Ovación

Copa América en Brasil, jugar a como dé lugar

La Copa América se inicia en uno de los países con más contagios y muertes del mundo. El despropósito se pone en marcha.

Domingo 13 de Junio de 2021

Es cierto que habría que cerrar todo para cortar de una vez con esta pandemia que puso patas para arriba a toda la humanidad. Pero también que las enseñanzas que viene dejando esta enfermedad que se cobró millones de vidas obligan siempre a los máximos recaudos, a poner en primer lugar lo que hay que poner, que es la salud. Se puede entender que, con los máximos cuidados, se hayan reanudado las eliminatorias hacia el Mundial de Qatar 2022, pero no se comprende cómo al fin y al cabo hoy empezará esta Copa América, insignificante como ninguna en la historia, que se canceló racionalmente en Argentina y que se jugará en uno de los países con más contagios y muertes del mundo, el mayor en Sudamérica, y cuyo gobierno minimizó y sigue minimizando el flagelo. Y eso sólo es posible por la ambición de la Conmebol de jugarla como sea, priorizando otros intereses que nada tienen que ver con los que el momento más que nunca requieren. Las voces que se alzaron en contra no fueron suficientes para detenerla, no generaron efecto contagio entre quienes tenían la mayor de las herramientas a mano, la de los protagonistas que salen a la cancha. Y entonces, no hubo caso, el circo comienza.

Acaso como una gran mueca para la seriedad deportiva de este torneo, la Conmebol se vio obligada ayer mismo a cambiar su reglamento respecto a la integración de los planteles, precisamente por el Covid. Es que a horas del partido inaugural entre el local Brasil y Venezuela, la delegación vinotinto sufrió nada menos que ¡13 bajas! y a su federación les permitió reemplazarlos citando a ¡15 futbolistas nuevos! Con los tiempos de incubación del virus, ¿cuántos contagios más aparecerán en los próximos días? ¿Acaso no es un riesgo para los mismos jugadores verdeamarelhos que los enfrentarán? Y a Bolivia le pasó otro tanto.

Y esto recién es el comienzo. Los mismos jugadores de Brasil se opusieron a la disputa de la copa en su país pero optaron por una solución salomónica de decir “no pero sí”. Su mensaje no creció en referentes de los otros planteles para hacer una causa común, pese a las primeras declaraciones de Edinson Cavani y Luis Suárez.

La demora en clarificar su postura obró a favor de los organizadores, que permitieron que los planteles vayan y vengan a sus países, como si estuvieran en eliminatorias, mientras las voces uruguayas se calmaron cuando recibieron la vacuna de Sinovac donada a la Conmebol, cuya aplicación fue muy reciente como para que cree rápido la inmunidad. Es la misma aplicada en Brasil y Chile, la de más baja efectividad.

Las protestas no se alzaron lo suficiente, las calles de las ciudades brasileñas que también se manifestaron duramente contra el presidente Jair Bolsonaro tampoco torcieron la última decisión del Supremo Tribunal de Justicia. El fútbol seguirá siendo el gran distractivo social. A como dé lugar.

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