Miércoles 11 de Octubre de 2023
Problemas sin solución a lo inmediato. El estadio Maracaná de Río de Janeiro, sede de la final de la Copa Libertadores entre Boca y Fluminense el próximo 4 de noviembre, le será entregado a la Conmebol dos semanas antes del gran partido que definirá el campeón del continente. Aunque el dato saliente es que la casa madre del fútbol Sudamericano recibirá las instalaciones en mal estado, sucia y con problemas de mantenimiento. Al menos así lo revelaron este miércoles diversos medios brasileños.
En ese contexto, los dos clubes más importantes de Río de Janeiro que usan el emblemático estadio, Fluminense y Flamengo, son los encargados de su mantenimiento. Pero parece ser que hay ciertas irregularidades a la vista. También hay que destacar que actualmente el Tribunal de Cuentas del Estado carioca lleva adelante un proceso de licitación para el servicio de mantenimiento del estadio.
El gran escenario brasileño tiene partes de los pisos rotos, butacas sucias, bebederos inutilizados y también algunos baños dañados, según detalló el periódico Globo Esporte. A eso hay que sumarle que en varios lugares se observan filtraciones de agua y corrosión en las instalaciones, según se detalló en la última inspección realizada, añadió el medio.
Lo concreto es que Conmebol recibirá las llaves del Maracaná recién el próximo 23 de octubre, es decir, al día siguiente del clásico que jugarán Flamengo y Vasco Da Gama, con la urgencia de arreglar todo lo que está roto y sucio en el máximo escenario del fútbol brasileño y sede de dos finales de Copas del Mundo, Brasil v. Uruguay en 1950 y Alemania v. Argentina en 2014.
Además de los arreglos que se deberán hacer en las instalaciones, el máximo ente del fútbol sudamericano deberá trabajar y mucho para dejar el campo de juego en su mejor forma para la final que animarán Boca y Fluminense, el 4 de noviembre. El gran interrogante pasa por saber si se llegarán a concretar todas las obras.