Sabiendo que el empate lo clasifica, el canalla buscará ante Inter el pasaje a octavos como visitante, algo que le costó en la fase de grupos de la Libertadores
Lunes 22 de Julio de 2024
Central está frente a un partido de mucha trascendencia y así lo dejó en claro Miguel Angel Russo en la previa, advirtiendo que “es muy importante para nosotros”, pero en esta ocasión sabe que cuenta con dos resultados a favor, ya que el empate lo clasifica a octavos de final de la Copa Sudamericana. La talla deberá por supuesto darla desde lo futbolístico, pero también en un contexto adverso, jugando como visitante, algo que hasta aquí le costó en los tres partidos de Copa Libertadores que jugó. Y así como logró restablecer la comunión con la localía, en los dos primeros partidos del semestre (Inter y Sarmiento), ahora el desafío estará en hacerse fuerte fuera del Gigante.
Este partido contra Inter, del martes a las 21.30, tiene ribetes similares a lo que fue aquella excursión a Montevideo, cuando fue en busca de la clasificación a octavos de final de la Libertadores, aunque, lo dicho, la diferencia sustancial está en que esta vez tiene el amparo del empate.
Desde ese aspecto, es probable que la estrategia sea similar a la que expuso en el Campeón del Siglo. Esto es, de Central se puede esperar tranquilamente que sea un equipo paciente, que juegue preferentemente con la desesperación y las urgencias del rival y a partir de ahí intentar golpear en los momentos que se presenten como propicios.
La duda están en la manera en la que el equipo pueda responder en condición de visitante, algo que le costó a lo largo de todo el año, sobre todo en los viajes que le tocó hacer por Copa Libertadores, en los que cosechó apenas un punto sobre nueve posibles, que el fue empate en Venezuela ante Caracas.
Los partidos del canalla afuera
Fue bueno lo que hizo el canalla en Belo Horizonte, contra Atlético Mineiro, sobre todo en ese segundo tiempo en el que no sólo estuvo a la altura para empatar el partido, sino que hizo los méritos necesarios como para dar vuelta el resultado. Pero tras el gol de Ignacio Malcorra llegó una desatención en defensa que lo dejó con las manos vacías. Y así, lo que era un muy buen negocio quedó en la nada y lo único bueno que trajo de Brasil fue la sensación de que había estado a la altura frente al rival más duro del grupo.
Después llegó Caracas, sin dudas el equipo más débil de los cuatro y si bien no perdió, Central no logró lo que sí había hecho Mineiro primero e hizo Peñarol después: ganar. Al equipo su fútbol le dio apenas para sumar un punto, después de haber ido perdiendo.
Las exigencias fueron muchísimo más pronunciadas en el cierre de la fase de grupos, donde a Central no le quedaba otra que ir en busca de un triunfo a cancha de Peñarol porque era el único resultado que podía transportarlo a los octavos de final. Allí le sucedió algo similar a lo de Mineiro.
El canalla planteó un partido largo y pese a que lo arrancó perdiendo tuvo la capacidad de llegar al empate y quedar a un gol de la clasificación. De hecho, ese inicio del complemento fue el mejor momento de equipo, dominando por completo a Peñarol, pero le faltó la aceleración necesaria y la claridad justa en los metros finales como para salirse con la suya. Después, un error puntual lo dejó sin nada.
Estos fueron los tres partidos que jugó Central este año como visitante más allá de las fronteras y la cosecha de puntos estuvo muy por debajo de lo que la competencia internacional exige. Ahora, luego de haber recobrado la confianza y la fuerza en su cancha, este gran paso que quiere dar que es la clasificación en la Copa Sudamericana le demandará, aun sabiendo que el empate le da la derecha, un crecimiento lejos de su casa.