Miércoles 29 de Enero de 2014
En los tiempos gloriosos de Guillermo Vilas y José Luis Clerc en la Copa Davis, un jovencito de pelo enrulado compartió el equipo argentino con esos monstruos. Fue el rosarino Roberto Argüello, quien a los 20 años tuvo su estreno copero en el quinto y último punto de la serie contra Italia, el 10 de julio de 1983, en el Foro Itálico de Roma, por los cuartos de final. Ambidiestro, con golpes de drive y revés a dos manos que llamaban la atención, ganó su partido y selló el 5-0. Fue el primer y único antecedente contra los italianos por la Ensaladera de Plata. Hoy, a días de que se repita ese enfrentamiento, el protagonista de aquella historia, residente hoy en Luxemburgo, recordó esa tarde como "una experiencia importante" en su carrera. Y habló de los roces entre Willy y Batata, y cómo esas diferencias se repitieron con otros tenistas con el paso del tiempo, peleas que sirven para entender en cierta medida por qué la Davis resulta un torneo esquivo para las aspiraciones nacionales.
En aquella temporada, Argentina superó en el debut por 3 a 2 a un EEUU liderado por John McEnroe, en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. Argüello fue convocado al equipo que tenía como capitán a Ricardo Cano para los cuartos de final. "Fue un partido muy interesante, en el que Argentina era claramente favorita, con Vilas y Clerc siendo los mejores del mundo, contra (Adriano) Panatta y (Corrado) Barazutti (actual capitán del equipo italiano). Fue duro porque el público italiano nunca es de los más fáciles", recordó el rosarino, actual entrenador en Tennis Club Howald de Luxemburgo.
Con la serie definida, el tenista sugido en el club Remeros Alberdi y que luego pasó por Provincial y Atlético del Rosario salió a disputar el último partido, sobre el polvo de ladrillo italiano. "Jugué el quinto punto contra (Francesco) Cancellotti. Para mí fue una experiencia importante porque nunca había jugado la Copa Davis. Tenía 19 años y venía de ganar el ATP de Venecia. Estaba en mi momento de mayor apogeo", aseguró el tenista, ganador de ese encuentro por 7/5 y 6/4.
Con el paso de los años comprendió la dimensión de lo vivido en ese fin de semana, como también de algunas otras series en las que pudo participar, aunque una sola vez más volvió a jugar. "Me dejó un recuerdo enorme, importante y lo valoro muchísimo", dijo Argüello, quien integró el equipo que perdió ese año la semifinal con Suecia por 4 a 1, en Estocolmo.
Dentro de los top 50 en ese 1983, calificó como "una experiencia muy fuerte" participar de esa serie en Roma, por los compañeros de lujo que tuvo. "Vilas, quien me lleva diez años, era mi ídolo. Siendo un adolescente lo miré por televisión cuando le ganó a Jimmy Connors la final en Forest Hills. Y Clerc me lleva un poco menos, casi cinco años. Con ellos aprendí mucho", dijo Argüello, cuyo mejor puesto en el ranking mundial fue 38º en 1984, a los 20 años.
Roces eternos. La simple mención de Vilas y Clerc lo llevó a remitirse indefectiblemente a las diferencias entre uno y otro, que afloraron como tantas otras veces en la serie contra Italia, y que fueron evidentes dos años antes cuando en la final contra EEUU, en Cincinatti, perdieron el dobles sin dirigirse la palabra (aunque fue la mejor actuación de ambos). El rosarino habló de una mala convivencia que se repite hasta estos días, aunque los protagonistas sean otros. Sin medias tintas, dijo que se deben a cuestiones de dinero.
"Vilas y Clerc no se llevaban muy bien, no querían entrenar entre ellos. Yo no tenía problemas pero la convivencia previo al partido contra Italia fue difícil. Vilas era el más complicado. Como tenista fue un ejemplo para todos los chicos, para todos nosotros, pero por el otro lado era muy especial, pensaba en él. Y eso a la larga complicó porque uno lo que menos quiere en la Davis es tener una persona difícil. Pero bueno, el era el número uno y el pilar del equipo", manifestó.
"El ambiente en ese momento era un un poco difícil, como lo sigue siendo hasta la actualidad. La Copa Davis es un problema, cada uno tira para su lado y piensa en su bolsillo. Uno ve al equipo español, que es más unido, u otros que lo viven de una manera distinta", dijo.
"En Argentina vemos infinidad de veces que hay diferencias, con Del Potro, Nalbandian, sin importar si el capitán es (Alberto) Mancini, (Martín) Jaite o Tito Vázquez. Siempre hay muchos intereses de por medio y eso crea conflictos", subrayó.
Argüello volvió a intervenir en una serie de Copa Davis, además de las dos de 1983, en la caída contra EEUU por los cuartos de final de la temporada siguiente. En esa ocasión no jugó, pero sí lo hizo en 1985. También fue en el cierre de una serie, aunque más amarga que contra Italia. Perdió con Raúl Viver en lo que fue su segundo y último partido de la Copa Davis frente a Ecuador, que ganó por 4 a 1 en Buenos Aires. Después llegaría la caída de Argentina con la ex Unión Soviética y el descenso a la zona Americana. Pero esa ya es otra historia para contar.