Ovación

Corregir en la alegría es más fácil

Tras la victoria pírrica y en el afán de superar este presente errático, Central tiene una buena ocasión para proyectar con equilibrio un proceso de capitalización del plantel con la alternancia de juveniles

Miércoles 25 de Octubre de 2017

El fútbol transita por la avenida de los sueños rotos, por eso cuando se avanza hacia la estación deseada es lógico que la angustia y la emoción se mezclen en un juego intenso durante el viaje. Y aunque se presente como un episodio de masoquismo para aquel extraño a la comunidad futbolera, el hincha tiene esa particularidad de desear triunfos épicos. Una característica que atraviesa la historia de este deporte pasional e ilógico. En el que el acierto y el error no tienen una escritura de propiedad, ya que pasean de un lado al otro haciendo de la alegría y de la tristeza pasos ineludibles.
Un sinónimo de esto es lo que ocurrió en la tardecita cordobesa del lunes, cuando paradójicamente para Central salió el sol cuando llegó la hora de la cena mientras a Godoy Cruz se le vino la noche más oscura.
Intentar formular una segunda lectura de ese partido que depositó a los canallas en las semifinales de la Copa Argentina tras lo publicado en la edición de ayer resulta redundante, más aún cuando las cuestiones futbolísticas fueron fagocitadas por un sinnúmero de hechos más vinculados a los estados de ánimo y a los errores no forzados.
En función de esto, como así se proyectan análisis que pretenden una corrección desde las derrotas o crisis, también resultan atinados formularlos en las victorias pírricas como esta.
Central tiene una nueva oportunidad en materia de política deportiva para comenzar a corregir el rumbo. Este presente futbolístico errante y con un DT al que le van corriendo la fecha de vencimiento debe mutar por un cambio a desarrollarse en la inmediatez, como si fuera una decisión de Estado, en el que se imponga la necesidad de que en el torneo local se comience a capitalizar un plantel con aquellos juveniles que necesitan andar a la par de los más grandes. Es cierto que tal vez esos jóvenes no sean tantos, pero sí son necesarios desde la proyección deportiva y financiera. Más aún cuando la experiencia indica que todo debe edificarse con un criterio equilibrado, donde uno o dos de estos jugadores emergentes podrán alcanzar una continuidad tras la debida alternancia con aquellos de rodaje.
Pero para eso el club debe establecer este aspecto como requerimiento ineludible a cumplir por el cuerpo técnico, algo que fue enunciado pero no ejecutado en los últimos años. Coudet y Montero evidenciaron políticas más importadoras que de promoción de jugadores de inferiores. Y aquí vale el asterisco para remarcar que Montoya, Cervi y Lo Celso irrumpieron por su trascendencia, algo que el Chacho ya había tomado debida nota previo a su llegada.
Mucho dinero se dispuso en materia de contrataciones en los últimos años, una parte resultó una inversión y otra parte, quizás mayor, quedó en la columna del gasto. Por ello amerita una corrección por parte de la administración canalla, que bien puede inducir a que en esta Superliga la búsqueda futbolística contemple la puesta en valor de lo propio, mientras sigue con la rebeldía de los profesionales tras el objetivo de alcanzar un lugar en la próxima Libertadores. Algo que ahora tiene muy cerca. Más allá de los avatares mágicos del fútbol.

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