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Copa Davis: Delbonis selló la serie ante Bellucci y el pase a cuartos

Estar a la altura de las circunstancias en la Copa Davis no es para cualquiera. Hay ejemplos de sobra en el tenis argentino.

Martes 10 de Marzo de 2015

No se quiebra el servicio hasta que no se mantiene el propio en el juego siguiente. Esa es una de las máximas del tenis que los deportistas aplican permanentemente para evitar relajarse luego de romper el saque rival. La sentencia corre para Argentina-Brasil. De poco hubiera servido el descomunal esfuerzo de Leo Mayer, sólo para su satisfacción personal, el domingo, si ayer Federico Delbonis no derrotaba a Thomaz Bellucci. Y así lo sentía todo el equipo argentino, que festejó como loco el triunfo del azuleño por 6/3, 3/6, 6/2 y 7/5 para instalarse en los cuartos de final de la Copa Davis. Al final, Argentina derrotó a Brasil 3-2. Recordar que Joao Souza sacó para match ante Mayer en el 12º juego del quinto set y encontrarse casi un día después bajo una nube de papelitos blancos gritando en la mitad de la cancha de Tecnópolis, le da a la primera victoria de la era Daniel Orsanic un envión de proporciones que, por ejemplo, permite suponer que la consolidación de los singlistas ganadores significa también una inversión a futuro. El capitán sabe que Mayer y Delbonis dieron la talla. Y con el regreso de Juan Martín Del Potro, cuando se produzca, Argentina tiene muchas chances de transformarse en un equipo muy competitivo capaz de pelearle a la mayoría.

Estar a la altura de las circunstancias en la Copa Davis no es para cualquiera. Hay ejemplos de sobra en el tenis argentino. Muchos jugadores quedaron petrificados ante la primera chance y ese obstáculo se transformó en un estigma para el resto de sus carreras. No cualquiera asume como propio el aliento de casi 8.000 personas y sale a la cancha a mostrar las mismas virtudes que ofrece en el circuito, a miles de kilómetros y sólo con un puñado de adeptos en las tribunas.

Supo hacerlo Delbonis en su primer partido como singlista. Pudo sobreponerse al impacto de perder el primer parcial de la jornada (él había ganado el set inicial el domingo) que volvía todo a fojas cero. Se impuso con autoridad y holgura en el tercero y aprovechó la oferta de Bellucci en el 12º juego del cuarto parcial para alzar los brazos y abrazarse después con el capitán.

Desde atrás, a los saltos, todavía sentido por haber jugado 6 horas y 42 minutos el domingo, Mayer se sumó al festejo. En esa imagen se resume la victoria Argentina sobre Brasil después de empezar la jornada del domingo 2-1 abajo. Fue una serie excitante, durísima y que quedará en la historia mucho más por el esfuerzo de los deportistas que por su rendimiento en la cancha.

La inesperada derrota de Charly Berlocq el viernes dio vuelta el leve favoritismo que tenía Argentina y transformó a los octavos de final en una pelea titánica en la que no había ni un solo margen. Había que ganar los dos partidos que quedaban. Nada más, ni nada menos.

A la epopeya de Mayer, que era el primer paso, había que ratificarla en el quinto punto. Dos horas y 59 minutos gastó Delbonis entre el domingo y ayer para que el objetivo finalmente fuera posible a pesar de que varias veces pareció escurrirse entre las manos.

No se le movió ni un pelo. Metió un drive paralelo que nunca volvió y casi por encanto todo el sufrimiento de la serie se transformó en festejo. Hay equipo, parece que lo hay, aunque semejante aseveración parezca temeraria para el tenis argentino.

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