Ovación

Correr por todos los mapas, el objetivo de cuatro maratonistas rosarinos

Son sólo cuatro de los miles de corredores amateurs a los que las calles de la ciudad les quedaron chicas y entrenan para competir en el exterior

Sábado 28 de Octubre de 2017

Empezaron a correr menos de 10 kilómetros, saltaron a los 21, llegaron al maratón de 42 y siguieron, siguieron y siguieron sin parar. No les alcanzan los mapas: cruzan los límites y aun los océanos. Son corredores, sólo cuatro de los miles que se ven por las calles de la ciudad. Y lo que tienen en común es que guardan medallas y remeras como verdaderos coleccionistas y ya se están entrenando para carreras internacionales que tendrán lugar en el 2018. No son carreras aptas para principiantes y tienen inscripciones saladas en dólares y euros. Pero ellos, todos laburantes, con distinto poder adquisitivo, claro, se lanzan igual: correr y viajar es la meta.

Aseguran que con cada trote relativizan el tiempo, que correr los saca de cualquier prisión, que ganan siempre por el sólo hecho de disfrutar, que le temen más a la pereza que al enfrentarse con fríos inhumanos o soles torturantes y que seguirán corriendo hasta que el cuerpo les diga basta.

Mabel Rodríquez, de 52 años y docente en la escuela municipal Manuel Musto, correrá carreras de 21 kilómetros en Madrid, Marrakesh, Almería, Barcelona y está a la espera del sorteo del maratón de 42 de Berlín. Daniel Roggero, de 60 años y al frente de una inmobiliaria, ya está inscripto en el medio maratón de Nueva York. Gonzalo Beristain, de 47 años y médico cardiólogo, participará en equipo de una carrera de aventura multidisciplinaria de 600 kilómetros en Sudáfrica. Y Germán Duarte, de 53 años y empleado de la EPE, ya tiene en mano el dorsal 31315 con el que correrá el maratón de París en abril de 2018. El que diga que no los envidia un poco, miente.

Ovación se juntó con esta pequeña muestra de corredores rosarinos que prácticamente no se conocían. Intercambiaron historias y experiencias, aclararon la diferencia física y técnica entre las carreras de calle y las de aventura. Hablaron de lesiones, esfuerzos y las carreras más significativas.

Para Duarte, que ya corrió los maratones de Roma y Madrid y ahora va por su 7º de 42 en la capital francesa, un recuerdo imborrable es el de una carrera en Oliveros, de sólo 10 kilómetros pero a más de 40 grados. Y una proeza fue haber culminado la de Madrid, cuando se había desgarrado sólo dos semanas antes de viajar.

Rodríguez tiene en su haber 22 carreras internacionales (en Estados Unidos, Portugal, Rusia, Bélgica, Holanda, Chile, Brasil, Canadá) y la mayoría las corrió con la camiseta de Central puesta. Desde hace años el club de sus amores le da, según ella, el "mejor de los sponsors": la camiseta oficial.

Roggero era buen corredor en el colegio, jugó de wing al rugby, pero se decidió por el maratón siendo ya adulto. "Hace apenas unos años vi a mi amigo Rafa pasar delante mío corriendo un maratón y me dije: «Voy a probar». Y ya no paré. Reconozco que no hago nada de lo que debería hacer un buen corredor: nunca elongo. Pero, salvo en el segundo maratón de 42, en el que al otro día me deshidraté completamente y terminé internado, no me lesiono nunca. Ya voy por mi maratón número cien y ahora me largo a la primera internacional en Nueva York".

Beristain, en su doble función de corredor y médico, se suma a un equipo de dos varones y una mujer para correr, nadar y andar en bicicleta durante 7 días en desiertos, selvas y montañas sudafricanas. Y cuenta como si nada que, en ese lapso, organizarán el esfuerzo y el descanso. "Los organizadores de la carrera advierten que en un tramo hay que llegar antes que oscurezca, porque hay rinocerontes, depredadores nocturnos de la zona", dijo. No cabe duda que le meten pasión. Corredores de todos los mapas.

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