Ovación

"Con el tiempo valoro más haber estado en los mundiales juveniles"

Emiliano Boffelli, figura de Jaguares y Pumas, repasó con Ovación el legado de las tres citas ecuménicas M20 que jugó. Ningún otro rosarino tuvo tantas.

Lunes 10 de Junio de 2019

Emiliano Boffelli está en otra dimensión, con un presente que vuela. No sólo por la velocidad con la que corre, sino por cómo supera cada obstáculo, por lo rápido que le suceden los hechos. Emiliano Boffelli brilla en Jaguares y también en Los Pumas. Es figura de la franquicia que atraviesa un año histórico, que este fin de semana se aseguró ser primera en la Conferencia Sudafricana y local por lo menos hasta unas hipotéticas semifinales, y del seleccionado nacional. En verdad, el ex Duendes se luce desde 2016, cuando arrancó a integrar el equipo del Súper Rugby, sólo que ahora sus virtudes se ven en la máxima expresión. Ese mismo año, en el que tanto se habló de Boffelli, una incursión en las alturas jugando para Jaguares terminó en una rotura de ligamentos de la rodilla que le impidió estar en Los Pumas en la misma temporada. Bancó el mal momento y volvió hecho una fiera. Creciendo a cada paso. Así es como, de no suceder nada extraordinario, es ficha puesta para el Mundial de Japón, que se inicia en septiembre y que será su primera cita ecuménica con el mayor. Pero Emiliano Boffelli también es un producto de los mundiales juveniles. Allí sintió en carne propia lo que significa vestir los colores albicelestes. Que haya sido prácticamente un niño prodigio del rugby es el único hecho que permite entender cómo, a los 24 años, ya tiene tanto en su haber. Incluso lo destaca otro dato: es el rosarino que más mundiales juveniles jugó, fueron tres: 2013, 2014 y 2015. También integró Los Pumitas M18 y M19. En este sentido sabe muy bien de qué se trata eso de representar al país y en medio de la cita M20 que está teniendo lugar en Santa Fe y Rosario dijo: “Fue una experiencia inolvidable haber jugado en Los Pumitas”, al tiempo que resaltó que “con el tiempo valoro más haber estado en los mundiales juveniles”.

¿Qué representa jugar un Mundial juvenil? ¿En qué cosas te marcaron esos mundiales que jugaste?

Un Mundial juvenil representa un montón de cosas, sobre todo porque es el primer compromiso internacional importante que se te presenta en tu carrera. Cuando uno está en los juveniles en lo único que piensa es en jugar en Los Pumitas, todo el tiempo. Desde que entrás al Plan de Alto Rendimiento Nacional (Pladar) hasta que jugás con tu seleccionado, que en mi caso era el de Rosario, competís para tener un lugar en Los Pumitas. Que se te cumpla la ilusión de escuchar tu nombre en una lista es una emoción muy grande y obviamente un orgullo. ¿En qué me marcaron? Fueron un paso muy grande con respecto a lo que venía jugando a nivel club. Es tremendo eso y te deja muchos mensajes para lo que viene después, porque te enfrentás a jugadores que después los ves en sus equipos o franquicias profesionales y la verdad es que eso es un salto y enseñanza enormes.

¿Qué recordás de cada uno de ellos? Primero el debut...

Haber quedado para el primero, con dos años menos que la edad de ese Mundial no fue muy normal. Creo que era la primera vez que alguien iba con dos años menos, fue una sorpresa muy grande porque no me lo esperaba. Si bien estaba con los preparativos y a medida que iba avanzando el proceso veía que jugaba los amistosos, haber escuchado mi nombre con dos años menos fue una locura y muy lindo también por los jugadores que había. Eran chicos que yo miraba como unos ídolos, que ya habían estado en mundiales anteriores y algunos ya estaban en Los Pumas. No me tocó jugar mucho pero siempre miró el vaso medio lleno, así que fue positivo.

¿Del segundo en 2014?

En el segundo me tocó jugar un poco más, no sé si arrancamos tan bien pero terminamos ganándole a Fiji y a Escocia, fue un buen recuerdo en Nueva Zelanda.

¿Y el tercero?

En el tercero, en Italia, perdimos un partido inexplicable contra Irlanda que nos metió un penal en la última acción habiendo jugado muy bien. Veníamos de casi empatar contra Nueva Zelanda, con lo que significa eso. Después ganamos bien y ampliamente a Italia y a Japón, así que por suerte esos mundiales se terminaron con triunfos. Fue una experiencia inolvidable jugar en Los Pumitas y te quedan amigos para toda la vida.

