Coronel Aguirre se consagró campeón del torneo Molinas
Aguirre igualó con Newell's 1 a 1 y le alcanzó para obtener el título del Molinas. Cerca de 4.000 personas coparon el Gabino Sosa.

Martes 16 de Octubre de 2018

Otra vez hizo historia. Como en 2006 y 2009. Coronel Aguirre cerró una temporada estupenda. El empate de ayer ante Newell's terminó siendo anecdótico. Las páginas de su libro dorado marcan que los pibes bravos inscribieron el popular y pasional nombre con letras mayúsculas en la Rosarina al abrochar el torneo más importante de la ciudad a nivel amateur: el torneo Gobernador Molinas. Los festejos arrancaron a media tarde en el poblado Gabino Sosa y se trasladaron a Villa Gobernador Gálvez, cuna de los rojiverde por excelencia.

Una inmensa marea compuesta por 4.000 almas inundó de color al barrio Tablada. Cada uno exhibía con orgullo los colores del club más emblemático de Gálvez. Ese mismo que aprenden a amar y respetar con fidelidad desde la más tierna edad.

La batalla deportiva librada en el campo del suelo charrúa entre Aguirre y la Lepra arrojó como saldo adrenalina constante entre dos buenos equipos.

Pero el rojiverde tenía más urgencia y obligaciones en la última cita de la Primera A, que tenía dos conjuntos con chances de conquistar la corona. Aguirre era el líder (48 puntos) y Provincial A (45) el único que podía hacerle añicos la ilusión.

La escuadra comandada por Fabián Barrientos supo estar a la altura de las circunstancias en una tarde plagada de alta tensión, incertidumbre y mucha esperanza.

En las abarrotadas tribunas todo era un carnaval. La pasión de los hinchas del Coronel floreció en todo su esplendor una vez que se decretó el 1 a 1. Con ese resultado, Aguirre era el nuevo monarca de la Rosarina. Por tercera en su ascendente historia y mientras que su gente sólo se dedicaba a cantar y dejarse sellar por el frenesí.

La vuelta olímpica no fue completa porque los fieles invadieron de manera espontánea el campo de juego. Todos querían festejar con sus gladiadores. El carnaval se trasladó al vestuario para luego hacer base en casa: en Soldado Aguirre y Filippini, donde una lluvia de fuegos de artificio iluminó el cielo e inundó de lágrimas los rostros de los miles de hinchas que se quedaron celebrando semejante epopeya.