Ovación

Coudet definirá hoy el equipo que mañana enfrentará a Ferro por Copa Argentina

Tras la derrota ante Quilmes, Central logró reinventarse rápidamente como equipo, justo en la etapa final del torneo y la previa del partido por Copa Argentina.

Miércoles 26 de Agosto de 2015

“Nos debíamos un partido así”, fue una de las tantas frases que Eduardo Coudet tiró inmediatamente después de finalizado el partido ante Belgrano. La frase por sí sola puede representar un mero acto de conformismo por la contundencia de la victoria. Pero hurgando un poco más en las palabras, el arribo a la recomposición de imagen del equipo se torna inexorable, elocuente. Y la intromisión en la historia se hace evidente. Es que esas palabras del entrenador auriazul estuvieron íntimamente relacionadas con el salto de calidad que se había dado después de lo que había sido la peor producción futbolística del Canalla en el torneo: el partido contra Quilmes. Por eso lo sucedido el domingo en Arroyito no fue un triunfo más. Se trató de una levantada abrupta, sin escalas, del rendimiento. Una virtud con todas las letras. Porque de aquello, que fue sin dudas lo peor, se pasó sin escalas a esto, que fue lo mejor. Y, se sabe, la capacidad de reacción es uno de los tantos bienes preciados que forman parte del manual de cualquier DT, de cualquier equipo. Central se reinventó rápidamente y eso es lo que cuenta y lo que más se valora por estos días.
  El momento tampoco es algo para pasar por alto. Porque cada vagón que se deja pasar a esta altura del torneo, la estación del protagonismo queda cada vez más lejos. A Quilmes fue con cuatro puntos de diferencia con los punteros y de allí se volvió con una brecha de siete unidades. De allí la importancia del partido ante Belgrano. Que tuvo en el resultado la piedra fundacional, pero que encontró en la forma un anclaje amigable por donde se lo mire. El qué fue resuelto de la manera esperada, pero todo fue a partir del cómo.
  Ese momento también incluía la previa del partido de mañana por Copa Argentina, ante Ferro. Es que ir a cancha de Huracán con la mochila de la dejadez futbolística hubiese ameritado otros replanteos. También cierta flaqueza en el aspecto anímico. Hoy la cosa es distinta, porque el ánimo es el mejor para encarar una nueva etapa de un campeonato que es tomado con el mayor de los compromisos.
  Este Central ha tenido a lo largo del torneo producciones algo flacas desde lo futbolístico, amén de que en la mayoría de los casos nunca lo terminó pagando con algún resultado adverso. Pero en ninguno de esos actos salió con una imagen maltrecha. Ni siquiera la caída ante River (el único antecedente antes de Quilmes) activó síntomas de preocupación porque la puesta en escena había sido, amén del resultado, ciertamente convincente.
  De esta última sí hubo una necesidad de levantarse, de resetear el chip para volver a creer en sí mismo. Y el equipo respondió con creces. Incluso debiendo refrendar dentro del campo de juego aquellos golpes de timón (por los cambios que hizo) que el Chacho pegó durante la semana en busca de una reacción que finalmente llegó y que, se insiste, tal vez haya sido mucho más importante que el triunfo mismo.
  Es corto el tramo que queda por recorrer en el torneo (nueve fechas), en el que por supuesto no habrá que coquetear con la suerte ni abusar de ese poder de reacción exhibido. Es que el campeonato ya puede está transitando su recta final, en la que, encima, Central debe lidiar contra rivales de fuste, historia y planteles competitivos como lo son Boca, San Lorenzo, Racing y River. Pero es a partir de esa rápida reinvención como equipo desde donde el Chacho y sus jugadores tienen todo el derecho a sentir que la idea no es bajarse del ring en lo inmediato. Y lo mismo corre para la Copa Argentina, en la que hay cuatro partidos que separan a Central de la obtención de un título (con clasificación a la Copa Libertadores incluida) y la liguilla prelibertadores.
  Después del porrazo, la levantada. Después de la vergüenza futbolística, la asimilación del golpe. Después del peor partido, la mejor producción. ¿Y después de esa rápida reinvención de equipo? Ahí estará el gran desafío canalla.

Coudet lo definirá recién hoy

Eduardo Coudet prefirió tomarse un día más para darle forma al equipo que mañana enfrentará a Ferro. Ayer el fútbol estuvo ausente y los movimientos tácticos pasaron para hoy, que será el día en el que el entrenador canalla analizará la condición física de todos sus jugadores y a partir de ahí decidirá. La idea sigue siendo la misma: jugar con lo mejor que tiene, lo que no quiere decir que pueda aparecer alguna variante en relación a los once que vienen de ganarle de manera contundente a Belgrano.
La lógica lleva a pensar que si todos están en óptimas condiciones desde lo físico el equipo no sufriría variantes, más teniendo en cuenta el muy buen partido realizado el domingo en el Gigante. No obstante, el encuentro frente a Unión del próximo fin de semana también podría tener un cierto grado de injerencia.
Es por esta seguidilla que al Chacho se le podría ocurrir meter mano en algunos puestos en particular. Un caso concreto es el de Marecelo Larrondo, quien viene de jugar dos partidos seguidos (Quilmes y Belgrano) y, se sabe, su condición física aún no es la ideal. De allí que podría ser alguno de los que podría darle lugar a otro. José Luis Fernández también viene de jugar dos partidos de manera consecutiva después de un largo tiempo sin ser precisamente titular.
Pero son meras especulaciones. Más teniendo en cuenta que el Chacho Coudet no tuvo demasiado tiempo de probar el equipo y que en estos días se le dio más importancia al descanso y a los trabajos de orden regenerativo que a las pruebas futbolísticas.
El único jugador habitualmente titular con el que el DT no podrá contar es Damián Musto, quien debe cumplir una fecha de suspensión por haber sido expulsado ante River (16avos. de final). Por eso Nery Domínguez tiene un lugar asegurado.
Más allá de los posibles retoques que pudieran aparecer, no hay dudas de que la base será la del triunfo del pasado domingo.

Los canallas arrasaron con las entradas

Los hinchas de Rosario Central arrasaron con las entradas que se pusieron a la venta para el partido de mañana por Copa Argentina ante Ferro. Las seis mil localidades que había disponibles desaparecieron en cuestión de horas, por lo que la cancha de Huracán tendrá una nutrida presencia de simpatizantes auriazules.
  Lo que sucedió ayer fue lo que se intuía. Es que la Copa Argentina es una de las pocas competencias en las que pueden asistir ambas hinchadas y por eso los canallas no quisieron perderse la oportunidad. Más teniendo en cuenta que se trata de una instancia ya importante como son los octavos de final. Las boleterías del Gigante se abrieron a las 12, pero desde varias horas antes ya muchos simpatizantes habían llegado al estadio para asegurarse un lugar y ser parte de esos 6.000 hinchas que los organizadores del torneo habían habilitado ya desde la semana pasada.
  Una de las tribunas del estadio Eva Perón, de Junín, estuvo repleta ante Deportivo Riestra. Otros tantos viajaron a San Juan para el choque contra River. Y esta vez no será la excepción. Los 6.000 que la empresa Santa Mónica habilitó ya tienen su lugar en el Tomás A. Ducó.

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