Martes 01 de Marzo de 2016
"Por suerte el gol llegó, pero la verdad es que nunca estuve ansioso", asegura el pibe Giovanni Lo Celso cuando intenta transmitirle a Ovación las sensaciones por su primer gol con la casa auriazul.
Quizás allí esté una de la claves de este Central que quiere demostrar que la campaña del año pasado no fue casualidad: el correcto manejo de la ansiedad y la paciencia para manejar los partidos.
Del otro lado de la raya de cal, el Chacho Coudet parece necesitar un cardiólogo en cada partido. Se desespera, gesticula, grita, se enoja mal. Sin embargo, como un tránsito mágico entre lo que transmite y lo que deposita en sus dirigidos, el equipo no se desespera. Puede demorar más o menos, pero consigue la mayoría de las veces lo que el DT pretende. Orden, constancia, serenidad, manejo de los nervios de no poder concretar el resultado.
A Lo Celso le recordaron que el año pasado tuvo varias chances que no pudo concretar y le preguntaron por su ansiedad.
"Es algo que siempre manejé con mucha tranquilidad. Sabía que tenía que hacer lo mejor para el equipo y que el gol iba a llegar en algún momento", fue la respuesta de un pibe veinteañero que tiene destino extranjero en un tiempo no muy lejano.
El pibe también recordó que con el cuerpo técnico siempre hablaba de los posibles motivos de su falta de gol. "Siempre hablamos de eso, pero fue algo que intenté manejar sin ponerme loco. La verdad es que no me desesperaba".
El joven Lo Celso es el mejor ejemplo de un equipo maduro, que sabe que todavía "no se consiguió nada" -como admite el volante ofensivo- y que tiene los atributos para llegar a un titulo.
El Chacho, gane, empate o pierda, rara vez dejó de destacar la paciencia del equipo y la fidelidad a una idea que, hoy por hoy, coloca a Central un escalón por encima de muchísimos equipos del fútbol argentino.
Claro, falta el título que genera tanta ansiedad en el universo canalla. Pero que por aquí se transita -autoestima alta, buen nivel de juego asociado, serenidad en la búsqueda del obejtivo- por el camino correcto, que no queden dudas.