe.

Para las estadísticas, 3.000 fueron los que largaron para cumplir los 42 kilómetros y 1.800 lo hicieron para los 8 km. Llegaron desde distintos rincones del país y del extranjero, de 12 naciones, con uruguayos y chilenos como las delegaciones del exterior con mayor cantidad de representantes.

Los números llaman la atención. Indican que existe predilección por el maratón. “Lo que sorprendió es la cantidad de inscriptos en los 42 kilómetros”, subrayó el presidente de la Asociación Rosarina, Fernando Bilotta. Si es que se animaron tantos se debió en cierta medida “al buen trato” que reciben en Rosario y en todo lo concerniente al maratón, como destacaron varios.

El vínculo del maratón rosarino con cada corredor tiene una particularidad. En el caso del venezolano Romel Alí Rodríguez, de 68 años, la idea era repetir los triunfos en su categoría conseguidos en 2012 y 2013, después de ausentarse el año pasado. “Había ganado dos veces y quería lograr un récord personal”, dijo el oriundo de Mérida, que no pudo repetir, pero no por eso dejó de sentirse satisfecho. Más aún si se considera que hace menos de un mes tuvo un golpe con la bicicleta y estuvo tres semanas internado, lo que lo hizo dudar de venir.

El venezolano contó que Rosario no era su primer destino cuando participó en 2002. “Quería correr en Buenos Aires y al final terminé acá. Me gusta la belleza de la ciudad”, manifestó, antes de continuar su periplo con su esposa y una pareja amiga en Argentina por Mendoza.

“Lo que me agrada del maratón son los paisajes”, manifestó a su vez el entrerriano José Abel González, nacido en Concepción del Uruguay hace 44 años. “Unos amigos fueron los que me recomendaron venir a Rosario”, agregó el atleta, ganador en la categoría discapacidad intelectual y con antecedentes de récord paralímpicos de parálisis cerebral en pista.

“El único maratón en el que participo es en el de Rosario. Es la quinta vez que lo corro y si me preguntás ahora fue el último”, manifestó la rosarina María Eugenia Alvarez, sentada en el cordón, aunque la participante de 46 años inmediatamente aclaró: “En un mes estoy pensando en volver el año que viene”.

“Volver” manifestó Alvarez. Una idea que da vuelta en la cabeza de muchos de estos desafiantes de una carrera que tiene identidad propia en el calendario del deporte rosarino.

Los marplatenses dejaron su huella

Los marplatenses pisaron fuerte en las calles rosarinas con Lucas Bagaloni y Florencia Estévez, ganadores en caballeros y damas, respectivamente, de los 42 kilómetros. Los atletas de La Feliz, con una delegación de 30 corredores, todos entrenados por Leonardo Malgor, dieron la nota, ubicando además a Mariel Alasia en la tercera posición en la clasificación general de las mujeres.

Tan buenos resultado de los marplatenses tuvieron un gran responsable, según manifestó Bagaloni. “Esto se debe al entrenador Leo Malgor. No es casualidad ni magia. Es obra de él”, aseguró el atleta de 24 años, que se encuentra bajo las órdenes de Malgor desde que se dedica a los maratones.

“En Rosario debuté justamente en los maratones en 2011. Es la cuarta vez que vengo. Para nosotros es un clásico venir acá, a una ciudad muy linda, en la que la gente te apoya durante todo el circuito”, señaló.

“Es un lujo haber ganado, aunque es algo que todavía no entiendo, no caigo. Nunca cuando corro me planteó una victoria”, agregó tras el sexto maratón y luego de celebrar emocionado, entre otros con su entrenador Malgor (foto)

Bagaloni describió que el plan de carrera fue “salir más despacio y dejar ir a los de punta, para después buscarlos más arriba”.

“De a poco fui pasando a varios que se iban quedando y en el kilómetro 30 me encontré al frente de la carrera”, dijo.

Bagaloni no dejó de lado el clima sofocante. “En los últimos puestos de hidratación prácticamente me tiraba el agua encima. Para colmo salió el sol y eso se siente. En esos momentos hubo que tener mucha cabeza. Pude meter una buena marca, que era lo que buscaba, pese al clima”, manifestó.

A su turno, Florencia Estévez también habló del “clima  cargado, con bastante humedad”, que la dejó extenuada y tirada en el piso a metros de la llegada, como se puede observar en la muestra gráfica.

“Es la primera vez que corro en Rosario y la gané”, dijo feliz la maratonista de 29 años, en su cuarta carrera de 42 kilómetros.

Los récords del circuito se mantuvieron ayer inalterables. Bagaloni concluyó con 2 horas 28 minutos 42 segundos, lejos del mejor tiempo de la prueba, en poder del histórico Oscar Cortínez, con 2h 19m 43s, de 2010. Y lo mismo sucedió con Estévez, ganadora con 2h 59m 03s, varios minutos más atrás de la marca de 2h 45m 35s que tiene la marplatense María de los Angeles Peralta desde el año pasado.

En la clasificación general (ver resultados en apostillas), lo mejor de la ciudad pasó por Edgar Moreno, con el sexto puesto en la categoría de caballeros. En tanto, Carla Iannarelli sobresalió entre las damas, afuera de las diez mejores.

El número de rosarinos que compitieron fue nutrido, aunque salvo los mencionados, el resto no quedó entre los puestos de mayor relevancia.

Hasta el mejor rosarino sufrió la humedad

Edgar Moreno, cuándo no, finalizó como el mejor rosarino en los 42 kilómetros. En la clasificación general, ocupó la sexta posición. Si bien corría con la ventaja de la localía, hasta él sufrió la humedad.

“El clima afectó. Hubo mucha humedad y costaba respirar. Los últimos 10 kilómetros los sufrí. Hasta por momentos pensé en abandonar”, declaró.

“Quedé conforme porque fui el mejor rosarino, que era mi objetivo. Hace doce años que termino en ese lugar, más allá de que  llegué en 2 horas 41 minutos y quería bajar mi tiempo de 2h 33m”, manifestó el corredor, con 18 maratones sobre el lomo.

Entre las mujeres, la mejor rosarina fue Carla Sofía Iannarelli, con 3h 16m 26s.

 

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