Damián Musto cumplió en su debut en Rosario Central pero quiere más
"Me sentí muy cómodo", le dijo a Ovación el mediocampista, quien advirtió que hay cosas para corregir. "Central es un equipo que viene con una base y eso facilita mi adaptación", apuntó

El partido ante Quilmes tuvo la particularidad de que Central mostró algunas caras nuevas, algunas de ellas desde el arranque, aunque hubo un solo refuerzo que hizo su estreno desde el primer minuto: Damián Musto. El volante central proveniente de Olimpo ingresó por el lesionado Hernán Encina y en líneas generales cumplió un buen papel. Sin una actuación descollante a la vista, el mediocampista mostró un rendimiento parejo, en el que el debut pareció no pesarle. Y en él Russo tiene depositadas grandes expectativas, a partir de las cuales intentará hacerlo rendir por encima de lo que fueron las apuestas de los últimos volantes centrales que llegaron para reforzar el plantel (ver aparte). "La verdad que me sentí muy cómodo", sintetizó el futbolista, un par de días después del partido, con las pulsaciones en su ritmo habitual y con una visión de esos 90 minutos de juego que lo dejaron conforme.

"Central es un equipo que viene trabajando hace tiempo y eso hace más fácil la adaptación. También es bueno sentirse respaldado y empujado por los propios compañeros, porque eso te hace ir para adelante con mayor confianza. Entrar a un equipo que viene con trabajo encima me hizo todo mucho más fácil en esto de ingresar y aportar lo mío", dijo. Y agregó: "Hay muchas cosas por corregir, pero hay que trabajar en base a lo que se hizo en el segundo tiempo".

Su antecedente inmediato fue con la camiseta de Olimpo, donde las obligaciones sin dudas eran otras. De allí que suene lógico pensar que Russo le haya pedido algo distinto a lo que venía realizando. "Cada uno arma el equipo en base al material que tiene. En Olimpo éramos más de esperar, de estar bien parados y de apostar a la contra con jugadores rápidos. Pero en Central la idea es tener siempre las riendas del partido, de ser protagonista en todo momento y de salir a buscar y asfixiar al rival. Por eso durante mucho tiempo jugamos prácticamente mano a mano, algo que es arriesgado, pero gracias a eso pudimos llevarnos puestos a Quilmes", destacó.

Claro que lo que tiene que ver con lo estrictamente futbolístico no fue lo único nuevo que vivió Musto el pasado viernes. También debió experimentar, justo en su debut, lo que significaba salir al ruedo ante la gente de Central, aunque es un tema que tomó con tranquilidad.

"Sinceramente, entré a la cancha y traté de aislarme, de no ver lo que sucedía afuera del rectángulo verde y abocarme en lo que tenía que ver con el partido. Quise mantenerme concentrado y no mirar para arriba porque si lo hacía sabía que me podían temblar un poco las patitas. Por ahí recién en el tercer gol hice una panorámica de lo que era el estadio y sinceramente me quedé sin palabras. Ya con el recibimiento que tuvimos me di cuenta cómo era la cosa porque la gente te empuja permanentemente y eso es un plus que de local tenemos que saber aprovechar", se explayó.

Pero claro, el rendimiento futbolístico no quedó de lado, atendiendo a que se trataron de sólo 90 minutos. Y en ese análisis trató de hacer foco en lo que fue la simbiosis que logró jugando al lado de Nery Domínguez. "Me sentí muy cómodo. Nery es un chico del club, que tiene muchísimas condiciones y un futuro bárbaro. Indudablemente soy yo quien se tiene que adaptar al juego del equipo y en especial a él. Creo que mantuvimos un orden y tratamos de defender de manera escalonada. En el primer tiempo quedamos en algunas jugadas en línea con Nery pero son cosas para seguir trabajando", dijo. Y agregó: "Tiene muchas condiciones, es de Central y sabe lo que significa para un equipo como este jugar con ciertas obligaciones. De mi parte tengo que copiar las cosas que hacen jugadores en mi misma posición y sin dudas me sirvió mucho apoyarme en él".