Ovación

Cuestiones de fondo

El equipo de Leo Fernández mostró rasgos distintivos respecto al de Montero. Las principales diferencias encuentran sustento en la fortaleza defensiva y el resguardo de su propio arco.

Miércoles 29 de Noviembre de 2017

Dos partidos jugados con Leonardo Fernández al frente del equipo y dos ganados. Contra la contundencia de los números hay poco que objetar. Prácticamente nada. Las victorias frente a Talleres en Córdoba y Boca en el Gigante no sólo modificaron, para bien, el estado de ánimo en Arroyito, sino que pusieron sobre la mesa de discusión que suele aparecer en la mayoría de los clubes cuando se da un cambio de entrenador. Más allá de esas "cosas normales" hay algunos comportamientos futbolísticos muy puntales que marcan cierta distancia entre lo que venía haciendo el equipo con Paolo Montero y lo que lleva a cabo ahora con Leonardo Fernández y que encuentra el principal fundamento en el orden defensivo. Aquello no era peor o esto mejor y viceversa. La cosa no pasa por ahí. Porque a base de sinceridad, el equipo que empató ante Atlético Tucumán y perdió por penales el pase a la final de la Copa Argentina entregó algunas señales futbolísticas más convincentes que las expuestas por el Central que venció a Talleres. Pero es simplemente un detalle, sesgado, por supuesto, por los condicionantes que impone el resultado. Y hasta cabe la mención de que, dentro de un mismo proceso, los 90 minutos contra Boca estuvieron muy por encima que los realizados en la Docta, con mucha más osadía, aunque dentro de un mismo libreto.
Más orden en el fondo
Siempre las reparaciones en el sistema defensivo son más "fáciles" de trabajar y en las cuales se pueden notar cambios rápidamente, que incluso van más allá del grado de efectividad. Este Central si algo cambió es en ese sentido. Puede tocar un equipo que rompa por completo cualquier plan defensivo propuesto, pero la apuesta es más que clara. Leo Fernández entiende, y lo intenta llevar a cabo, que desde la solidez del fondo se debe tejer la mejor versión de equipo. Para casos como estos nada mejor que algunos ejemplos. Lo ocurrido con Paulo Ferrari y José Luis Fernández en el partido ante Boca fue más que claro. Hubo trepadas de ambos, pero muchísimas menos de las habituales. Claro que cuenta que el canalla se puso rápidamente en ventaja y que de ahí en más nunca hubo necesidad de arriesgar más de la cuenta, pero la contención de los marcadores de punta fue evidente. Y hoy es uno de los sellos de esta nueva versión de equipo.
Rara vez sale jugando
Es una pieza más en el engranaje de ese reordenamiento defensivo del que se hace referencia. Ocurrió en Córdoba y fue mucho más claro en el Gigante contra Boca, donde no hubo prácticamente ningún pase entre Fernando Tobio y Mauricio Martínez, mucho menos una triangulación en la que apareciera Maxi González o el Colo Gil. Los brazos abiertos de Jeremías Ledesma cada vez que recibía la pelota hoy son una clara señal: quiere a todos sus compañeros lejos de su arco para sacar la pelota frontal en lugar de jugarla con los centrales y a partir de allí iniciar la jugada. Y lo mismo ocurre con los zagueros centrales, quienes en también privilegian la salida frontal antes que el pase corto a un compañero. Otra clara diferencia para apuntar
No expone a los centrales
Si había algo de lo que se jactaba Paolo Montero era que su equipo jugaba, o al menos intentaba hacerlo, con los centrales en mitad de cancha, achicando espacios hacia adelante y obligando a los mismos a quedar parados prácticamente mano a mano con los delanteros rivales. Hoy eso no paso. La presión en la ofensiva se mantiene, pero quizá regulando mejor los tiempos para ejercerla. La obvia consecuencia de ello es que los cuatro del fondo, especialmente los centrales no dejen demasiados espacios a sus espaldas que le puedan provocar un dolor de cabeza a la hora de un retroceso rápido por algún pelotazo largo al vacío.
Por lo demás, se mantiene la intención de romper líneas por las bandas, con Camacho y Carrizo (los mismos intérpretes a los que generalmente apostó Montero) e incluso Leo Fernández, al igual que su antecesor, utilizó diferentes esquemas. De hecho contra Talleres arranco con enganche y en el complemento armó dos líneas de cuatro con el ingreso del Colo Gil. Lo que no caben dudas es que el actual entrenador modificó algunos comportamientos futbolísticos básicos y que los mismos tienen su origen en el orden defensivo.

Tres partidos con la valla invicta

Puede ser un mero detalle estadístico, pero como dato objetivo es incontrastable. En lo tres partidos que tiene Leo Fernández al frente del primer equipo (contando aquel contra Belgrano), Central logró mantener la valla invicta. Fue 2-0 contra el Pirata a fines de 2016 y 1-0 ante Talleres y 1-0 frente a Boca el pasado domingo.

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