Ovación

Cuando los deportistas salen del armario

Mary Núñez, ex jugadora y técnica de fútbol, y Leonardo Campos, jugador de fútbol, deciden hacerle frente a la homofobia que hoy genera casi tanto escándalo como una lluvia de trompadas entre barras bravas.

Jueves 22 de Enero de 2015

El adolescente Richard Raskind, hijo de un oftalmólogo y una psiquiatra, alcanzó en los años 50 el top ten del tenis de la costa este de Estados Unidos y llegó a capitanear el equipo de su universidad (Yale) antes de ingresar al ejército. Pero su vida pública, y la del mundo del deporte, dio un giro cuando en los 60 Raskind viajó por toda Europa vestido de mujer y se animó a decir que se operaría en Marruecos para reasignar su género. Logró su sueño recién en 1975. Nació allí Renée Richards, la tenista a la que un año después se le prohibió jugar el US Open. Un grupo de 25 colegas alegaba que las "aventajaba" físicamente con su 1,88 metro (sólo tres centímetros más que Venus Williams). Richards se sintió ofendida. Salvo por la maternidad decía ser "mujer en todos los aspectos", peleó su derecho en la Justicia y ganó la batalla legal: tuvieron que permitirle participar en el US Open de 1977. Era su primer torneo profesional y llegó hasta la final de dobles. Richards jugó a nivel profesional más allá de los 40 años y se retiró en 1981. Llegó a ser 20 del ránking mundial femenino. También se casó y tuvo un hijo.

Pasó medio siglo del valiente "nacimiento" de Richards, el primer caso mediático —a nivel internacional— de un deportista que salió del armario. Sin embargo, hoy el tema sigue generando casi tanto escándalo como una lluvia de trompadas entre barras bravas. Más si los protagonistas se animan a confesar su orientación sexual cuando aún no dejaron la actividad.

A pesar de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, las minorías sexuales dentro del deporte siguen cosechando reprobación, discriminación y burlas. Muchos deciden hacerle frente a la homofobia con vidas mentirosas o paralelas. Otros siguen adelante a cara descubierta. Mary Núñez, ex jugadora y técnica de fútbol, y Leonardo Campos, jugador de fútbol, son dos de estos últimos casos. Ella, de 62 años, madre de un hijo adoptivo de 24, lesbiana, organiza desde hace un año un torneo de fútbol de mujeres de distintos barrios. Y a partir de marzo va por más: formará la Liga Rosarina de Mujeres que Juegan al Fútbol. "No me gusta la frase fútbol femenino, el fútbol es uno, sólo hay mujeres a las que les gusta jugarlo", dijo sin vueltas.

El, de 24 años, militante de las minorías sexuales, integra Gays Apasionados por el Fútbol (Gapef) y también trabaja para la asociación Botines Solidarios, un emprendimiento que busca que el rugby se juegue en todos los barrios y clases sociales posibles.

"En el deporte también se discrimina porque culturalmente es heteronormativo. Se supone que desde niño debés ser heterosexual y varón para jugar al fútbol. Una buena muestra son los cumpleaños que tienen como eje un partido de fútbol. Si a un nene no le gusta jugar quedará a un lado, y en el peor de los casos se lo juzgará de raro", concluyó Leonardo.

Mary contó que siempre fue aceptada por su familia de origen, y no sólo ella sino también sus parejas. Es una de las pocas madres gay que goza del privilegio de haber podido adoptar hace más de dos décadas. Jugó al fútbol desde jovencita, no sin ser tildada de "torta" o "machona", pero no le preocupó: "Los mandaba a lavar los platos". Siguió adelante y se formó como técnica internacional: entrenó el baby del club Olimpia y también a equipos de mujeres. "Para mí, hasta los 12 años, los chicos deberían ser entrenados por mujeres, creo que tratamos mejor a los niños", opinó.

El año pasado organizó encuentros con planteles de siete jugadoras, desde los 14 años en adelante y de distintos barrios. "Empecé con cuatro, al mes eran seis y terminamos con 12. Este año ya hay 30 equipos interesados en ser parte de una liga. Ellas se agrupan, consiguen una cancha y nosotras las conectamos, les conseguimos árbitro y cobertura médica. Porque aunque parezca increíble, cuando las mujeres quieren alquilar canchas les dan los peores horarios y nadie les facilita pelotas ni camisetas como a los varones. Nosotras desde la liga batallamos contra eso", dijo Núñez.

Leonardo, por su parte, contó que hace un año y medio se agruparon con un grupo de futboleros y armaron la sede local de Gapef en la ciudad. "Por ahora sólo hacemos picados, todos los sábados de 18 a 19, en una cancha de Corrientes e Ituzaingó. Pero la idea es ampliar la actividad en torno a la inclusión deportiva y hacerla más competitiva". En función de ello, Gapef Rosario realizará en marzo un encuentro nacional, no sólo de fútbol y tampoco exclusivo para gays. "Vóley, natación, hockey, rugby, básquet, deportes para lisiados y no videntes: todo estará contemplado", adelantó antes de aclarar: "Queremos una inclusión real, no hacer como que jugamos todos".

Gapef y Liga de Mujeres.

Para contactar a Gays Apasionados por el Fútbol (Gapef), buscar el muro Gapef Rosario en Facebook. Para comunicarse con la Liga de Mujeres que Juegan al Fútbol llamar al  156-068713 o buscar Affro en Facebook.

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