¿El primero representó más nervios que el resto? ¿Alguno se disfrutó más que otro?

No sé si será así. Como toda primera vez el primer partido es lo que más nervioso te pone. Justamente a mí el primer Mundial por tener dos años menos se me presentaba como una oportunidad grande. Pero nervioso estuve en los tres. Y disfrutarlos los disfruté mucho a los tres, de distintas formas pero los disfruté mucho, fueron experiencias únicas, conocés amigos, te enfrentás a jugadores de todo el mundo...

¿También considerás que es especial poder ser local?

Jugarlo de local debe ser una experiencia única. Jugás con todos tus amigos, con tu familia que te va a ver y obviamente que influye, tenés todo el aliento de la gente. Debe ser una sensación muy linda que me hubiese gustado pasar, jugar en Argentina, ni hablar si hubiese si do en Rosario. El miércoles si tengo suerte voy a ir a ver a los chicos (ante Francia, en el Hipódromo, por el cierre del grupo A). Tener el Mundial en Rosario, con las futuras estrellas del rugby internacional como fue en el 2010 (también en Rosario), es una locura. De aquel Mundial surgió Julian Savea (All Blacks), por ejemplo. Seguramente en los próximos años veremos en el más alto nivel a jugadores que hoy están en este M20, es tremendo tenerlos a la vuelta de casa.

¿Un Mundial juvenil deja enseñanzas para un seleccionado mayor?

Seguro. Pienso que por ahí lo que más te deja es la enseñanza de haber disputado partidos tan estudiados, friccionados, cómo actuar en nivel de contacto. Eso para el mayor te sirve un montón. Y la experiencia de jugar con la camiseta celeste y blanca, que si bien no es el mismo nivel, es tremenda.

Sos el rosarino que más jugó mundiales de este tipo, ¿te significa algo especial?

¡Mirá, no sabía! Bueno, es un orgullo enorme. Es muy difícil formar parte y ni hablar de hacerlo tres veces. Cuanto más pasa el tiempo valoro más el hecho de haber estado en esos mundiales.

¿Viste a Los Pumitas en lo que va de esta edición? ¿Qué opinión te merecen?

Sí, vi el primer partido entero, ante Gales (caída 30-25), y la verdad es que fue lindo, los noté muy bien. Obviamente que es muy difícil mantener la intensidad en 80’ y ante equipos como estos una pequeña distracción o error se paga caro y eso fue lo que pasó. Pero los chicos, por lo que veo y por lo que conozco, tienen unas individualidades muy importantes y por momentos noté un gran juego en equipo. Vi muchas cosas parecidas a las que hacemos nosotros (en Jaguares y Pumas). Fue un partido que podría haber sido para cualquiera y se tienen que quedar tranquilos. En estos mundiales hay revancha cada cuatro días y cualquier cosa puede pasar. Contra Fiji (victoria 41-14) los pude ver un ratito, porque estábamos con Jaguares (el sábado, ante Sharks).

Jaguares está atravesando un momento histórico. Los playoffs no sólo son un hecho sino que además se aseguraron el Nº 1 en la Conferencia Sudafricana. Falta un partido de fase regular y esa instancia de cuartos. ¿Cuál es la clave de tan buen momento?

Estamos muy contentos por el presente, por supuesto, pero no hay que conformarse porque esto sigue y este torneo no te deja relajarte ni quedarte con lo que ya hiciste. Estamos muy contentos y pensamos que este es el camino. No nos podemos detener a festejar o conformarnos. Esto habla también de la experiencia. Si te ponés a pensar, cada año va superando al anterior. Ya en el cuarto (éste) se nota la experiencia de enfrentar este torneo, a tales rivales y cómo manejarse.

Jugaste tres mundiales juveniles, pero este año podrías tener tu primer mayor. ¿Cuáles son las sensaciones en estos meses previos a la lista final para Japón 2019?

Jugar un Mundial mayor es un sueño enorme y por el cual estoy luchando. Ahora trato de no pensar mucho en eso sino de enfocarme más en Jaguares porque tenemos compromisos importantes y no quiero distraerme, todos estamos en la misma página y eso habla del presente del equipo. Pero cada vez se hace más difícil no pensar en el Mundial de Japón, sería un sueño tremendo hecho realidad. Sería coronar todo eso que uno vivió de chiquito, cuando veía a Los Pumas por tele, en los mundiales y con toda la historia que tienen ahí. Sin dudas es el sueño por el que peleamos para pertenecer a la lista definitiva.

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