Cuffaro sabe que a Central sólo le sirve ganar
Central se enfrenta a una situación límite. No hay más espacio para licencias. El promedio ajusta la soga al cuello, el equipo necesita empezar a sumar de a tres en el Clausura y la mayoría de los directivos vincula el crédito de todo un ciclo al resultado ante San Lorenzo. Así, la sensación de ansiedad y angustia van generando la previa de un partido que define futuros, sin concesiones, a cara o cruz. Lo único que puede destrabar esta complicada situación es un triunfo el domingo en Arroyito.

Viernes 12 de Marzo de 2010

Central se enfrenta a una situación límite. No hay más espacio para licencias. El promedio ajusta la soga al cuello, el equipo necesita empezar a sumar de a tres en el Clausura y la mayoría de los directivos vincula el crédito de todo un ciclo al resultado ante San Lorenzo. Así, la sensación de ansiedad y angustia van generando la previa de un partido que define futuros, sin concesiones, a cara o cruz. Lo único que puede destrabar esta complicada situación es un triunfo el domingo en Arroyito. Otra cosa parece no servir para el apetito destructivo de los que comandan destinos. La intolerancia se potencia con especulaciones matemáticas perversas. En este contexto, Cuffaro Russo busca un anzuelo que lo rescate de este estado de emergencia y ya tiene en su mente el equipo para jugarse un pleno con los Cuervos. Sabe que si gana, el castillo de especulaciones se derrumba y podrá seguir haciendo camino en el club que le quita el sueño.

>> Sólo con el Vasco
  Al director técnico canalla Cuffaro Russo sólo le queda el apoyo del Vasco Usandizaga (ver aparte). No es poco, pero ese margen de acción sólo se podrá renovar con una victoria sobre San Lorenzo. Otra no cuenta. Consciente de esta falta de respaldo de la mayor parte de la comisión directiva, el entrenador se escudó en un saludable silencio y prefirió no realizar declaraciones que puedan conspirar contra sus intenciones. Además, se bancó que Madelón, un amigo suyo con el que compartió el cuerpo técnico en Instituto, se preste inexplicablemente al juego de la sucesión.

>> La baja de Figueroa
  La lesión de Lucho (ver aparte) cayó en el momento menos oportuno. Entró exigido ante Gimnasia y sólo le puede apuntar su retorno a Independiente, en la fecha siguiente en Avellaneda. El equipo pierde un referente y Diego Braghieri deberá llevar la cinta.

>> Con tres modificaciones
  Según el táctico de ayer en Arroyo Seco, el DT seguiría con el 4-4-2 y metería tres cambios para jugar con el Ciclón. Braghieri (repuesto de la indisposición estomacal) ocupará un lugar en la zaga en reemplazo de Valentini, Ballini ingresará por Milton Zárate y el Cachi Zelaya acompañará a Milton Caraglio. Si bien no hubo confirmación oficial, eso se desprendió del ensayo de ayer.

>> Equilibrio y presión
  Esos son los conceptos que busca instalar Cuffaro para ponerlos en práctica el domingo, los mismos que llevaron a Central a un muy buen Apertura. Con el regreso de Braghieri se reconstruye la dupla ideal de marcadores centrales y eso entrega tranquilidad. Con Ballini en la línea media, la estructura colectiva gana en balance y relevos. La puerta se abre porque Zárate no aprovechó su tiempo en cancha y también porque el pibe es volante de contención por naturaleza y puede disimular mejor los espacios que quedan a las espaladas de Jonatan Gómez cuando trepa. Además, tiene la dinámica necesaria para llegar al área contraria si la oportunidad amerita. Por otro lado, la inclusión de Zelaya permite acercarse un poco al sistema de presión en la salida del rival que tan buenos réditos brindó en el Apertura.
  Cuffaro Russo sabe lo que se juega y no se aparta de su libreto para capear el temporal.