Clásico rosarino

Con las luces de Buenos Aires

En 1939 auriazules y rojinegros jugaron los primeros dos clásicos por torneos de AFA. Ambos fueron 1 a 1 y el segundo partido se jugó en Arroyito, como sucederá el domingo.

Lunes 09 de Septiembre de 2019

80 años se cumplieron desde que se juegan los clásicos por campeonatos de AFA. En aquel 1939 la emoción del partido de la ciudad dejó la exclusividad de la primera división en los torneos de la Asociación Rosarina. Las "luces de Buenos Aires" atraían demasiado. El profesionalismo que existía allá y acá desde 1931 pedía a gritos la llegada de los grandes rosarinos para darles brillo a los torneos que ya desde mucho antes llenaban canchas. No alcanzaba con los partidos de la Copa Reyna y la Copa Rosario entre seleccionados de ambos pagos, tampoco los que se jugaban por la Copa Ibarguren entre campeones porteños y rosarinos, y de los amistosos en los que muchas veces el fútbol rosarino imponía su juego característico de buen pie y con figuras que siempre eran contratadas por los clubes de mayores recursos económicos.

Los dos primeros clásicos finalizaron igualados 1 a 1. En junio en el parque Independencia (goles de Angel Perucca, el Portón de América, a los 55' para Newell's y empate del paraguayo Alejandrino Barrios a los 65') y en noviembre en Arroyito.

Justamente el jugado en cancha de Central, el escenario del partido del domingo, se disputó el 12 de noviembre, por la 31ª fecha. El equipo local repitió apenas 5 jugadores del primer clásico: Araiz, Díaz, Fogel, Cisterna y Laporta. La visita se presentó con 7 que ya lo habían jugado: Heredia, Gilli, Soneyro, Sisniega, Perucca, Morosano y Gómez. En cuanto a los entrenadores, el dueño de casa tuvo a Emérico Hirschl en lugar del ex delantero paraguayo Gerardo Rivas, en cambio a Newell's lo continuó dirigiendo José Rotman.

También hubo que esperar con el marcador en cero registrado en la etapa inicial. Hasta que en el minuto 52 llegó el cabezazo de Norberto Pairoux, tras un centro de Rúa, para que el grito de gol rojinegro desnivelara el hasta ahí desarrollo parejo del juego.

Igual, el partido ya había tenido varias emociones típicas de un clásico. A los 13' Morosano sacudió el travesaño del arco auriazul y la jugada derivó en un encontronazo entre jugadores que el árbitro inglés Isaac Caswell solucionó expulsando a uno de cada equipo: Ignacio Díaz y Mariano Sánchez, aunque el autor de una falta protestada por los auriazules había sido Pairoux sobre el arquero Araiz y el que primero protestó fue el centralista Hernán López, contó La Capital en su edición de entonces.

Y en la jugada siguiente del 1-0, Newell's marcó el segundo tanto por intermedio de Rúa pero fue anulado por offside dudoso de Pairoux, aunque no había televisión en directo ni VAR para que los árbitros se sacaran dudas.

Central fue por el empate y lo conquistó a los 69', cuando Juan José Grassi definió a la carrera y a un rincón una pelota lanzada por Laporta desde un costado, que el Obelisco Soneyro dejó pasar creyendo que el arquero Luis Heredia atajaría, cuando el dueño del arco leproso había pensado que su defensor despejaría antes.

La igualdad entusiasmó a los dueños de casa, que enseguida (72') tuvieron un penal como para desnivelar. Sin embargo, Heredia se lo atajó a Harry Hayes, el hijo de aquel Harry que había sido el primer goleador auriazul en los inicios del fútbol rosarino.

Ese 1 a 1 no se rompió y los equipos continuaron las últimas tres fechas del primer torneo en AFA con un andar similar a como habían llegado. El partido posterior encontró a los auriazules cayendo 4-1 con Lanús, similar al de la durísima derrota previa por 6-2 con Estudiantes, en La Plata. Y a los rojinegros goleando 4-0 al ya descendido Argentino de Quilmes, como en la previa con un 3-0 a Gimnasia. ¿Las posiciones? La lepra en el 4º puesto con 43 puntos, detrás del campeón Independiente (56, que finalizó perdiendo 1-0 con los rojinegros en el Parque), River (50) y Huracán (50); mientras que el canalla finalizó 11º con 33.

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