Ovación

Cuestión de caballeros

Pese a los problemas físicos, Federer jugó ante Djokovic, quien le agradeció públicamente su presencia. El serbio ganó y es finalista.

Viernes 31 de Enero de 2020

El serbio Novak Djokovic se convirtió en la mañana de ayer en el primer finalista del Abierto de Australia, quedó en el umbral para arrebatarle el Nº 1 del mundo a Rafael Nadal, ya eliminado, y se adjudicó otro clásico de alto calibre ante Roger Federer. Y el partido puso en valor a ambos tenistas, no sólo por el archiconocido buen juego, sino también por la caballerosidad deportiva. Mucho se especuló en la previa del cruce de semifinales con que Federer no pudiera presentarse por problemas físicos severos. Pero no lo hizo, apareció en cancha y sigue sin contar ni siquiera un abandono en su formidable carrera: jugó 1513 encuentros desde que es profesional. Ayer cayó sin atenuantes, pero no reparó en las excusas de la disminución física, sino en las posibilidades de competir. Djokovic, con quien protagonizó batallas épicas, le agradeció el haberse presentado aún con estas dificultades.

   “Tenía un tres por ciento de posibilidades de ganar el partido”, dijo el suizo en alusión a los problemas que padeció en la última semana. De todas maneras, no se victimizó por decidir disputar el encuentro en esas circunstancias, con dolores en la ingle y la espalda: “Quiero aclarar que si no hubiera visto chances de ganar no hubiera ni siquiera salido a la cancha”, resaltó el máximo ganador de torneos de Grand Slam, de 38 años y nivel superlativo en Melbourne pese a ello.

   Federer mandaba en el primer set por 4/1 y luego por 5/2, pero no pudo contener la reacción de Djokovic y finalmente perdió por 7/6 (1), 6/4 y 6/3, luego de dos horas y cuarto de juego. “En el primer set lo incomodé, pero él encontró la forma de revertirlo. Es cierto que jugaba con nada para perder, y creo que intenté diferentes estrategias, como reducir los peloteos largos, subir a la red, variar el juego, pero no alcanzó”, analizó el nacido en Basilea quien también sufrió dolores en el muslo, lo que notoriamente iba mermando su capacidad para correr y desplazarse, aunque con una actitud que también lo llevó a aumentar el reconocimiento del público.

   “Lo positivo es que no me siento peor que cuando comencé el partido, eso es bastante bueno pero ahora hay que esperar los resultados de los análisis médicos”, concluyó Federer en la conferencia que marcó su despedida del primer mayor del año y dejó atentos a muchos en cuanto a lo que respecta a su futuro inmediato.

   El serbio, campeón siete veces en Australia, le tiró flores a su rival tras la victoria: “Mis respetos a Roger que se presentó a jugar pese a no estar al ciento por ciento en lo físico, no estaba ni cerca de su mejor versión y sin embargo jugó todo el partido”, dijo, además de señalar que “mi gran virtud fue la paciencia que mostré cuando las cosas no me salían. Cuando está enfrente Roger esperás un alto nivel de tenis, él sube mucho a la red, hace saque y volea y juega con slice, de manera que intenté moverlo mucho y bajar el porcentaje de errores para poder ganarle”.

   De coronarse nuevamente en Melbourne, Nole recuperará el Nº 1 del mundo y se acercará aún más al gran récord y (reto) histórico, el de los títulos de Grand Slam. Federer tiene 21, Nadal 20, Djokovic 16 y mucho hilo aún en el carretel, a menos a priori entre los tres y vigente a los 32 años ante la Nueva Generación que no termina de despegar ni de quedarse con los títulos más importantes. Hoy, a las 5.30 (Espn), el austríaco Dominic Thiem y el alemán Alex Zverev dirimirán quién de los dos disputará ante el serbio la gran definición.

   En tanto en damas, la española Garbiñe Muguruza y la estadounidense Sofia Kenin avanzaron a la pelea por el título tras imponerse en semifinales a la rumana Simona Halep y la local y Nº 1 del mundo, Ashleigh Barty, respectivamente.

   Muguruza le ganó a Halep por 7/6 (8) y 7/5 en un partido que se extendió durante dos horas y siete minutos, y llegó a una final de Grand Slam luego de dos años y siete meses, tras la que ganó en Wimbledon en 2017. La otra protagonista del encuentro de mañana a las 5.30 fue la que dio la sorpresa: la norteamericana Kenin pegó duro en la Rod Laver Arena ante Barty y le ganó por 7/6 (6) y 7/5 en una hora y 48 minutos. Australia tendrá así una nueva campeona ya que el año pasado el título quedó en poder de la japonesa Naomi Osaka, eliminada prematuramente en esta edición.

Podoroska continúa intratable

La rosarina Nadia Podoroska, de 22 años y 258 del mundo está intratable. A sus dos títulos W25 en lo que va del año le está sumando una tremenda actuación en el WTA de Newport Beach, en EEUU, un torneo de jerarquía superior a los que venía jugando. Ayer se metió en cuartos de final tras otra soberbia actuación, que le valió el triunfo sobre la paraguaya Verónica Cepede Roig, 146ª, por 6/0, 3/6 y 6/3 para ir en busca de la alemana Tatjana María, de 32 años y 87ª del mundo. La Rusa rosarina, que sólo tiene en su haber una coronación WTA, en dobles, intentará seguir creciendo ante una rival de experiencia en la élite.

Con la victoria de ayer Porodoska estiró a 13 partidos invicta su racha de este año, un comienzo de temporada soñado. Cuando se reactualice el ránking, el 3 de febrero, Nadia será la tenista Nº 1 del país y quedará cerca del puesto 180º del mundo.

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