Ovación

Con un árbitro sin control vale pedir

Si a la primera protesta la deja pasar, si a la segunda, a la tercera y a la cuarta pasa lo mismo... dale que va. Jugadores, reclamen lo que sea.

Martes 28 de Noviembre de 2017

Si a la primera protesta la deja pasar, si a la segunda, a la tercera y a la cuarta pasa lo mismo... dale que va. Jugadores, reclamen lo que sea. Eso sí, no lo puteen. Los árbitros sólo se enojan y se acuerdan de dónde tienen la tarjeta roja cuando el "h. de p" dice presente. Después, presionarlos, seguirlos por toda la cancha pidiendo sanciones para los rivales y desde el piso reclamar hasta una patadita, es algo que como máximo lo cansará un poco y alzará la mano con la tarjeta amarilla amenazante. Esto pasó el domingo en el Gigante con la permisividad de Patricio Loustau. Es más, pareció que el acrílico rojo que le mostró a Paolo Goltz fue a pedido de Paulo Ferrari, a quien la TV lo mandó al frente cuando le dijo "lo tenés que echar" por la falta a Marco Ruben. El resto fueron amarillas para todos. Lo mismo para Pablo Pérez y sus tantas infracciones y protestas que para el pibe Lovera, que pegó una sola. Claro, no hay que confiarse de estos árbitros porque en otro partido puede tener la tarjeta roja fácil.

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