Ovación

Davis: Mayer pudo apagar el incendio

Argentina le ganó a Israel 3 a 2 en Sunrise y mantuvo su lugar en el Grupo Mundial de la Copa Davis.

Lunes 15 de Septiembre de 2014

Carlos Berlocq se rompe la chomba ante un puñado de argentinos, Mariano Zabaleta promete dejarse los bigotes hasta fin de año y Martín Jaite reconoce que algunas cosas se hicieron mal. Por lo que se ve en la pantalla de TyC Sports parece un gran festejo. Probablemente eso hayan sentido. Argentina le ganó a Israel 3 a 2 en Sunrise y mantuvo su lugar en el Grupo Mundial de la Copa Davis. Parece un gran festejo, pero en realidad es el último estertor de un enorme retroceso. El ciclo que condujo Jaite, como si se tratara del juego de la oca, representó la pérdida de unos cuantos casilleros de un deporte que en Argentina se empeña en flagelarse cada vez que tiene la chance de ser protagonista. La contratación del ahora ex capitán es una prueba de ello. Jaite, mucho más empresario que entrenador, fue el último movimiento de la patética Asociación Argentina de Tenis (AAT), cuyos dirigentes siempre suponen que están por encima del deporte, igual que unos cuantos tenistas.

Leo Mayer arrasó a Dudi Sela y Berlocq a Bar Botzer para dar vuelta una serie que se había puesto de nalgas tras la derrota en el dobles. Leo ganó 6/2, 6/1 y 6/4 y Charly 6/2, 6/3 y 6/0. Un poquito más de tres horas les sobraron a los singlistas argentinos para marcar las diferencias reales entre unos y otros por primera vez en el match por la permanencia. Fue en el momento indicado para evitar el escarnio al que casi es sometido el tenis argentino gracias a la impericia de los dirigentes, la incapacidad de algunos capitanes y las veleidades de la mayoría de los jugadores, con más actitudes de vedettes que de deportistas.

Bien podría festejarse el resultado de ayer si pudiera asegurarse que fue la última muestra de una pésima conducción. Bien podría celebrarse si los responsables recibieran el mensaje y se decidieran a trabajar para el tenis argentino y no seguir chupándole la sangre. Eso sí ameritaría un brindis.

Y ese es el desafío. Esa es la esperanza, aunque no existan demasiados elementos como para entusiasmarse. Ojalá todo cambie y la Copa Davis deje de ser esquiva. O en todo caso sólo sea huidiza por razones exlusivamente deportivas.

Leo Mayer, el gran responsable de que Argentina se mantenga en el Grupo Mundial tras ganar el viernes e igualar la serie ayer, justamente reúne algunos de los requisitos que se necesitan para intentar la refundación del tenis argentino: esfuerzo, carácter, sacrificio y predisposición para estar siempre listo.

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