Ovación

Cuando la imagen es lo que importa

Newell's despertó satisfacción en los hinchas a pesar de la eliminación. De Felippe elevó su cotización con la gente

Sábado 12 de Mayo de 2018

Al menos mostró un juego distinto, diferente actitud y carácter. Y el cambio de imagen logrado, maquillado con los elementos con los que cuenta el entrenador, llevó a que la gente modificara su sentencia hostil por alabanzas y definiciones altamente positivas. Los aplausos de pie de los hinchas fueron un veredicto intenso, una demostración de satisfacción más allá del resultado y un aval a la presencia futbolística que consiguió el equipo. Todo este cúmulo de situaciones elevaron positivamente la imagen del entrenador Omar De Felippe, quien incrementó su popularidad frente a un público rojinegro que no es fácil de seducir.

En Curitiba fue un golpe tremendo para las ilusiones, esas mismas que se reactivaron el jueves por la noche bajo un diluvio intenso. Se dio vuelta la hoja y tuvo un cambio rotundo para mostrar una cara muy diferente más allá de los resultados. Como ante Boca, por la Superliga, donde fue derrotado, pero dejando un análisis destacado.

El jueves hizo lo posible por la hazaña y si bien se quedó en el intento el saldo final fue positivo. Al menos para el tribunal que siempre juzga y entrega sentencias: el hincha. El veredicto fue entregado con aplausos y cánticos de satisfacción por la noche de copa vivida en el Parque de la Independencia. Fue un cheque en blanco decretando una enorme confianza, sobre todo para el cuerpo técnico que deberá rearmar el grupo ante las bajas que sin dudas se producirán a fines de junio. "Estoy orgulloso y me saco el sombrero por este plantel. Es un orgullo ver jugar a estos futbolistas", sostuvo el DT llenando de elogios a sus conducidos.

El fútbol es y será siempre resultado. Los estados de ánimos se manejan bajo estos conceptos. Y sin importar el cómo se logra. El simpatizante busca eso y si esto no fuera así no habría tantos cambios de entrenadores a lo largo de un campeonato. La escasa paciencia es un común denominador y es la que muchas veces padece un jugador. Aunque también cuando desde adentro hacia afuera lo que se transmite contagia a la gente entonces surgen las muestras de aprobación. Como la que tuvo el equipo de De Felippe, cuyo triunfo no le alcanzó, quedó eliminado y dejó de lado por un momento esa sentencia de que sólo importa el resultado —más allá de que en general es así—. En este caso, la imagen fue lo que quedó.

Un cambio de rendimiento

Las últimas cuatro presentaciones que tuvo el rojinegro fueron con resultados dispares. Con victorias frente a Talleres (2-1) y a Defensa y Justicia (1-0) y caídas contra Boca (3-1) e Independiente (1-0), pero las críticas no fueron de total rechazo hacia lo hecho por la Lepra. Todo lo contrario. Más allá de los resultados lo que se resaltó fue en funcionamiento y/o la entrega que mostró el equipo, sobre todo frente a Boca, que se coronó bicampeón. Precisamente ante el xeneize, a pesar de la goleada adversa, la imagen dejada en la Bombonera fue resaltada. Porque existía y existe una amplia diferencia de nombres y de presupuesto, pero más allá de eso la Lepra fue un digno oponente. Esto mismo sucedió en la definición mano a mano con Paranaense, donde hizo mucho para al menos obligar a la definición por penales. Pero se quedó sin resto sobre el final.

La confianza y respaldo a algunos nombres que les entregó el entrenador motivaron, sin dudas, a esta modificación de andar futbolístico. Ese que estaba con cotización en baja y que fue aumentando en el último tiempo en la bolsa del fútbol.

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