Copa Davis: Francia ganó los dos singles y sacó una ventaja decisiva
Los eficientes servicios de los franceses Michael Llodra y Gael Monfils dejaron a la Argentina al borde de la eliminación en las semifinales del Grupo Mundial de la Copa Davis en Lyon.

Sábado 18 de Septiembre de 2010

Los eficientes servicios de los franceses Michael Llodra y Gael Monfils dejaron a la Argentina al borde de la eliminación en las semifinales del Grupo Mundial de la Copa Davis en Lyon.

Llodra derrotó a Juan Mónaco por 7/5, 4/6, 7/5 y 6/3, mientras que la Pantera Monfils superó a David Nalbandian con parciales de 6/4, 2/6, 6/4 y 6/3. Ahora sólo restan tres puntos y el equipo de Modesto Tito Vázquez debe ganarlos para acceder a la final.

La programación señala que hoy, desde las 10, se jugará el dobles. Eduardo Schwank y Horacio Zeballos tendrán que enfrentar a Arnaud Clement y Michael Llodra. La historia dice que la Argentina jamás pudo levantar un 0-2 inicial. La dupla criolla podría mantener con esperanzas al equipo, pero en el primer partido de mañana, la lógica indica que Monfils debería transformarse en el verdugo.

Los números de los franceses en los servicios fueron determinantes. Llodra hizo 18 aces y tuvo un 88 por ciento de efectividad con los puntos jugados con el primer saque. Monfils conectó 27 servicios directos (Nalbandian apenas uno, son seis games de diferencia) y el ciento por ciento de los puntos ganados con el segundo servicio.

Nalbandian entró dormido. Rarísimo en él. Y más en un partido de Copa Davis. Cuando entró en ritmo ya tenía un par de quiebres adentro: 1/4. El que mandaba en el partido, con su ritmo y su servicio altamente efectivo, era Monfils. David fue calentando motores de a poco y se notó en el segundo capítulo.

El unquillense quebró rápido y, entonces, el francés —no tan efectivo con el servicio en ese pasaje del encuentro—, jugó en todos los aspectos con el resultado a su favor. 6/2. Cuando parecía que el argentino se recuperaba y empezaba, como acostumbra, a dar vuelta otro partido de Copa Davis, empezó a pincharse físicamente. Ya no estaban las mismas respuestas que en el capítulo anterior. La pelota rápida de Monfils ya volvía cada vez menos, pero las respuestas del cordobés no lastimaban a su rival.

Todo terminó de desmoronarse cuando, en un abrir y cerrar de ojos, Nalbandian pasó del 3/0 al 3/4 en el cuarto parcial. Minutos después no extrañó el estallido del público, con claros síntomas de desahogo, para festejar una victoria decisiva de Monfils.

El primer partido fue muy parejo desde el inicio. Mónaco iba a extender los puntos cada vez que pudiera, iba a forzar a jugar desde el fondo de la cancha e iba a generar huecos para meter winners ante la falta de velocidad de su pelota.

Del otro lado, Llodra, ya en el primer juego, buscó la red para resolver rápido las acciones (la relación era de 3 a 1 para el local en cuanto a las subidas). Está acostumbrado a ello por su juego de dobles también. Y cuando la bola tomó velocidad, el francés se sintió cómodo y desbordó a Mónaco, que jamás bajó los brazos.

El tandilense siguió con su plan de juego ya que, más allá del score final, le había dado resultados. Y se veía claramente. Apretó constantemente a su rival, lo hizo jugar incómodo, aunque en algunos pasajes Mónaco no tomó las determinaciones tácticas adecuadas a la hora de jugar algunos contrapies y el francés se lo hizo pagar carísimo. Con puntos.

Hasta el final del tercer set, el encuentro siempre estuvo a mano. Pero allí Llodra aprovechó el golpe, el argentino lo sintió (empezó a costarle demasiado sostener su servicio) y se adelantó con un quiebre en el octavo game -había tenido un par de chances en el segundo- del cuarto capítulo, para luego, con solvencia, sacar para el partido y resolver en el segundo match point.