Ovación

Cuando la ficción supera a la realidad

Se pone en marcha la tercera fase del torneo

Domingo 17 de Junio de 2018

"Sencillez, veracidad, modo de expresarse o de comportarse libre de fingimiento". La frase es transcripción textual de la Real Academia Española de la palabra "sinceridad". De ellos deberían tomar nota en el Parque y en Arroyito. En Newell's y en Central. De ambos lados se actúa en confraternidad con la conveniencia ocasional y con un alejamiento sustancial de la realidad. Y si esto sucede, las palabras sobran. Al menos las que parecen de ocasión. El clásico rosarino, ese del que el mundo del fútbol habla y sobre el que se vuelcan infinidad de palabras y sensaciones, es especial. Central es especial. Newell's es especial. Rosario es especial. Los clásicos en cuestión tienen un 99,9 por ciento de posibilidades de que no se jueguen. Lo tienen más que claro en Arroyito. Lo saben a ciencia cierta en el Parque. ¿Entonces? Bienvenida sea la hipocresía.

   Emparentar estos dos clásicos que figuran en la agenda con la realidad está tan lejos que el único partido que podrá jugarse es el discursivo. Allí, que cada uno se haga cargo.

   Lo de la carta de intención (nada de contrato) es lo de menos. Cuando Central se quedó sin técnico, al mismo tiempo que le decía adiós a la Copa Sudamericana, siempre supo que esas buenas intenciones que mostraron hace un par de meses iban a quedar en la nada. Hoy tiene un plantel más armado que Newell's, pero la proximidad de las elecciones hace que no se quiera apostar ni la ficha más pequeña a la suerte. Central no tiene la más mínima intención de jugar esos clásicos. Una actitud más de hincha que de dirigente.

   ¿Y Newell's? Sabe tanto como Central que es prácticamente imposible que esos clásicos se jueguen. Pero adoptan también la postura de subirse al paraavalancha, erguir la cabeza y calzarse una capa con la A de "astucia" o la V de "valentía", aun desatendiendo el discurso de otros pares de comisión directiva que dicen con todas las letras que los clásicos "no se van a jugar". Una muestra más de los innumerables problemas internos, que tal vez hagan a la cuestión.

   A Central no le conviene y no los quiere jugar. En Newell's saben que esa así, pero (quizá alguien en particular) sumergidos en el más acérrimo populismo redoblan la apuesta.

   Hoy es Central el que intenta sacar los pies del plato, exponiendo compromisos formales, que son ciertos, pero que no hubieran podido concretarse si los encuentros con los rojinegros hubiesen sido incluidos en la agenda. Hace un año fue Newell's cuando decidió no subirse al avión para viajar a Panamá (apenas después de la renuncia de Osella y la asunción de Llop y con esta misma dirigencia), y más atrás en el tiempo para viajar de Ricardone al Gigante cuando Central estaba en cancha, los hinchas en cancha y el operativo montado.

   Otro round ganado por la hipocresía.

   Y el tercer actor en discordia: los responsables de la seguridad en espectáculos deportivos de la provincia. Un actor que ahora intenta mostrar las agallas necesarias, olvidándose de la más pusilánime ineficacia exhibida en los últimos cinco años para garantizar un partido de reserva como preliminar del de primera.

   Cuando el fixture no permita atajos ni excusas, el clásico rosarino dirá "presente". Mientras tanto, los miedos, los temores, las excusas y las acciones ocasionales fortalecerán una ficción que siempre superará la realidad.

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